PEDRO ANTONIO HURTADO GARCÍA

Ni las fechas navideñas, ni las fiestas reseñables, ni ningún otro aspecto relevante en el calendario, respetan la vida cuando se trata de poner fin a la misma en esos días tan entrañables que impiden a los familiares, amigos y personas más allegadas, olvidarse de tan triste y luctuoso suceso. Es el caso de Ramón Calabuch Batista (26-07-1940, Barcelona-España/28-12-2018, Mataró-Barcelona-España), distinguido y extraordinario intérprete de boleros al que se le conocía artísticamente como Moncho, quien nos ha dejado para siempre al amparo de la peor inocentada que podría ofrecernos, al coincidir su fallecimiento con la fecha de esa jornada en la que, a veces, se comentan cosas inciertas y bromas, incluso, bastante pesadas.

Generosidad y humanidad.-Pero, lamentablemente, el caso que nos ocupa es la triste realidad que nos ha dejado el merecidamente apodado “El Rey del Bolero”, título que ha ostentado, igualmente, el también recientemente fallecido Lucho Gatica, quien se lo asignó, precisamente, al catalán, quizás, como un regalo de lujo que le restaba importancia, a él, al compartirlo, pero que demostraba la generosidad y humanidad del chileno. Ese espaldarazo se vio más fortalecido con la canción que le compuso el mexicano Armando Manzanero, titulada “Llévatela”, de éxito espectacular y que Moncho aprovechó para seguir apostando por una evolución que le llevó a instalarse en la fusión del bolero con multitud de géneros y ritmos, tales como salsa, canción melódica, rumba o balada.

Canciones “doctoradas”.-Pese a lo versionado del bolero, Moncho quiso ser él mismo, razón por la que se afanó en interpretar y popularizar canciones que no tuvieran versiones paralelas, lo que consiguió con su proverbial maestría, “doctorando” piezas que han fortalecido la música ligera gracias al timbre de su inconfundible voz. Su capacidad de adaptación le ha llevado a ofrecer conciertos multitudinarios en grandes recintos y envidiables marcos escénicos, pero sin apartarse nunca de esos espacios íntimos, cercanos, amables y especiales para los grandes seguidores del artista, en los que ofrecía recitales que llegaban al corazón de los asistentes.

Seis décadas profesionales.-Comenzó a cantar en Barcelona a ritmo de rumba catalana y, como nacido en el seno de una familia gitana, supo trabar buena amistad con Peret o “El Pescaílla”, esposo de “La Faraona”, de tal manera que, con 16 años, ya estaba encaramado a los escenarios, comenzando desde abajo, en fiestas de barrio y actuaciones similares, pero centrado en su intensa afición por el género que le cautivaba, hasta tal punto que se convirtió en un estudioso del bolero caribeño, antillano, cubano y las diferentes variantes de la naturaleza de esas composiciones en todo el territorio latino, donde también cosechó sonados triunfos, ampliando el mote que “le regaló” Gatica para denominarse, simultáneamente, “El gitano del bolero”, género del que nos deja 34 discos grabados como fruto de una trayectoria artística que ha superado las seis décadas.

Más de trescientas canciones.-Se desgranan en esos plásticos más de trescientas canciones, de las que no podemos dejar de mencionar, por importantes, populares y exitosas, “Conversaciones en tiempo de bolero”, “Llévatela”, “Si nos dejan”, “El tiempo que te quede libre”, “Bravo”, “Soy”, “Historias de amor”, “Olvido y camino” o “Házmelo otra vez”, incluída en la banda sonora de “Jamón, jamón”, de Bigas Luna, con Penélope Cruz y Javier Bardem, como protagonistas, entre una colección verdaderamente histórica en la que canta al amor, luce romántico, se ofrece tierno y que, igualmente, han sido canciones con las que se han enamorado muchas parejas que le rinden tributo de admiración.

Apoyo desinteresado.-Ha compartido escenario con grandes estrellas de la canción y se ha hecho acompañar por músicos de extraordinario nivel que, por su parte, también han considerado un lujo trabajar junto al popular y distinguido romántico. Solamente destacamos, por razones de espacio y por el apoyo que le prestó siempre, componiéndole canciones, dejándole hueco en su escenario y cantando encantado junto al bolerista, al gran cantautor, siempre atento a cualquier causa de ayuda, colaboración y humanidad, Joan Manuel Serrat, quien, un día antes del fallecimiento de Moncho, instalaba su edad en los tres cuartos de siglo. Respetado y querido en Cuba, México, Argentina y en todos los países de lengua hispana, también gozó Moncho de amplia generosidad para apoyar, lanzar y encumbrar, desinteresadamente, a numerosos artistas, como la sevillana nieta del inolvidable Rafael Farina, Tamara, con quien grabó discos de boleros y celebró amplias y largas giras con un espectáculo conjunto.

Profeta en su tierra.-Fue de los pocos artistas que podían presumir de ser profeta en su tierra, pues todos los grandes y más prestigiosos recintos catalanes los tuvo siempre a merced para actuar, con su aforo repleto de público, cada vez que ofrecía un recital en las provincias del noreste peninsular. Precisamente, se nos ha ido cuando faltaban 17 días para que se celebrase un monumental concierto-homenaje en su honor, que iba a tener como marco escénico el “Auditori de Barcelona”, en el que iban a participar, entre otros, el propio Joan Manuel Serrat, Estrella Morente, Miguel Poveda, Pau Donés, Dyango, Diego el Cigala, Antonio Carmona, así como las hermanas Rosario y Lolita Flores. La fecha señalada era la del día 14 de enero de 2019. Una pena que no haya podido disfrutar de un acontecimiento tan entrañable y, sin duda, emotivo y merecido, como consecuencia de la parada cardiaca que le ha arrebatado la vida a sus 78 años de edad.

Descanse en paz otro artista relevante, en nuestro territorio nacional y en el mundo, que, además, ha llevado el nombre de España por bandera en los numerosos países en los que ha lucido su arte en forma de boleros de los que cosquillean el corazón. Buenos días.