FERNANDO LÓPEZ MIRAS

Presidente de la Comunidad Autónoma de la Región de Murcia

La llegada del mes de mayo siempre genera en Caravaca de la Cruz un entusiasmo y una ilusión desbordantes, con motivo de la celebración de vuestras populares Fiestas en Honor a la Santísima y Vera Cruz. Son sin duda, los días más esperados y especiales del año, donde todos los caravaqueños comparten con miles de visitantes y peregrinos unas tradiciones únicas cada vez más conocidas y valoradas en el mundo.

Sin embargo, desde hace poco más de un año, toda esta gran alegría colectiva que invade la ciudad santa cada primavera se ha visto ensombrecida por las dolorosas consecuencias de la pandemia, así como por las restricciones sanitarias asociadas a la misma, que han obligado a priorizar la salud y el bienestar de toda la población por encima de cualquier otra consideración.

Medidas de salud pública y de prevención que también han impedido celebrar como realmente se merece la que es, sin duda, la mejor noticia que podían recibir Caravaca y sus gentes después de la concesión del título de Ciudad Santa y el Año Jubilar ‘in perpetuum’ hace ya 23 años.

Por fin, con la declaración de Los Caballos del Vino como patrimonio cultural inmaterial de la Humanidad por la UNESCO, se ha hecho justicia y se ha satisfecho la justa reivindicación de tantas generaciones de caravaqueños para con su fiesta más emblemática y popular.

Y esa inmensa alegría por este nuevo logro es la que, estoy convencido, volverá a vivirse en Caravaca de la Cruz cuando, ojalá muy pronto, puedan celebrarse en toda su plenitud las Fiestas en Honor a la Santísima y Vera Cruz, y recuperar de nuevo la gran emoción que supone de disfrutar de estas celebraciones declaradas, con todo merecimiento, de Interés Turístico Internacional.

Volveremos así a conmemorar, de la manera más emocionante y espectacular, aquellos hechos, creencias y tradiciones del pasado que, con el paso del tiempo, han ido también conformando la identidad social y cultural de la Caravaca del presente y del futuro.

Recuperaremos citas tan queridas como el inconfundible toque del Tío de la Pita y la Diana Floreada que preceden a los momentos que concitan la emoción y la admiración de vecinos, peregrinos y visitantes, como la subida al Santuario de los Caballos del Vino y los vistosos desfiles de Moros y Cristianos.

Dos auténticos acontecimientos a los que también se suman las celebraciones religiosas que testimonian la profunda devoción que en todos los presentes suscita la Santísima y Vera Cruz de Caravaca, la gran ofrenda floral al venerado ‘Lignum Crucis’, la Misa Pontifical y el rito del Baño de la Cruz, que este año viviremos con especial precaución pero aún con mayor fervor.

Ceremonias y actos cuya celebración es posible gracias a las personas, entidades e instituciones de Caravaca de la Cruz que contribuyen a la organización y desarrollo de estos festejos tan queridos, que son santo y seña y motivo de orgullo de la Región de Murcia, dentro y fuera de nuestras fronteras. Que convierten cada mes de mayo en Caravaca en un incomparable evento de carácter religioso y cultural con vocación universal, que, estoy convencido, pronto volveremos a compartir. Para ello la ciudad cuenta con el pleno respaldo del Gobierno autonómico y la inmensa gratitud de todos cuantos tenemos el privilegio y la fortuna de vivir en la Región de Murcia.