Claustro del CEIP Artero de Bullas

Veintisiete de noviembre; una fEl maestro Mateo Caballeroecha más en el almanaque; si bien, para los docentes, los maestros y para aquellos que valoran la grandeza de nuestra labor tenga un significado singular. Pero supone, también una magnífica oportunidad para hacerle llegar al resto de personas la importancia del verdadero sentido de esta palabra tan bonita: MAESTRO.

Esta fecha, este año, en nuestra escuela, el colegio Artero de Bullas la vivimos todos los componentes de esta gran familia educativa con una especial intensidad e inmersos en el recuerdo.

Mateo Caballero se nos fue una fatídica mañana de principios del mes de julio en un absurdo accidente, dejando una profunda huella en nuestros corazones. Treinta largos años derramándose con generosidad y entrega plenas, treinta maravillosos años repletos de pasión y vitalidad, tres irrepetibles décadas de autenticidad y devoción; porque esas y otras cualidades reunía nuestro añorado compañero: templanza, compromiso, sabiduría, vitalidad, nobleza, disponibilidad…, todas incluidas en un valor supremo para Mateo, la amistad. Amistad a todas y cada una de las personas que tuvimos la dicha de compartir con él algún momento de nuestras vidas; compañeros, alumnos, familias, deportistas y cuantos de Mateo Caballero algo necesitaran.

Su memoria permanecerá inalterada en la vida del colegio Artero.

Es verdad, hoy veintisiete de noviembre celebramos el Día del Maestro. Y hoy, más que nunca para esta escuela adquiere una relevancia singular, pues si pensamos en las cualidades que deben adornar a un maestro, todas ellas las atesoraba con naturalidad, valor innato en nuestro compañero.

Mateo, amigo, tú llenabas con tu presencia, siempre alegre a la vez que serena el día a día de de nuestra escuela y de nuestras vidas; nos contagiaste de tu entusiasmo y cercanía. Nuestro compromiso ha de ser mantener viva tu memoria, conservando y trasmitiendo tu legado a las futuras promociones de alumnos.

Maestro Mateo Caballero, gracias. Tus compañeros del colegio Artero, de ayer, hoy y siempre.