Escribir es vivir

Mercedes Bautista Martínez (www.almadesuperheroe.blogspot.com)

“Y llevarás la injusticia

de las mujeres del mundo.

Y te tendrás que hacer fuerte

más fuerte, más fuerte

más fuerte que el mar.

Y se me clava en el pecho

esta pasión desmedida.

Y solo quiero que pase,

que pase, que pase,

y poder respirar”

Así reza Manuel Carrasco en una canción dedicada a su hija. Desde el desasosiego y la impotencia que le produce saber que su niña, solo por el hecho de ser mujer, tendrá que vivir su vida peleando por hacerse su hueco en el mundo.

Así es nacer y vivir siendo mujer. Venir al mundo con un fuerte viento en contra, con un palo en las ruedas que te va a frenar siempre, en tu vida personal, profesional o artística. Las mujeres siempre tendremos que luchar un poco más fuerte que los hombres para que se nos reconozca y se nos respete. Algunas, incluso, para simplemente sobrevivir.

Este es un hecho incuestionable, por más que alguna parte de la sociedad se empeñe en negarlo. Una realidad que, a todas luces, necesita ser cambiada. Por eso merecemos un día especial, un día para que se nos reconozca, un día para que se nos aplauda. Porque todos los días del año se nos exige, se nos cuestiona, se nos infravalora, se nos golpea… y, aun así, seguimos viviendo.

A pesar de todas las dificultades, seguimos triunfando. Escribimos libros, componemos canciones que se convierten en himnos, dirigimos empresas, lideramos gobiernos. Somos maestras, cirujanas, enfermeras, periodistas. Ganamos medallas olímpicas. Viajamos al espacio, descubrimos curas para enfermedades, creamos vacunas.

Lo hacemos todo mientras seguimos siendo hijas, madres, abuelas, hermanas, tías, amigas. Mientras luchamos contra las injusticias, mientras caminamos solas por calles en las que no estamos a salvo, mientras pasamos por la vida cargando una mochila pesada que hace que todo cueste un poco más. Mientras tenemos que defendernos constantemente.

Esa es la realidad de una mujer.

Por todas estas razones y por infinitas más, no solo debemos celebrar el 8 de marzo, sino que deberíamos considerar a las mujeres unas superheroínas. Porque ser mujer es, en sí mismo, un superpoder.

A todas las mujeres del mundo, feliz día. Fuerza, ánimo, empatía. Respeto para todas vosotras. A las que salís ahí fuera a gritar, a defendernos, a pelear como leonas por vosotras y por todas las que no pueden: no paréis de luchar.

Seguiremos siendo todo lo que queramos ser. Llegaremos donde queramos llegar. Conseguiremos cualquier cosa que nos propongamos. Seguiremos creciendo, avanzando hacia la igualdad. Y lo haremos juntas, unidas y fuertes. Remando en la misma dirección, defendiendo nuestros derechos y condenando las injusticias y las desigualdades.

Compañeras, amigas, hermanas… Gracias por hacer el mundo un poco mejor, más bonito. Por llenarlo de amor, de belleza, de pasión. Gracias por existir.

Y gracias al universo, a la genética, al azar… a quien o a lo que sea que me creó con el don (o el superpoder), la posibilidad o la capacidad de amar a otras mujeres. Es el mejor regalo de mi vida.