MICAELA FERNÁNDEZ

FOTOGRAFÍAS: Cristina Gutiérrez, Leo Raigal, Montoro

Existe un lugar donde la historia ha dejado su huella más envolvente. Existe un lugar donde la poesía se hace realidad, donde la tradición se suma a la naturaleza, donde casas señoriales, conventos, plazas, castillo e iglesias se fusionan con la gastronomía y la artesanía.

Mula es un municipio con historia, tradición, cultura y naturaleza. Al visitarnos comprobaras como las calles te cuentan el paso de los siglos. Mula es un lugar para vivirlo, para empaparse, para hacer una parada en el camino, en el recogimiento, en la cultura, en la naturaleza. Mula es un lugar para descubrir.

Mula atesora un rico patrimonio arqueológico, vestigios del pasado procedentes de algunos de los yacimientos más importantes del sureste peninsular y que documenta la ocupación ininterrumpida de este territorio desde hace más de 40.000 años. Todos ellos se sitúan cerca del río Mula, una importante vía de comunicación natural desde la prehistoria, fuente de recursos hídricos y eje vertebrador del poblamiento.

La fuerte presencia de la religión y la iglesia en la vida cotidiana fomentó la construcción de iglesias y conventos desde la reconquista hasta el siglo XVIII. Las torres y campanarios de las iglesias se alzan sobre los tejados siendo testigos del devenir de la historia. Hoy las iglesias y conventos salvaguardan la fe, joyas arquitectónicas, pinturas murales y tallas religiosas que seguro despertarán el interés del visitante.

Mula es parada en el Camino de la Cruz o de Levante. Durante siglos ha permanecido guardada y custodiada en el Real Monasterio de la Encarnación, La Santa Espina, reliquia reconocida como perteneciente a la corona utilizada en la tortura y escarnio que Jesucristo sufrió en su Pasión.

Según la tradición, donde hoy se encuentra ubicado el Santuario del Niño de Mula, obra del siglo XVIII de estilo barroco, se le apareció Dios Niño a un pastor en el año 1648.

El municipio de Mula está lleno de contrastes y paisajes sorprendentes por su situación entre importantes formaciones montañosas como Sierra Espuña, Sierra del Cambrón y la Sierra de Ricote, junto con las zonas de secano de Cagitán y el Ardal y la vega del Río Mula y Pliego, le confieren un rico patrimonio natural.

En los alrededores de Sierra Espuña, donde se asientan las pedanías de Casas Nuevas y Fuente Librilla, y en los campos de Cagitán y El Ardal se extienden cientos de hectáreas dedicadas al cultivo de secano con el predominio de las plantaciones de almendros.  Cuando llega los primeros meses del año, la floración del almendro cubre con un manto de flores rosa y blanco. Más tarde, con la temprana primavera, será el melocotonero plantado en los campos de Yéchar el que tome el relevo para mostrar sus árboles recubiertos de flores con tonos magenta.

Las calles y plazas de Mula son recorridas en Semana Santa por un gran número de destacadas piezas de imaginería de destacados seguidores de la escuela de Francisco Salzillo o de nuevos imagineros como José Sánchez Lozano o Ramón Cuenca.

Antes de que la cera de las velas haya goteado las empinadas calles con la primera procesión, Mula ya ha escuchado el peculiar sonido de su Semana Santa. “La Noche de Los Tambores”,la fiesta más singular a lo largo de todo el calendario. El Martes Santo a las 12 de la noche, miles de tamboristas, reunidos en la Plaza del Ayuntamiento y vestidos con túnicas negras, hacen sonar las cajas de sus tambores ininterrumpidamente durante 16 horas.

Los festejos a San Isidro, patrón de labradores y ganaderos se celebra el segundo domingo de mayo cuando la primavera ha colmado de olores toda la huerta.

Las fiestas patronales en honor a San Felipe Mártir, la Virgen del Carmen y el Niño Jesús del Balate del 19 al 25 de septiembre.

O los desfiles de Carnaval donde se pone de manifiesto el excelente trabajo de los distintos colectivos para hacer de Mula una auténtica fiesta de color, música, esplendor y diversión para concluir con ‘la Tarde de reventón’ con los buñuelos y el chocolate como protagonistas.

Diseminadas por todo el municipio, las pedanías de Mula cuentan con un rico patrimonio cultural y natural además de ser baluartes de las tradiciones y del respeto a la naturaleza. Visitar las pedanías es conocer a sus gentes y bellos rincones que despiertan nuestros sentidos y nos muestran parte de la historia del municipio.