Ana María VACAS

Conocí la obra de Martina en una exposición realizada en la Galería Léucade de Murcia, ambas formábamos parte de dicha muestra  y siendo las dos oriundas de Caravaca nunca se habían cruzado nuestros caminos. Hoy unos años después he seguido su trabajo desde aquel momento que pude observar su detallado y perfecto trabajo en dibujo.

Martina desde la primera vez que cogió un lápiz se sintió feliz y ya nunca lo soltó de sus manos. Realizó en su infancia muchos dibujos fruto de unas clases que fueron sus inicios dentro de esta disciplina, apoyadas  por la asignatura de plástica del colegio de la cual sacaba buen provecho. No empezó a desarrollar sus trabajos  hasta que entró en la Facultad de Bellas Artes de Cuenca, pero aunque ya se encontraba cómoda pintando le costó mucho ubicar su camino artístico. Encontró la manera de costearse los gastos artísticos, material, pinturas, etc cuando comenzó a realizar numerosos encargos, generalmente para familiares y amigos que fueron los primeros en darse cuenta de la facilidad que presentaba Martina en la ejecución y trazado de sus obras, pero al poco tiempo y gracias a las redes sociales recibía encargos de toda España. Esta fue una gran motivación para plantearse mejorar la calidad del trabajo y que sus obras no fueran copias fotográficas sino que tuvieran un sentido. Se decantó por los retratos porque entendía que la miradas hablan por sí solas e intentan contarnos historia desde sus iniciales trazos o sus delicadas líneas; su prioridad es transmitir con su trabajo, utilizando cualquier  protagonista que le ofrezca llegar más allá en la mente del público que observé su obra, abarcar aquello que no nos puede mostrar un fotograma,  la parte no visible de la persona representada.

Tiene una enorme facilidad para realizar un dibujo  lleno de frescura y pulcritud que hacen que no puedas apartar la mirada de ellos. Sus retratos calman la mente con sólo dedicarle unos minutos, imágenes sencillas y precisas que la han hecho destacar en este mundo tan difícil  de situarse por su constante esfuerzo en progresar. Se siente alentada a continuar y conseguir que su obra renazca en cada nuevo proyecto, utilizando diversos caminos que a veces son inesperados y la mayoría productivos consiguiendo centrarla en lo que reconoce como su mundo lleno de inspiración y creatividad.

Atenta siempre a los nuevos avances y tecnologías dentro de la ilustración y el diseño que puedan aportar riqueza y diferenciación, necesita sumergirse en los diversos medios de expresión que satisfagan su enorme interés por el conocimiento, aplicándolo después a interrelacionarse con una conexión invisible que establece con el público que observa sus obras.  Valora muchísimo el interés por su obra, más si es una persona desconocida:    a en alguna ocasión se han puesto en contacto con ella para felicitarla por el trabajo realizado, le parece asombroso  que esto llegue a suceder y le hace crecer como artista, ya que el feedback siempre ha sido positivo como la crítica en sí.

El dibujo es la técnica con la que se siente más cómoda, aunque no descarta trabajar con las técnicas digitales que le aportan más libertad creativa al no tener que enfrentarse directamente al papel en blanco y además la ayudan a desarrollar su nivel artístico necesario hoy día.  Sus obras suelen tener un toque académico, sobre todo en los retratos a lápiz, desarrollados a partir del boceto clásico pero con un sello personal muy característico de su persona. Suele inspirarse en fotos, pero éstas tienen que tener algo que  le despierte su interés, ya sea por la persona en sí, por las características técnicas o artísticas de la foto, o por aquello de lo que es capaz de representar gracias a ellas. 

Galería Léucade en Murcia, apostó por  ella y  empezó a exponer en el 2015 en la exposición Nacional  “Evasiones”. En el 2016 repitió en tres ocasiones más la experiencia en esta misma sala, la primera en “Nacimos desnudas”, después en “Hashtag” y por último en Muérdago”,  siempre compartiendo cartel con artistas a nivel nacional e internacional como Fardou Keuning (que ha expuesto en La Fresh Gallery de Topacio), Susana Ragel (cuya obra se encuentra en el MEAM [Museo Europeo de Arte Moderno] de Barcelona) o Jean Carlos Puerto y Lucas Bronx (Art Madrid). En el 2017 forma parte de la exposición  “Cultura y mujer”,  dedicada al día de la mujer en el Museo José Carrilero de Caravaca de la Cruz. Actualmente prepara futuras exposiciones tanto en Caravaca como en Madrid.

Su carácter le ayuda a dedicarse horas al dibujo, sin prestar demasiado tiempo a las agujas de reloj; siente que cuando esta dibujando su mente es libre de condicionamientos y no hay espacio para otra cosa que no sea revertir el momento en arte.

Su carrera académica en este momento continúa compaginándola con su carrera artística cursando un máster de Motion Graphics y Dirección Creativa en Madrid. Esta variante siempre le ha interesado a nivel laboral, pero no está dispuesta a abandonar el lápiz que siendo niña agarró con determinación y que no volverá a soltar aunque dedique tiempo a la investigación de otras vertientes y técnicas que están dentro del mundo artístico.