LAURA CABALLERO/PSICÓLOGA

Hoy vamos a hablar sobre cómo afrontar las Navidades con personas con dependencia en términos generales y en particular con personas con demencia. Sin duda la pandemia está afectando especialmente a este colectivo, ya que ante su vulnerabilidad se han tomado medidas con este colectivo de una forma más drástica y eso ha podido afectar en sus rutinas, lo cual ha influido en su deterioro cognitivo.  En este sentido es recomendable realizar actividades de estimulación con ellos. Podemos utilizar fotos familiares, programas de televisión de su época, juegos de mesa como las cartas, siempre adaptados a su nivel. Esto podemos hacerlo por supuesto no solo en Navidad.

Tal y como nos pasa a todos, una persona con dependencia puede afrontar la Navidad con alegría o por el contario con tristeza. Este año además se añaden las medidas restrictivas que hemos de adoptar para evitar la propagación del virus, que hacen que muchas personas mayores vayan a cenar solas en los días más señalados. Tendremos que reinventarnos este año para poder compaginar las visitas guardando la distancia de seguridad y por supuesto usando mascarilla.  

Muchas personas mayores, por su situación de dependencia conviven con sus hijos o hijas. Lo ideal es hacerles partícipes de los acontecimientos familiares. Si la persona tiene una demencia en fase moderada o grave, también podemos hacerla partícipe. Por ejemplo, podemos orientarle en la realidad, a través de los villancicos y la decoración navideña pero siempre teniendo en cuenta algunos detalles. En cuanto a la decoración navideña, es importante saber que una persona con demencia puede sentirse desorientada en Navidad ya que el entorno puede cambiar, por ejemplo, si montamos un belén grande y necesitamos cambiar los muebles de sitio. Debemos evitar al máximo los cambios muy drásticos, pues pueden sentirse confundidos. Por otro lado, una decoración excesiva puede ser también contraproducente, por ejemplo, unas luces demasiado intensas o parpadeantes pueden asustar a la persona.

A la hora de sentarnos a comer y cenar también es útil tener algunas consideraciones. Si la persona tiene dificultades para masticar y no puede comer según qué tipo de alimentos, como por ejemplo carnes astilladas como la ternera, debemos tenerlo en cuenta a la hora de elaborar el menú. Siempre es recomendable también vigila su salud dental y el ajuste de la dentadura si la lleva. Por supuesto evitar las comidas copiosas que luego puedan producir malestar.  A la hora de poner la mesa, si tenemos un familiar con demencia, es recomendable no sobrecargar mucho la mesa tanto en decoración como en comida. Para evitar que la persona pueda con fundirse es aconsejable utilizar un color liso en el mantel para que los platos estén bien diferenciados. También puede ayudar ponerle delante solo los cubiertos que vaya a utilizar cada vez para que no se confunda, así como guiarle verbalmente a lo largo de la velada para que pueda estar orientado.

Otro punto clave tiene que ver con la salud de las personas cuidadoras que siempre hay que vigilar de cerca. Si notamos un cansancio físico desmedido, síntomas de ansiedad o depresión, problemas de sueño o de alimentación, debemos consultar con nuestro médico de atención primaria.