Susana Pérez Durán, componente del grupo de teatro “ALEGRÍA” del IES “EMILIO PÉREZ PIÑERO”, fue galardonada por su interpretación en la obra “Te pillé, Caperucita” de Carles Cano. También fue premiada con la asistencia al Campus Buero de teatro joven en Madrid.
Susana fue una gran representante de Murcia en el campus Buero 2017.

SUSANA PÉREZ DURÁN

Tal vez solo exista una palabra para describir el torrente de sensaciones, emociones, y crecimiento personal que yo obtuve esa semana, inefable; algo que no es posible expresar con palabras. Comenzaré apuntando que yo nunca había visitado Madrid y tampoco montado en tren, Madrid era inmensa y al volver a mi pueblo pensé que algún día, mochila en mano recorrería todas sus calles. La timidez no es un factor que influya mucho en mi persona, fue llegar y empezar a conocer jóvenes llenos de fuerza y de arte, eso me marcó mucho pues durante esa semana hice oído de todas las historias que me contaban, eran sus historias, y lo que me impresionó sin duda fue que solo al mirarles la cara podías ver que no aceptarían un no por respuesta de la vida, y que llegarían todo lo alto que sus alas les permitieran, entonces pensé en mis alas y me pregunte qué tamaño tendrían, ¿cuán alto volaría yo? En mi mente resonó una orden simple y directa: espabila. Hablar de esos chicos y chicas es hablar de España entera, Cataluña, Baleares, Valencia, Andalucía … todas las comunidades autónomas estuvieron bien representadas, he de hacer un inciso para mencionar que este año quien consiguió la beca Coca-Cola para estudiar arte dramático fue la murciana María García. Pues bien, yo también representé a Murcia esos días, con todas las personas que conocí y con las que conviví reafirme eso de que España tiene una riqueza importante en lo referido al vocabulario, fue muy curioso aprender expresiones de Canarias y de todas partes, aunque Murcia no se queda atrás en cuanto a vocabulario propio: tericia o fiso que son palabras de lo más comunes para nosotros, pero escapaban a la comprensión de algunos chavales.
Pude disfrutar del talento de muchos y muchas, y tuve el placer de poder mostrarles el mío, que no es otro que sentirme libre a través de los versos que escribo, yo utilizo una metáfora que describe mi sentimiento: mis versos bailan con mi voz y acunan a quien los escucha. Yo recité, ellos escucharon y me llenó de alegría que a todos les gustara, que me dijeran que jamás dejara de escribir o que habían llorado al oírme declamar.
Hay muchos momentos que me llegaron al alma: en la entrega de premios entre la emoción, los aplausos, las risas y la lengua de signos, un hombre se subió al escenario junto con una conocida actora, no sé cuáles fueron sus palabras exactas, dijo más o menos así: “vengo de un país que era mi hogar y ahora es dolor y sufrimiento”. Este hombre era un refugiado sirio, que gracias al calor humano del teatro, se sentía bien después de pasar lo indecible. El noble arte del teatro trabaja con los sentimientos, y denuncia cuando se hieren corazones inocentes, eso lo aprendí también.
Canté, bailé, vi obras de teatro, conocí a actores y actrices experimentados y lo más importante de todo, pude ser yo misma; sentí que podía soltar cualquier tipo de teoría filosófica sin aburrir a nadie; y es que vivimos en un mundo donde la necesidad de encajar nos hace olvidar quienes somos; nos camuflamos en el entorno como si fuéramos camaleones y, a la postre no nos acordamos que un día tuvimos personalidad propia, fue fascinante. Sin duda asistir al campus Buero de verano en Madrid es una experiencia que nunca olvidaré porque ha construido una pequeña gran parte de mí, que no habría sido posible sin una mujer llamada Antonia a la que tengo en gran estima y doy las gracias por acompañarme.
Terminaré con una cita que dice así: “La vida es una obra de teatro que no permite ensayos. Por eso canta, ríe, baila, llora y vive intensamente cada momento de tu vida…antes que el telón baje y la obra termine sin aplausos”. (Charles Chaplin)