JUANI AMOR

Los primeros asistentes fueron recibidos en una calle periférica en la parte alta de Bullas, junto al Tanatorio, con unas vistas maravillosas del pueblo, y la puerta cerrada de una “cochera”.

JUANI AMOR

Los primeros asistentes fueron recibidos en una calle periférica en la parte alta de Bullas, junto al Tanatorio, con unas vistas maravillosas del pueblo, y la puerta cerrada de una “cochera”.
Al abrir las puertas se pudieron encontrar con una colección de arte que nada tiene que envidiar a la de algunos museos o galerías. Con el aire desenfadado de los espacios alternativos de las urbes, y un contenido imponente: empezando por la cantidad y belleza de las maquetas de Alfonso Fernández Jiménez, mi padre, (al día de hoy son ya 28 los monumentos realizados), y siguiendo por cada una de las obras de los artistas locales que allí exponían.
En el recorrido por las obras, los asistentes pudieron ver esculturas conceptuales como la de Ana López, titulada “Mañana”, del torso en escayola de una mujer embarazada envuelta en una pancarta. Una obra que cuenta la realidad de los últimos años de otras mujeres y de la propia autora, marcados por la maternidad, la política y la reivindicación. Así se podía leer en las cartelas explicativas que acompañaban a cada obra, donde además, se explicaba brevemente la trayectoria artística de cada uno.
Así como, los platos de cerámica de gran expresividad, colorido y técnicas variadas del reconocido ceramista (tanto por su obra como por su gran personalidad), Juan Ros. Grabados del ceheginero Cristóbal Morales, el único artista de la muestra que no era de Bullas pero con importantes lazos con artistas del pueblo. Uno de estos lazos es Mari Cruz Fernández Espín, alumna suya y de otros artistas de la muestra, convertida en una maestra de la pintura de forma autodidacta y a golpe de pasión. Las escenas de Bullas pintadas por Magdalena Caballero, Esperanza Collados o Tomasa Ortega donde cada una de ellas imprimen, con su técnica, su personalidad y amor a la pintura. Las deelicadas hojas de bronce en una pecera de Ana Roma, o los bajorrelieves de perfiles adorables de Águeda Fernández, los laboriosos y geniales pirograbados y esculturas de madera de Bernardo Amor, dueño de otra Galería que colabora en esta muestra, la Nardi´s Galery . Bustos de extraños personajes por todos lados que resultaban ser de grandes personajes de la historia, con un aire románico y una idealización que no dejan indiferente, de Alfonso Fernández Jiménez. Dos retratos al fondo, con la fuerza de la mirada de dos jóvenes a golpe de pincelada de un tercero, llamado Pedro López. Los retratos vacíos o fragmentados del joven David Moreno, las minuciosas ilustraciones a bolígrafo de personajes macabros de Juan Antonio López, los tetrabricks de hormigón articulados de Juani Amor, (la que escribe, hija de Alfonso y organizadora de exposición), que cuestionan nuestra sociedad de consumo. Fotografías con dobles y triples exposiciones de calles urbanas, llenas de ruido, de Juana Martínez. Explosivos colores de Alba en un doble retrato de grandes dimensiones. Ilustraciones de Ana Martínez, la Minomalice, acompañadas de una inquietante y personalísima caja, donde una muñeca que recuerda los personajes de Tim Burton se encuentra dentro de un escenario de Allan Poe. Las ilustraciones de cuentos para niños que emocionan a mayores de María Moya, y el autorretrato de Roslim Dew donde ella y las flores se funden para que disfrutemos de la belleza y sutileza que tanto caracterizan al arte.
Esta inauguración tuvo lugar el pasado nueve del nueve a las nueve de la noche. Os invito a buscar qué dice la numerología, porque entre esas doscientas personas, las obras de arte, los coloridos y deliciosos platos de comida ecológica de Biosegura y el vino de Bodegas del Rosario, la magia estuvo presente.
Porque por allí pasó mucha gente corriente y poco corriente. Además de los 21 artistas de los muestra, asistieron otros muchos y reconocidos artistas locales (y vecinos) en campos como la literatura, la poesía, la pintura, la música en general y la música alternativa en particular, el diseño, la danza o el arte audiovisual. Y muchas personas, con interés y aprecio por el arte, dejando una cosa clara: Bullas ha sido y es, TIERRA DE VINO…¡ Y TIERRA DE ARTISTAS!

Como propietarios del Museo Alfonso Fernández Jiménez sólo nos resta invitaros a que disfrutéis cualquier día de esta visita, que es gratuita, y que estará de forma indefinida, aunque con los movimientos de obra que los artistas precisen. El horario de visita es de Lunes a Domingo de 9 a 2 de la mañana y de lunes a viernes de 6:30 a 8:30 de la noche. La dirección, calle San Juan, 74. ¡Os esperamos!