JAIME PARRA

Ya ha comenzado la distribución comercial en librerías de toda España de la novela ganadora del XXXI Premio Torrente Ballester de narrativa en castellano “ALGO PASA EN EL MUNDO” del catedrático de Historia y escritor Miguel Sánchez Robles.

Esta obra obtuvo en la anterior convocatoria del premio el reconocimiento del jurado entre setecientas novelas presentadas. La Diputación de A Coruña ha llevado a cabo una magnífica edición de la obra.

Un libro “lleno de auténtica literatura” que supone una “implacable confesión y diagnóstico” sobre el mundo que vivimos a través un “luminoso universo verbal” y de una madeja de sucesos que llevan al lector hacia el asombro y la reflexión sobre las contradicciones de la realidad y el sentido mismo de la existencia.

¿Para qué escribe Miguel Sánchez Robles?

Hay muchas razones por las que uno escribe. Una de ellas es encontrarle un sentido a la vida. También se escribe por esa especie de salvación personal que hay en la escritura o en la lectura misma. Escribir es sobre todo un acto de salvación y de fe, como el de esos náufragos que en una isla desierta anotan unas palabras como pueden y las meten dentro de una botella para lanzarla al océano con la esperanza de que alguien las lea. A veces, cuando veo a la gente sentada en la arena de la playa y mirando hacia el mar pienso que en realidad está esperando una de esas botellas. Tal vez la botella que encierre la respuesta a su pregunta más íntima y secreta. Hay unos versos de Anne Carson, Premio Princesa de Asturias de las Letras 2020, que dice: “El ser humano no posee en realidad otra cosa más que el poder de decir “Yo”. Eso es lo que debemos de entregar a Dios algún día”. Pues en cierto modo ese “Yo” de Anne Carson es también una de las razones de la Literatura. Y luego hay más razones: Escribir para que te quieran, escribir para que alguien descubra que estás vivo, escribir porque te asombra la estupidez o la belleza humana… Y, por supuesto, porque la vida mancha y el Arte te lo limpia.

Novela, ensayo, poesía, cuento… ¿En qué genero literario se encuentra más cómodo?

En la poesía. Y después el ensayo. Pero no el ensayo puramente académico, sino el ensayo creativo. El género narrativo clásico resulta mucho más agotado en general. A mí me lo parece. Cuando leo un libro no quiero que me cuente algo a la manera con la que siempre nos han contado las cosas, y mucho menos las mismas cosas. Prefiero esas obras que saben mezclar géneros y rompen estructuras. Tengo esperanza de que ese tipo de escritura sea más valorado y demandado en un futuro. Ya existen grandes obras así, que saben mezclar los géneros y superar esas distinciones. Obras en las que lo importante es la fuerza semántica y la intensidad del lenguaje utilizado.

Recientemente, se celebró un acto en Caravaca en el que se recitaron poemas suyos dramatizados por actores y con acompañamiento musical ¿Qué le parece la lectura de poesía en vivo?

Me parece algo esencial y lleno de posibilidades y atractivo. Esa unión entre poesía y puesta en escena dramática me gusta mucho. Pero no tiene aún una respuesta social adecuada. La poesía bien recitada y contextualizada es una de las formas supremas de la actividad cultural. Debería de ser mucho más frecuente y tener más presencia en las programaciones culturales. Salir de casa un viernes o un sábado bien vestido para asistir a una velada poética y después tomar unas copas con amigos hablando de ello, me parece ideal, hermoso, auténtico, elegante. No me explico cómo no se pone de moda. Cada vez que he asistido a algo así, he podido comprobar cómo a la gente realmente le ha gustado, incluso le ha llegado a sorprender. He tenido la oportunidad de recitar poemas en lugares con mucho público y he sentido casi siempre un respeto y una atención generosa, casi como una veneración por la palabra. Creo que esa manera de velar por la atención poética y de llenar de ese contenido nuestro ocio tiene futuro, aunque ahora parezca no tenerlo y aunque otras formas de “diversión” y otros intereses económicos se empeñen en que no lo tenga, en que siempre lo tengan otras cosas mucho más manipulables y masivas.

¿Y la experiencia con clubes de lectura como las Rosas Negras de Caravaca de que escojan su obra y compartir su experiencia como escritor?

El Club de lectura “Las Rosas Negras” es magnífico. Son personas llenas de vida y de entusiasmo. Generalmente mujeres con inquietudes culturales y… ¡deportivas! Esa mezcla es preciosa. Fue un honor que leyeran mi novela “Nunca la vida es nuestra”, sobre todo porque  cuenta una historia que también está llena de esa actitud vital. Que existan esas “células” culturales como son los clubes de lectura en el tejido de nuestra sociedad me parece admirable y me produce  esperanza en cuanto a la pervivencia de un determinado tipo de lector.

Acaba de publicarse “Algo pasa en el mundo”, novela ganadora del XXXI premio Torrente Ballester”, ¿Qué nos puede decir de esta obra?

Que es una novela con la que he disfrutado mucho escribiéndola. Y aún sigo disfrutando de ella cuando alguna tarde, al oscurecer, la vuelvo a abrir por cualquiera de sus páginas y la releo. Es una obra intensa, distinta, original. Creo que no deja indiferente a quien la lee y eso me gusta. Digamos que es una larga y sincera “confesión” sobre los aspectos más hondos y chirriantes de nuestra civilización. Pero también es un libro lleno de hondura y de ironía. Una obra que trata de manera lúcida y poética el biotopo vital y ético en el que estamos viviendo.

Usted es uno de los autores más premiados de este país, ¿Estos galardones son una manera de acercar al lector a su obra?

No. Los premios literarios que no son de grandes editoriales que solamente buscan el rendimiento económico y responder a los criterios de mercado, premian un tipo de literatura distinta, menos comercial, más compleja, más innovadora y creativa; y esa literatura tiene menos lectores, además de que ese tipo de premios no hace uso de la publicidad, ni apenas tiene presencia mediática, no salen por televisión ni las instituciones que los convocan hacen uso de esos mecanismos mediáticos que todo el mundo consume. Es, digamos, una literatura más oculta, menos promovida y por supuesto con muchísimos menos lectores. Pero conserva cierta dignidad que es muy necesaria para que la “Literatura entera” no se convierta aún en un producto más de la industria del entretenimiento.

¿En qué se encuentra trabajando en la actualidad?

Siempre escribo poesía. Y estoy terminando una novela y un libro de ensayo en el que trabajo a rachas, una obra un tanto híbrida, libérrima, intergéneros, entre el aforismo y la prosa poética, a medio camino entre el dietario y el análisis temático. Un libro raro, muy raro, que no sé si llegará a poder ser publicado por alguna editorial convencional, pero que sueño con poder editar algún día.