JOSÉ LUIS ÁLVAREZ-CASTELLANOS/Coordinador Regional de IU-Verdes Región de Murcia

Interesante entrevista de Jaime Parra a Fernando López Miras publicada hace unas semanas en este semanal y que deja afirmaciones del presidente que merecen alguna reflexión.

En relación al balance de la gestión de la pandemia en el que el presidente resalta su sentido de la anticipación, habría que apuntar, no obstante, tres cuestiones en el debe del gobierno de López Miras. Una es precisamente la falta de previsión en la contratación y despliegue de rastreadores durante la segunda ola de la pandemia; dos, la libre interpretación del protocolo de vacunación que hizo su consejero de Salud vacunando a todo su staff de la Consejería y, finalmente, el empeño del presidente regional en sacar rédito político de la crisis sanitaria situándose en una permanente confrontación con el gobierno central.

Aboga también López Miras en su entrevista por la Estrategia Reactiva2020 para la recuperación económica y social de la recesión que la crisis sanitaria ha provocado atribuyéndole ya a la misma la amortiguación de las consecuencias de la caída de la actividad económica, obviando que lo que realmente está amortiguando dicha caída es la regulación de los ERTE y la enorme cuantía de fondos puestos a disposición de las empresas, de los trabajadores/as y de las administraciones autonómicas y locales por parte del gobierno central que, en el caso de la Región de Murcia, supera la cifra de 400 millones por diferentes conceptos para la administración regional-.

Una  estrategia de reactivación económica cuyo objetivo es “la recuperación del nivel de bienestar previo a la crisis sanitaria y económica derivada de la Covid-19”, sin reparar en que el nivel de bienestar previo a la crisis sanitaria no era precisamente óptimo para una buena parte de la población, en una región cuyo PIB per cápita es el 81% de la media estatal, el salario medio es el segundo más bajo del país, la pensión media la tercera más baja y la tasa de pobreza y riesgo de exclusión social alcanza a un tercio de dicha población; siendo, en el caso de las comarcas del Noroeste y Río Mula, aún peor como muestra el dato de la renta per cápita media disponible, un 27% inferior a la media regional y un 40% inferior a la media nacional (2017).

El objetivo de la reactivación debería ser más ambicioso, no tanto la recuperación de la situación anterior a la crisis sanitaria que, recordemos, no se había recuperado todavía de las secuelas de la crisis de 2008 después de 12 años, como su superación transformando el modelo productivo regional, reequilibrando el peso de los diferentes sectores económicos, mejorando los salarios y fortaleciendo todo lo público, como ya explicamos en un artículo anterior.

Pero una de los aspectos más preocupantes de sus declaraciones es la falta de concreción y compromiso subsiguiente con el problema de la despoblación y la situación del mundo rural, cuestiones que afectan muy directamente a nuestras comarcas y que se traducen en falta de servicios, comunicaciones deficientes, problemas de conectividad digital, dificultades para el desarrollo de actividades económicas rentables, altos alquileres de tierrea, etc. La consignación de 100.000 euros en los Presupuestos Generales de la CARM para 2020 destinados a «acciones en materia de despoblación rural», sin que se especifique acción alguna, no otorga excesiva credibilidad sobre el compromiso del gobierno regional con esta problemática.

No obstante, confiemos en que en la próxima entrevista el presidente pueda referirse a acciones de su gobierno más concretas que aporten soluciones tangibles a los problemas de nuestra tierra, como por ejemplo la puesta en marcha de la UCI del hospital de Caravaca. Veremos.