Mónica Pelluz (www.monicapelluz.com) correctora y agente literaria. Estudió Filología Hispánica y realizó diversos cursos de posgrado relacionados con la edición y la corrección. Fue directora de El Periodicum, diario digital de la Universidad de Murcia, donde comenzó a elaborar entrevistas a escritores murcianos. Actualmente, sus entrevistas son publicadas en La Opinión.

Mónica Pelluz, agente literaria

¿Por qué es necesario contar con un agente literario?

Actualmente, para los autores es muy difícil contactar directamente con grandes editoriales. Por ello, un agente literario es fundamental en aquellos casos en los que los escritores deseen publicar sus manuscritos en editoriales importantes. Pero, cada vez más, también es requerido para editoriales medianas o pequeñas. Estas reciben gran cantidad de correos y propuestas, por lo que algunas solicitan un agente literario como intermediario. Con esta figura se aseguran que alguien más ha leído la obra y ha considerado que se puede apostar por ella.

¿Qué servicios ofreces?

Comencé en este mundo como correctora de textos, que es mi gran pasión. Gracias a dicho trabajo pude tener contacto con muchas editoriales, tanto regionales como nacionales. Por ello, algunos autores me solicitaban ayuda para llegar hasta ellas, así que me formé para poder aconsejarles y acompañarles en el camino. Como agente, mi objetivo es que publiquen en la mejor editorial posible, en aquella que más se adapta a su obra y a sus necesidades. Reviso con ellos el manuscrito, les oriento para sacar lo mejor del texto y me pongo en contacto con editoriales de toda España.

¿Qué te atrajo de este oficio?

Ayudar a que los escritores vean sus sueños cumplidos es una sensación muy gratificante. También es muy duro en ocasiones, porque eres tú quien recibe las negativas de las editoriales y, al final, eso te entristece. Por eso es importante reponerte y seguir intentándolo. Cuando un editor se interesa y ves la alegría en la cara del autor, esa alegría se contagia y te impulsa a continuar. Además, saber que las propuestas son evaluadas en editoriales tan relevantes en el panorama nacional como Pre-Textos, Gigamesh, Cátedra o Crítica es una sensación sobrecogedora.

Háblanos de algunos de los escritores que tienes en cartera.

Represento a autores de España y de otros países. Carlos Serpas es un autor salvadoreño, por ejemplo, que ha publicado en Edebé su primer libro. De España puedo mencionar a PL Salvador, un escritor con una dilatada trayectoria en el mundo de la literatura, o a Julio Alejandre Calviño, que ganó el premio de Novela Histórica Ciudad de Úbeda. También, entre otros, represento a Álvaro Aparicio, que participa en Noviembre Nocturno, o a Manuel Ortuño, escritor de Murcia que acaba de publicar un libro de relatos. No puedo desvelar mucho, pero nuestros manuscritos están siendo estudiados ahora mismo, por poner algún ejemplo, en Anagrama, Caballo de Troya o Edebé.

Como agente literaria, ¿qué importancia crees que tienen ferias como la de Murcia?

Las ferias son un punto de encuentro para los autores y sus lectores. También para los profesionales de la edición: traductores, correctores ilustradores, editores y, por supuesto, agentes literarios. En ellas puedes encontrar un diamante en bruto y puedes hablar de manera más informal con todos los participantes.

Carmen Balcells, Andrew Wylie… ¿tienes algún agente de referencia?

Aunque no conozco a otros agentes personalmente, uno de los referentes actualmente en España, quizás porque en su cartera están autores muy conocidos y grandes escritores, es Antonia Kerrigan. En su agencia representan a Eva García Sáenz de Urturi, Jorge Galán, Juan Gómez-Jurado o María Dueñas. Son nombres importantes y, lógicamente, su trabajo es un referente.

Para alguien que nunca ha publicado, ¿cuál es la mejor forma de presentar su obra a un agente literario?

Lo primero que debe saber alguien que nunca ha publicado es que este proceso lleva tiempo. Debe tener paciencia, ya que, aunque la editorial contestara en cuanto recibiera el manuscrito con una respuesta afirmativa (algo que ocurre en muy pocas ocasiones), el plazo para que se edite la obra es de uno o dos años. Así que, sabiendo esto y aceptando esta realidad, lo mejor para presentar un libro a un agente literario es realizar una propuesta en la que aparezca, como mínimo, la sinopsis, un currículum del autor y el texto completo. Lo ideal es que incluya, además, una descripción detallada de la historia, argumentos de venta (por qué cree que la historia tiene potencial y a quién podría interesar) y sus «imprescindibles»: ¿hay alguna editorial en la que quiera o no quiera publicar?, ¿qué tipo de edición desea?, ¿a qué público quiere llegar? Este último apartado puede no cumplirse, pero al menos el agente puede tener una idea de los objetivos del autor. Y, sobre todo, que no se rindan. Un «no» ahora puede convertirse en un contrato de edición en un momento más propicio.