GLORIA LÓPEZ

Es abril en Caravaca el mes donde se para el mundo. Para unos empieza la fiesta y para otros acaba el calvario. Para las peñas es el momento de la verdad, para los diseñadores es el final de un ciclo. Una carrera contrareloj que dura 9 meses y que, como el hijo que tienes que parir, sabes que va a salir sí o sí. Y que nazca lo que nazca, lo vas a querer. Porque es tuyo, porque te ha costado noches sin dormir, tardes sin salir y horas pensando cómo colocar en 7 piezas un mundo de ilusiones.

Estudio de Gloria López

Estudio de Gloria López

Diseños hay muchos y de muchas maneras, tantos como hijos. Diseñadores también, tantos como padres. Cada uno lo hace a su manera, siempre de la que mejor sabemos, o podemos, porque no siempre depende de nosotr@s. Y el discurso nunca cambia: Queremos algo espectacular, pero con poco dinero (reconozcámoslo, euros tienen pocas). Algo novedoso pero con los mismos personajes. Resumiendo: queremos un barco que vuele…

Y todo esto lo tienes que hacer en tus horas libres, vamos, las que te van quedado después de trabajar y demás quehaceres, las mias concretamente de las 11 de la noche a las 2 de la mañana, las únicas que encuentro descanso  y silencio para pensar cómo poner un rey moro en 3D, sin que se note que sea rey moro, en posición de lucha con caballo y todo y que no descompense la cabeza con el resto del cuerpo integrado en una cenefa en 5D, que es lo que se estila y con más calados que los bolillos de mi madre.

Para que luego venga mi jefe de este año, mi amigo Chumbo, que menos mal que no le queda pelo, porque lo hubiese perdido ya, a decirme que es que tardo mucho…tocate el brión….

Y es que peñas, como familias, también hay muchas, y todas muy diferentes. Cada una hace lo que puede, unas con más dinero y caballistas, otras con menos, algunas con mucha ilusión, las que menos ya quemadas de correntillas a última hora o diseñadores que no acaban.

Ya deberíamos entender, a estas alturas de la fiesta, que todos somos un equipo.

Peñas, diseñadores y bordadoras. Un equipo que siente, padece y trabaja por un mismo fin, que si yo no duermo por un dibujo, a la bordadora le quita el sueño el oro y a los caballistas cómo recortarlo y pegarlo. Bueno, pues no lo hemos entendido. Visitando la exposición de los cuarenta años del Mayrena, espectacular, por cierto, y es nombrarla porque me viene al pelo (y no el del Chumbo) podría decir Mayrena, como Terry como histórico. 40 años de historia de una peña, 40 mantos, todos diferentes, cada uno de un año…. y ni una pequeña nota, ni una alusión, ni a diseñadores ni a bordadoras. Seguramente por sus noches de insomnio pegando piezas tendrán mantos de los diseñadores que han marcado su historia, la nuestra, como Pérez Elvira o Rafael Escámez, que abrieron la veda a nuevos motivos, Manolo Sánchez  o Juanmi, que hicieron de su arte un trabajo, Rivero o JuanPe Molina, que revolucionaron el enjaezamiento combinando oro con nuevos materiales y consiguieron mantos en 3D, y de tantos otros que no tengo espacio para nombrar.

Vamos, lo que viene siendo la santísima trinidad, caballo solo sube uno, pero lo forman tres: peñas, diseñadores y bordadores.

Y como decimos todos por estas fechas…a la cuesta pongo por testigo, que no volveré a diseñar… si no se presenta… porque en el fondo nos gusta, y nos llena de orgullo y satisfacción ver nuestro trabajo una mañana del 2 de mayo vistiendo un caballo.