PEDRO ANTONIO HURTADO GARCÍA

El mundo de los obituarios nos viene dando tregua en esta página musical y ojalá que dure mucho tiempo, porque es una pena y una irreparable pérdida esos grandes de la música que se nos han ido en tan corto espacio de tiempo y que han tenido su rincón, su pequeño homenaje y su memoria en estas páginas de «El Noroeste». Y esa tregua, precisamente, nos dio la opción y la posibilidad de recoger algunos conciertos en directo, como ha sucedido con importantes festivales recientes o, la misma semana pasada, con la actuación de Alejo Stivel en Molina de SegurPortada Mecanoa.

Esta semana, la ocasión, nos va a permitir dedicarnos a recordar a un sensacional grupo del pop español del que se viene rumoreando, especulando y comentado, durante varios lustros y sin fundamento consistente, sobre su posible regreso. La verdad es que sería un auténtico bombazo y una ansiedad atendida el regreso de Mecano, esa formación española que, en forma de trío, se convirtió, sin duda, en una de las mejores bandas del pop español de todos los tiempos. Dos grandes músicos, hermanos ellos, José María y Nacho Cano, alimentando su música con la incomparable, limpia, elegante y bellísima voz de la extraordinaria cantante Ana Torroja, recientemente implicada en serias discrepancias fiscales con la administración pública que han emborronado bastante la simpatía que, por ella, hemos sentido siempre, pero, eso, lógicamente, no va a restarle, ni un ápice, su calidad interpretativa, su gancho como cantante, su categoría como artista y los muchos valores musicales que ha aportado al pop español de todos los tiempos, aunque, ciertamente, sea sancionable, castigable, inadmisible y se halle alejado de cualquier signo de aprobación.
El prestigio de sus álbumes en las listas de ventas
Sus álbumes fueron, siempre, elementos de gran prestigio en las listas de ventas en las que perduraron de forma inacabable, aunque es verdad que no podemos destacar ninguno, porque todos aportaron grandes canciones y temas convertidos en himnos del género que cultivaban. Así, pues, cabe recordar Mecano (1982), ¿Dónde está el país de las hadas? (1983), Ya viene el sol (1984), Entre el cielo y el suelo (1986), Descanso dominical (1988) o Aidalia (1991), además de sus álbumes en directo y los grabados en otros idiomas, esencialmente en italiano y francés. Y, de ahí, canciones que marcaron una época, un espacio y hasta un «antes» y un «después» del mejor pop de nuestro país, con guiños añadidos al rock y hasta la rumba.

Las desavenencias y las diferencias personales están siendo más poderosas que el deseo de su legión de seguidores
Lástima que las relaciones entre los hermanos Cano deterioraran una convivencia de trío que nunca pudo recuperarse (¿afán de individualizado protagonismo?) y que, por mucho que nos pese a sus seguidores más fieles, parece que no va a volver a recuperarse nunca como formación musical, ya que las desavenencias y las marcadas diferencias están siendo más poderosas que las manifiestas e indiscutibles ganas de regreso exhibidas por sus adeptos. Y es una pena, porque los tres son grandes genios del panorama musical. José María Cano Andrés (21 de Febrero de 1959, Madrid) se descubrió como un compositor extraordinario y un excelente productor que tiene en su haber composiciones elaboradas, con gran gusto musical, para Daniela Romo, Miguel Bosé, Iván, Mocedades, como grupo, y para su solista Amaya Uranga, a nivel individual, Emmanuel, Ana Belén, María Dolores Pradera, Julio Iglesias, Rosa León, Chayanne, Ángela Carrasco, Massiel, Mario Frangoulis, Plácido Domingo y Montserrat Caballé, entre otros muchos, destacando como auténticas obras de arte Lía, Hijo de la luna, Elegía del niño marinero o el Himno del centenario del Real Madrid. Pero, además, es un fantástico artista plástico, convertido en un pintor conceptual, que hizo relevantes sus habilidades cromáticas en el dibujo, el grabado y la encáustica, habiendo realizado obras de inigualable asombro a las que, por su sencillez, jamás otorgó la importancia y el mérito adecuados.

El hermano menor, Nacho Cano, fue un prodigio de los teclados (tocaba varios simultáneamente) que, por añadidura, los alternaba con la guitarra, sudando en el escenario, no por el maquillaje o los focos, sino por la entrega que protagonizaba con esos instrumentos para conseguir el mayor lujo escénico y unas interpretaciones verdaderamente magistrales. Quizás menos artista que su hermano en lo compositivo y en el nivel musical, pero bastante más espectacular en lo escénico y popero, germen, quizás, de las diferencias que siempre presidieron su escarpada relación profesional. Ignacio Cano Andrés (26 de Febrero de 1963, Madrid), también fue cantante, compositor y productor, menesteres que sigue ejerciendo, pero ya, lógicamente, muy alejado de Mecano, aunque protagonizando álbumes en solitario, eso sí, como Un mundo separado por el mismo Dios (1994), El lado femenino (1996), Amor humor (1999) y Nacho Cano (2001), amén de recopilatorios, musicales de gran prestigio como Hoy no me puedo levantar o La fuerza del destino (con canciones de Mecano), grabaciones en otros idiomas y una prolífica y muy desarrollada carrera musical, pero, según se cuenta, sin querer oír hablar de Mecano para nada. Por cierto, La fuerza del destino forma parte de la programación, este año, de la tradicional SEMANA GRANDE DE CAJAMURCIA, que ha elegido como marco escénico el Auditorio «El Batel», de Cartagena, para su representación.

Ana Torroja Fungairiño (28 de Diciembre de 1959, Madrid), emprendió una carrera como solista en 1997 y realizó giras con enorme concurrencia en sus conciertos y, además de apoyarse, en ellos, en la discografía de Mecano, publicó discos como los titulados Puntos cardinales (1997), Pasajes de un sueño (2000), Frágil (2003), Me cuesta tanto olvidarte (2006) y Sonrisa (2010), todos ellos de una gran calidad interpretativa y de contenidos. Protagonizó una monumental gira veraniega, en el año 2000, junto al incombustible y siempre actual Miguel Bosé, que llevó por título Girados en concierto, en ese juego de palabras que quiere anunciar una gira de dos. Cuando vino a Murcia, la plaza de toros de La Condomina se venía abajo en uno de los conciertos en los que, quizás, podemos afirmar que disfrutamos de una gran puesta en escena de estos dos grandes artistas, pero, además, con un sonido como, seguramente, no ha existido otro en el vetusto coso de la vieja Puerta de Orihuela murciana.

Su insuperable valor escénico
A Ana Torroja le vimos en su gira de conciertos en solitario y fue un lujo de actuación, además de explotar, como nadie, los avances tecnológicos de la informática, ya que toda su puesta en escena, telón de fondo y «alquimismo» visual y luminotécnico estuvo basado en grandes tapices informáticos que dieron un lujo al espectáculo verdaderamente sensacional.

Pero la insuperable y verdadera locura escénica la pudimos contemplar en los conciertos de Mecano. En los últimos compases de su vida como grupo, que duró algo más de 11 años (desde 1981 hasta 1992), cuando se hallaban en lo más alto de su trayectoria y dominaban, como nunca, el montaje escénico y a un público que llenaba recintos, estadios y plazas de toros, conformaban su espectáculo, exactamente, 250 personas que viajaban en autobuses y que se autoabastecían en un diseño de convivencia artística inigualable: peluqueros, planchadoras, catering, abastecimiento alimenticio, transporte, montaje, marketing, producción, managers y todo un cúmulo de profesionalidad que hacían del espectáculo algo inigualable en comunicación constante, a través de auriculares, de todos los responsables, cuidando el momento, la puntualidad, visitando los recintos previamente y con un nivel de disciplina verdaderamente insuperable, incluso, por el mejor de los artistas de fama mundial. Y hemos presenciado no pocos conciertos internacionales, extremo que nos autoriza a esa concluyente afirmación. Adicionalmente, les acompañaban en los estudios de grabación y en las actuaciones en directo grandes músicos españoles, esencialmente bajistas y percusionistas, como Nacho Mañó, Ángel Celada, Manolo Aguilar, Óscar Astruga, Javier Quílez o Arturo Terriza. Fue un lujo para España y un prestigio nacional del que, por lo visto y por mucho que nos empeñemos en esperar, no vamos a volver a disfrutar, porque van a poder más las rencillas y las diferencias personales que el arte que atesoran estos monstruos del panorama musical español más intercontinental, pues su fugaz reaparición, en 1998, que no duró más de ocho meses, no parece que vaya a repetirse. Cabe señalar que, en su época gloriosa, eran tantos los conciertos que ofrecían en la temporada estival española que montaban dos escenarios, siendo el de anoche instalado en el lugar de actuación de mañana y el de esta misma noche en el destino de pasado mañana, así como la aplicación de un extraordinario cuidado para que las distancias fueran mínimas, con el fin de poder atender las actuaciones y descansar al mismo tiempo. Todo con mucha cabeza, aunque, ahora, no hagan uso de ella para reconciliarse.

Con el mundo a sus pies
Sus musicales citados, protagonizados por sus irrepetibles canciones, siguen ocupando carteleras, durante amplísimos periodos de fechas, incluso meses y hasta años, en los grandes teatros de las más importantes ciudades del mundo. Y triunfan, triunfan y triunfan incansablemente, mientras que ellos ni se relacionan. Una auténtica pena, porque hicieron llegar su éxito a Filipinas, Suecia, Japón, Reino Unido, Países Bajos, Alemania y Estados Unidos, entre otros destacados puntos geográficos, lo que les ha supuesto vender más de 25 millones de discos en todo el mundo, a pesar de la imparable piratería, con canciones que, en algunos casos, han sido fuente de comentario y reflexión permanente, como es la ineludible partitura titulada Mujer contra mujer, un monumento musical concebido con responsabilidad y respeto e interpretado con mucho gusto. Ellos viven, afortunadamente, pero no nos quieren volver a deleitar con su maestría. Lo sentimos mucho, pero no os lo podemos perdonar, queridos José María, Ana y Nacho, por orden de edad. Buenos días.
Pedro Antonio Hurtado García
es Director de Zona de CAJAMURCIA-BMN
en el Noroeste murciano