MICAELA FERNÁNDEZ

Conocer Mula es conocer un pedacito de la historia de la Región de Murcia. Enclavada en uno de los puntos geográficos más céntricos de la Región, rodeada de una importante red de comunicaciones y con un patrimonio único, ha acogido el paso de visitantes desde la época neolítica hasta los conocedores del arte más contemporáneo, convirtiéndose en una parada obligatoria en el camino.


Con un casco antiguo declarado Conjunto Histórico Artístico de Carácter Nacional en 1981, la ciudad de Mula se asienta bajo su edificio más significativo, el Castillo de los Vélez construido en 1525. Integradas en el paisaje urbano Mula cuenta con numerosas casonas solariegas con emblemáticos escudos de armas en sus fachadas así como palacetes rehabilitados como la Casa Pintada, sede de la Fundación Cristóbal Gabarrón o el Palacio de los Marqueses de Menahermosa, que acoge el Museo de Arte Ibérico El Cigarralejo.
Ascendiendo por sus empinadas cuestas el visitante llegará hasta la plaza del Ayuntamiento donde sus coloridas casas le mostrarán cobijo mientras el Reloj de la Torre marca el paso de las horas. Junto a la plaza, la iglesia parroquial de San Miguel Arcángel que acoge en su anexo un Museo de Arte Sacro de obligada visita con parte de la colección de pintura de La Canal Blaya. La iglesia Mayor de Santo Domingo de Guzmán y la ermita del Carmen ofrecerán unas de las mejores panorámicas de la localidad dirigiendo al visitante hasta el Palacio del Marqués de los Vélez, actualmente en su mayor parte perteneciente a manos privadas.
Desde ahí el camino lleva hasta el Real Monasterio de La Encarnación donde las hermanas clarisas custodian la reliquia de la Santa Espina, elaboran deliciosos dulces en su obrador y cuentan con una zona de hospedaje para peregrinos y visitantes donde vivir el recogimiento y la paz que ofrece un convento de clausura.
Los vestigios que han ido dejando a su paso las distintas culturas que se asentaron en Mula son una muestra viva de la riqueza que este municipio ha desarrollado a lo largo de los siglos desde los hombres más primitivos, hasta las civilizaciones íberas, romanas, musulmana o judía como se puede admirar en los distintos yacimientos arqueológicos, la orografía de algunos de sus barrios o las propias murallas, gran parte de ella todavía en pie, que rodea la fortaleza en lo más alto del cerro.
Uno de los últimos rincones por descubrir, y actualmente en fase de rehabilitación, es el Convento de San Francisco, uno de los edificios más emblemáticos de la localidad y que ha sido recuperado, en su mayor parte, por las distintas corporaciones que han pasado por el Ayuntamiento y rehabilitado a través del 1,5 por ciento Cultural del Ministerio de Fomento, la Comunidad Autónoma y el propio consistorio. Un edificio que formará parte de uno de los espacios culturales más importantes del municipio y que actualmente acoge a Oficina de Turismo, el Museo de la Ciudad y un espacio expositivo temporal.
Durante todo el año Mula invita a disfrutar del gran número de actividades que desarrolla y entre sus festejos principales no hay que dejar de descubrir la Noche de los Tambores, el esplendor de su Semana Santa, los actos en honor al Niño Jesús de Mula o la festividad de San Isidro.
Los deportes de aventura, la floración de los almendros, los senderos ecoturísticos de Sierra Espuña o la Vía Verde con sus dos trazados activos hacen único este municipio para disfrutar de la naturaleza y el paisaje.
La belleza del agua al fluir por las charcas en Fuente Caputa, el embalse de la Cierva y sus alrededores, sin olvidar la importancia de sus pedanías, todas y cada una con su encanto y su visita obligada, aunque sean Los Baños de Mula los que desde hace un breve tiempo han apostado por resurgir unido a la riqueza de sus aguas termales como reclamo de visitantes.
Por todo ello y por todo lo que no se ha llegado a mencionar, Mula es una parada en el camino, una parada que se mantendrá en el tiempo rememorando su legado histórico, la modernidad y los continuos avances en una sociedad acogedora y adaptada a su tiempo.