José Antonio Melgares Guerrero/Cronista Oficial de Caravaca y de la región de Murcia

Cuando se cumplen cincuenta años del premio literario “Albacara”, y muy cerca ya de la concesión de la edición de este año 2021, seguro que algunos de los lectores de EL NOROESTE gustará recordar los inicios del mismo, completándose por parte de éstos las posibles lagunas o detalles que al Cronista pueden pasársele por alto, en la seguridad de que, entre uno y otros actualizaremos en el tiempo los inicios de un certamen acreditado en el mundo de las Letras, y no solo en la Región sino en toda España.

Certamen Literario Albacara

Todo comenzó en el espacio físico del Convento de los PP. Carmelitas Descalzos a la sombra de un edificio con cuatro siglos de historia, que fundó San Juan de la Cruz en 1586, tras unos años de presencia en la ciudad del P. Dionisio Tomás Sanchís (quien llegó destinado al citado convento en septiembre de 1966, para formar parte de la comunidad que presidía el P. Pedro Tomás y en la que también se integraban el P. Juan Vic y otro de nombre José). El superior provincial lo envió para sustituir en el colegio “Niño Jesús de Praga” al profesor Ramón García Álvarez al producirse la incompatibilidad laboral de éste, tras su incorporación a la recién creada Escuela de Maestría Industrial (hoy instituto ”Pérez Chirinos”).

El inquieto P. Dionisio muy pronto comenzó a simultanear su actividad docente en el colegio, con la acogida, en las propias aulas del centro, de los chicos en edad de abandonar este centro docente para incorporarse al instituto, en plena adolescencia, con el ánimo de encauzar los valores que veía en aquellos.

Revista Hontanar

Ellos mismos, bajo la atenta mirada del carmelita, según sus propios gustos y aficiones, de forma totalmente voluntaria, se organizaron en dos grupos a los que pusieron nombres inspirados en la serie televisiva de Félix Rodríguez de la Fuente (cuya visualización era una de las actividades de los grupos citados). Estos fueron “Los Delfines” y “Los Albatros”. En el seno de este último, donde había incipientes activos literarios, surgió la idea de crear un premio, inicialmente de alcance exclusivamente local, para que, con ese aliciente, los iniciales valores creativos juveniles encauzaran su aún discreta vocación literaria. La dotación del premio no fue obstáculo para el fraile promotor, que en invisible presencia manejaba los hilos de la actividad (una dotación que al día de hoy nos parecería ridícula pero que entonces suponía un importante apoyo a la economía siempre precaria de los jóvenes)

En el mes de julio de 1971, con motivo de las Fiestas de la Virgen del Carmen, se concedió el primer premio, al que concurrieron 14 trabajos, siendo el ganador del mismo Juan Pedro López López. El jurado calificador estuvo formado por los profesores del instituto local  “S. Juan de la Cruz”  Francisco Martínez Mirete y Juan García Romera, acompañados del superior de la comunidad carmelita P. Pedro Cárceles

Tras el buen resultado obtenido se desbordó el entusiasmo de los jóvenes adolescentes, quienes moderados en lo posible por el P. Dionisio, convocaron una segunda edición, cuya entrega de premios coincidió con la fiesta litúrgica de S. Juan de la Cruz, el 14 de diciembre, obteniendo el primer premio el malogrado poeta local José María Corbalán. En esta ocasión fueron patrocinadoras del premio las “terciarias carmelitas” quienes, a pesar de su parca economía se responsabilizaron de la dotación económica del premio, mejorado respecto a la edición anterior. Formaron el jurado calificador los profesores Juan García Romera, Francisco de Haro Guerrero, Jesús Martínez Romero y Pedro Manero Candel.

El premio se falló en adelante, y hasta ahora, coincidiendo con la fiesta de S. Juan de la Cruz, y la entrega de premios, también desde entonces, tuvo lugar en el Salón de Plenos del Excmo. Ayuntamiento.

La consolidación de “Albacara” llego a la vez que algunos de los incipientes escritores locales comenzaron a abrirse paso en el mundo de la Literatura, y nombres como Leandro Martínez Romero (ganador de la tercera edición), Javier Orrico, Gregorio Piñero, José Antonio Miras, José Fuentes, Herminio Picazo y sobre todo Miguel Sánchez y Luis Leante, entre otros no han dejado de sonar en el mundo de la Literatura durante el último tercio del S. XX y primeros veinte años del XXI.

Para publicar sus primeras obras creativas y también de iniciación a la investigación histórica, crearon una revista de nombre “HONTANAR, que en sus primeros números salía periódicamente editada a “multicopista”, en la que se invitaba a colaborar a gentes de la vida cultural local.

El nombre de “ALBACARA”, pensado por ellos mismos, fue el resultado de la fusión de las primeras sílabas del grupo “Albatros” y de la ciudad de Caravaca. El de “HONTANAR” tuvo carácter simbólico y venía a explicar que era el cauce de distribución de la creación nacida en la fuente de inspiración juvenil de aquellas promesas, que en el futuro se convirtieron en realidad.

Con el paso del tiempo, y el incremento de la participación de escritores de fuera de Caravaca y de la Región de Murcia, el premio fue cobrando importancia. En la actualidad el premio lo organiza y patrocina anualmente una fundación en la que se integran como patronos de la misma el Excmo. Ayuntamiento de Caravaca, la Orden del Carmen Descalzo y la editorial Gollarín y “Grupo Reina”, alcanzando una importante  participación nacional que los inventores de todo hoy observan desde la atalaya del tiempo, siendo algunos de ellos importantes valores en la literatura  nacional, y todos, venerables padres de familia ocupados en el servicio a la sociedad.