Pedro Antonio Hurtado García

Al aterrizar septiembre, cada año, Calasparra se viste de fiesta, de novilladas, encierros, charangas, terrazas, deportes, cultura, procesiones, pregones, verbenas y conciertos musicales para todos los gustos. Pero, este año, nos brinda la población arrocera del Noroeste murciano la presencia de un siempre vigente Miguel Ríos Campaña (07-06-1944, Barrio de la Cartuja-Granada -78 años-), quien, tras una docena de primaveras sin ofrecer “producto” nuevo, nos llama la atención para acompañarle en “Un largo tiempo”, respaldado por su nueva banda “The Black Betty Trio”, un “experimento”, como todos los del granadino, que ofrece las mejores cartas de la baraja para ganar la partida y triunfar hasta con un repóquer.

Leales seguidores.- Quienes somos seguidores de Ríos y hemos asistido a sus conciertos reiteradamente, podemos recordar muchas de sus creaciones y su espíritu siempre “investigador”, así como sus falsas retiradas que viene practicando desde hace ya alguna década, pero Miguel es de esos que quiere retirarse por edad y por respeto a su público, pero el corazón, la memoria, sus ideas, su espíritu rockero, su corazón y su alma, así como otras muchas virtudes que atesora, no le permiten irse para siempre. Ni su gira denominada “Bye, bye, Ríos”, de 2009, ni su disco titulado “Symphonic Ríos”, lanzado en junio de 2020, han permitido que el de “Santa Lucía” se aparte de la música permanentemente. Sabemos que son muchos artistas los que mienten en ese sentido, pero lo entendemos y hasta lo apoyamos y aplaudimos, porque Miguel es persona de escenario, quiere morir sobre una plataforma de esa naturaleza y, por lo tanto, a quienes le seguimos, no nos importa que goce de la escena hasta el final de sus días, que confiamos en que estén lejanos, porque ciertamente, sigue como un chaval. Además, es que nos merecemos mucho más Miguel. Y, ahora, cuando vuelve con material nuevo, nos mantiene expectantes, como cuando nos ofrecía, en aquellos años ’60, bajo el nombre artístico de Mike Ríos, aquel “Popotitos” que divertía a propios y extraños.

Disco inigualable.- El de Granada, cuyo disco más completo y universal, excepción hecha del inmortal “Himno a la alegría”, sigue siendo aquel sencillo de 1968 que, en la “Cara A” ofrecía “El Río”, tema creado por Fernando Arbex, batería y compositor de “Los Brincos” y, en el lado opuesto, su “Vuelvo a Granada”, canción parida por el propio Ríos.

“¡¡¡Qué noche la de aquel año!!!”.- Pero cuando llegue a Calasparra, el viernes, día 2 de septiembre, en un concierto que comenzará a las 11 de la noche, en el “Nuevo Estadio Calasparra”, los aficionados entrados en años saben que el rockero celebró varias giras con enorme éxito, pero también alguna que le llevó a un deterioro económico que vendría a superar por su tesón, esfuerzo y capacidad de reacción, gracias a su inagotable creatividad, lo que le puso al frente de un exitoso programa de TVE que se denominaba “¡¡¡Qué noche la de aquel año!!!”, estrenado el día 12 de junio de 1987 y presentado por el rockero andaluz, que, por cierto, lo hizo de maravilla. Se trataba de presentar a artistas y grupos que ya andaban separados o fuera de la escena musical. Y Miguel, que siempre se ha llevado bien con todo el mundo y ha sido querido y respetado siempre en ese mundillo, logró reunir a las mejores bandas del país y hacernos recordar a “Los Canarios”, “Los Pekenikes” y un montón de grupos y solistas que, habitualmente, compartían escenario con el de “Al-Ándalus”. En su banda habitual, ha llevado músicos de la talla de nuestro buen amigo Antonio García de Diego, un multiinstrumentista y corista de auténtico lujo, hoy, a las órdenes de Joaquín Sabina. Recordamos, así, su “Rock en el ruedo”, con un escenario giratorio que, en el aquel tiempo de la primera mitad de los ’80, era un auténtico descubrimiento, pero también nos brindó “El rock de una noche de verano”, gira en la que presentaba su álbum de 1983 y duodécimo de su carrera, con el mismo título. También, su “Rock and Ríos”, encabezado por ese himno imprescindible que se denomina “Bienvenidos” y que levanta a todo el mundo de sus asientos.

Pepe Cañaveras.- Recordamos, igualmente, aquellas sesiones matinales de la “Cadena Ser”, que desplazaba sus equipos técnicos a diferentes provincias españolas, para radiarlo en directo, bajo la batuta del gran locutor musical Pepe Cañaveras, que compartía, de esa manera, los famosos matinales del Price con diferentes ciudades.

Anticipos.- Del nuevo disco ya se dieron a conocer, mediante sencillos, el año pasado, “El blues de la tercera edad”, primer tema inédito de Ríos en 12 años, así como “La estirpe de Caín”, crítica en torno a la pandemia y la fragilidad, canciones integradas en este álbum lanzado en junio de 2021. Siete millones de discos vendió, en 1969, del eterno “Himno a la alegría”, adaptación de la música de Beethoven. Y, ahora, está celebrando una gira de conciertos de una densidad propia de un quinceañero.

Rockero y baladista.- Siempre se le ha llamado a Miguel Ríos el gran rockero español, pero no podemos perder de vista que, como tal, ha abanderado numerosas canciones, aunque, por otro lado, Miguel bien podría catalogarse como baladista de tronío, a tenor de las baladas que nos ha regalado en sus discos, como “El blues del autobús”, compuesta por Víctor Manuel San José Sánchez, amén de las mencionadas y otras muchas que, seguro, nos recordará en Calasparra. Y no digamos nada, de él, como versionador, embelleciendo temas como “No sabes cómo sufrí”, de María Ostiz; Cantares, musicalizado por Serrat, con letra de Machado; “Cuéntame”, de José Luis Armenteros Sánchez para “Fórmula V” y que Miguel Ríos grabó para alguna temporada del serial televisivo “Cuéntame… cómo pasó”, así como una larga lista de intercambios con otros artistas con los que, además, siempre ha estado abierto a colaboraciones que engrandecieran las canciones.

Puerta grande.- Hijo Predilecto de Andalucía (2014), ha dejado frases lapidarias en sus conciertos, ha emocionado y ha sentido las vibraciones de su respetado público. Miguel, seguro, en Calasparra, se mostrará tan rockero como los flamencos practicando el “quejío” en La Unión. Pero dejará su sello como baladista, como gran músico, excelente intérprete y persona que vive por y para la música, no en vano comenzó su vida laboral tras la barra de un bar y, luego, como empleado, en la sección de discos de unos grandes almacenes, donde entraría en directo contacto con el rock and roll, alimentando su deseo de ser cantante y palpando la música de Elvis Presley y otros muchos “culpables” de su bendita dedicación. Suerte y, en esta tierra tan taurina, como lo es Calasparra, seguro que Ríos logra las dos orejas y el rabo para alcanzar el privilegio de poder cruzar, a hombros, la puerta grande del coso de “La Caverina”. Buenos días.