Pedro Antonio Hurtado García

Acabamos un año para el que “El Noroeste” quiere resumir, en este número, muchos de los acontecimientos ocurridos a lo largo del citado periodo 2021. A nosotros, se nos brinda la ocasión para hacer lo propio con nuestra sección de obituarios de artistas musicales y atendemos encantados la propuesta.

Ha sido un año, otro más, como el anterior, en el que la pandemia ha imperado por encima de todo, pero no se ha conformado con molestar, fastidiar, enfermar y hasta generarle a muchos ciudadanos, de todo el mundo, la pérdida de su vida.

Los artistas del espectro musical no han sido una excepción en tal sentido y son muchos de ellos los que han desaparecido para siempre, por culpa y causa del traidor y cruel coronavirus.

Grandes espectáculos creados por la música

Una actividad compleja para su recuperación

Se han perdido grandes figuras del mundo discográfico. Y, las no afectadas por esa terrible circunstancia, lo han estado por la parálisis que ha supuesto esta dura pandemia. Se han celebrado conciertos, sí; han existido presentaciones de discos, también; pero han sido la excepción, porque la mayoría de salas de prestigio, por responsabilidad y determinación institucional, incluso por voluntad de sus gestores, han permanecido como escenarios cerrados y la música, ahí, se ha resentido considerablemente, porque los artistas han habitado un terreno infructuoso que no generaba ventaja para nadie.

El incremento de la creatividad, lo único favorable

Lo más relevante de esta situación ha sido, sin duda alguna, la gran cantidad de canciones que se han alumbrado, al estar los creadores jugueteando con las musas para componer partituras que serán recordadas como “las de la pandemia”.

No han sido pocos los temas creados al amparo de la tranquilidad, sosiego y quietud que ha exigido esta compleja situación. Pero, ¿ha valido la pena?. En absoluto, porque todos renunciaríamos a esas canciones, si fuera posible, a cambio de que esta pesadilla no hubiera existido.

Y, ahora, llegamos al final del segundo año de sufrimiento, pero se vislumbra un tercero que puede ser, incluso, superior al actual, como resultado de la velocidad de contagio que está demostrando esa maléfica variante denominada “Ómicron”, que, ojalá, pierda su agresividad y apague sus impulsos como debe hacerlo, definitivamente, el feroz volcán de La Palma.

Porque, entre unas y otras adversidades, ni disfrutamos la música, ni tenemos esperanzas de que revierta la situación a corto plazo. Y, ciertamente, en una situación tan compleja, no se disfruta absolutamente nada.

Listas de éxitos en las que, lamentablemente, vence el coronavirus

Hemos perdido, insistimos, a muchos artistas que nos han dejado canciones gloriosas. Enumerarles no añadiría nada nuevo. Y, además, sería interminable la relación. También, resultaría penoso. Pero no ocultemos que han sido muchos, muchísimos, los que nos han abandonado por una causa que, siendo nueva, ha escalado puestos importantes en el listado de la notoriedad.

Y, para no dejar ignorado a nadie, digamos que no solamente hablamos de artistas solistas, una larga lista que ha nutrido ese apartado, sino que también han sido componentes de grandes bandas, músicos de estudio, instrumentistas de grabación y un montón de figuras que trabajaron, lucharon y se hicieron un nombre en el panorama musical, esa industria que, no obstante, goza de la dolorosa situación de ver a los artistas pasar, pero nos permite saborear el consuelo de dejarnos inmortalizada su obra, su voz o el sonido del instrumento que manejaban con tanta destreza.

A unos y a otros, naturalmente, les recordaremos siempre y contarán con nuestra admiración, con nuestro aplauso, con nuestra consideración y con nuestro respeto, porque, con su trabajo discográfico, supieron ganarse nuestra simpatía y toda nuestra atención.

Los más desvalidos

No terminamos sin tener una cariñosa y merecida mención para los músicos de charanga, de orquesta de verbena, de pasacalles y de fiestas populares, entre otras alternativas, porque, ellos, solamente cobran cuando trabajan. Y cobran poquito, mientras atraviesan una época de sequía que les ha llevado a la más cruda indigencia, salvo aquellos que, con no poca dureza y riesgo, se han buscado la vida para cambiar de oficio. Realmente espeluznante.

Secuelas para la eternidad promovidas por “El Noroeste”

A pesar de los muchos inconvenientes que nos acechan, en nuestra comarca del Noroeste murciano, sigue en vigor, y sin ánimo de que se pierda nunca, el ciclo “Músicas en la Ermita”, que ya ha llegado a su tercera edición y se espera, para las siguientes, poder ampliar su programación a dos jornadas diferentes. Esta actividad, por cierto, la promueve este semanario, “El Noroeste”, contando con la colaboración del Ayuntamiento de Caravaca de la Cruz, así como el “Instituto de las Industrias Culturales y las Artes”, bajo el patrocinio de distintas empresas que lo hacen posible.

Acabamos aquí con nuestro más sincero deseo de que las Navidades nos permitan disfrutar de unos días especiales y que nuestra moderación nos dé como resultado el que no se produzcan contagios, ni entre los músicos, ni entre ningún colectivo social, ni que nadie quede afectado por esta desgracia de nuestro tiempo. Feliz Navidad para todos y próspero y venturoso año 2022. Buenos días.