Ana María VACAS

Hay muchas maneras de viajar en esta vida, pero en   esta ocasión lo hemos hecho con palabras; una tranquila y acogedora conversación puede llevarte al fin de la tierra como a nuestros protagonistas de esta semana, son conocedores de la experiencia vital de sumergirse en numerosos países, en otras culturas que los enriquecen esencialmente sólo para aportar sus conocimientos y absorber todo lo que encuentran de camino. Jaume Plensa dice que el arte cuando es verdad es pura poesía, hoy encontramos en nuestros talentos esa cualidad tan importante para hacerse visible a los demás, arte puro que surge de proyectos tan ambiciosos como genuinos, y que nos presentan a esta pareja real para nuestro deleite.

Ramón desciende de una familia de artistas por parte paterna muy considerados en Chile, cantantes, músicos; el mayor exponente fue el Trio Vergara formado por Luis su abuelo, Alfonso y Raquel Leiva, trio artístico que grabaron cerca de cien discos para la compañía musical Emi-Odeon. Eran los grandes que se escuchaban a diario hasta el año 1954 en la radio. Estuvieron de gira durante ocho años ininterrumpidos por Argentina y Uruguay. se consideraban personajes tan importantes que fueron los que recibieron a Walt Disney cuando viajo a Chile. Su padre heredo ese amor por el arte, concertista internacional de guitarra viajaba continuamente por Sudáfrica, Europa, etc…Este ambiente del cual respiro siempre en su casa, fue moldeándolo imperceptible y silenciosamente; pretendía ser científico, le apasionaba la astronomía, la química pero a pesar de sus gustos el germen siempre estaba presente en su interior. Instruido por su madre en su inicio, consiguió que en muy poco tiempo tocara la guitarra y a la edad de siete años comenzó a interpretar con su padre sus primeros conciertos aunque parezca extraordinario. Dinámica divertida, enriquecedora la relación que disfrutaba viajando continuamente para interpretar con él, lo convirtió en su amigo y compañero, haciéndolo madurar rápidamente.

Al escuchar la obra “Fantasía para un gentil hombre”, Julian Bream guitarrista inglés leyenda de la guitarra clásica, alumno de Andrés Segovia, le cambio la vida, pensó que necesitaba tocar esa obra tan compleja, consiguiendo la partitura traída de Argentina porque en Chile era imposible encontrarla. Entró en la Facultad de las Artes con ocho años como alumno de Luis López, para asistir a dichas clases tenía que desplazarse a Santiago desde su zona de residencia en autobuses precarios y con la Dictadura en pleno apogeo muy convulsa de protestas, sus padres consideraron esperar un poco para su inicio. A la edad de doce años sus ansias no le permitían demorarse más la espera, desde entonces no ha parado de estudiar e interpretar en lo que reconoce como el oficio de su persona. Su primera meta dentro de Conservatorio era tocar la “Fantasía para un gentil hombre”, “la Malagueña” de Isaac Albéniz y “La Oriental” de Enrique Granados. Durante su carrera hizo su propia transcripción de dichas obras, interpretándolas para el recital de fin de carrera, terminando a los 24 años magistralmente. Formado como uno de los mejores guitarristas de Chile, y demostrándonos su versatilidad a igual que su sensibilidad en sus innumerables propósitos, Interprete solista o junto a su padre como dúo, Profesor, dirigente sindical ante la Comisión de Cultura de la Cámara de Diputados, preparador de alumnos para concursos prestigiosos avalan su preocupación por la formación y defensa de la cultura. Dando clase en el centro cultural de Santiago de Chile, Azul Violeta conoce a una española que acaba de llegar, María Reyes Aznar.

Reyes, ha vivido siempre en Caravaca donde se reconoce, considera que sus generaciones antecesoras también así lo sentían. Comienza su andadura con inmersiones en el mundo artístico desde niña presentándose a concursos de poesía, disfrutando en clases de dibujo o cantando con la Escolanía de la Vera Cruz, el Coro Arsis y en la Zarzuela de Emilio Thuillier, con inmersiones posteriores en teatro amateur. El arte dramático no fue su primera opción pero sin embargo fue la auténtica donde hoy se siente plenamente avocada. Estudio en la Escuela Superior de Arte Dramático de Murcia con el profesor ahora compañero y amigo que pertenece a la escuela rusa Vicente Rodado, cuatro años de formación en la troncal de interpretación que consiguen aportarle enormes valores; allí conoció Susan Ríos de Arauco (Chile), compañera de vivencias y que sin pretenderlo mostro su cultura y su manera de sentir. Durante su carrera se había dedicado a cruzar fronteras viajando a Nepal, India, etc. persona interesada en conocer por otras culturas la llevaran a viajar hasta Hispanoamérica. El teatro en España en esos momentos le parecía aburguesado y quería conocer la vanguardia de las compañías de teatro en Chile, que mostraban mucha más verdad. La efusividad que se destila en América latina, el concepto de persona artística, le parecían atrayentes, por lo que decidió viajar hasta allí con Sofía Acosta, y embarcarse en la aventura del conocimiento propio lejos de proteccionismos.

Conoce a Ramón al que le propone realizar un proyecto común que abarque poesía y música, a partir de ese momento decide quedarse en Chile. Reyes retoma por un tiempo su viaje, intentaría recorrer lo que en un principio se había propuesto, llegar hasta la Patagonia para luego regresar de nuevo a zona donde residía Ramón, (Peñaflor) y no separarse hasta nuestros días. A su vuelta forma una Compañía de Teatro llamada Finalis Terra( Tierra final), donde su primera obra será un cuentacuentos “Las leyendas del nuevo mundo” basadas en la historia de una juglaresa que llega en un barco, consiguiendo representar la obra por numerosos centros escolares con muy buena acogida. Emocionada y enamorada su creatividad toma rienda suelta en su persona, creando junto a Ramón un recital de poesía “Hispania, Verso y Madera”, cien actuaciones avalan las tres propuestas diferentes a lo largo de los años, llevándolas por Argentina, Ecuador, Uruguay Perú, Bolivia etc…

Viaja a Ecuador a estudiar con Arístides Vargas en Quito durante dos semanas y de ahí surgió el planteamiento original y documentado de sus obras, un retroceso en la historia encadenándola con su idea inicial, con personajes propios; su primera obra escrita, montada y representada formando parte de la Tetralogía del miedo, llamada “Juicio” miedo al fin del mundo, basando en los textos de la Apocalipsis, personajes protagonista y antagonista, simplicidad de escenario y sobriedad acompañadas con arreglos musicales de Ramón, basándose en el canto de la Sibila, la única figura que rescato el Cristianismo de la cultura griega por su concepción de similitud con el Apocalipsis, estrenada en un Festival Internacional en Barranquilla. La segunda obra titulada “Belleza”, miedo al envejecer, el espejo reflejo de uno mismo, con música en directo de Bach. La tercera” Olvido”, la llave como símbolo, miedo a no ser recordado, basada en la expulsión de los Judíos de España; la injusticia reflejada en sus personajes, cuestionada la razón por sus descendientes sefarditas, enmarcada en la ciudad de Toledo (Jerusalén de Occidente), con composición original de Ramón y letra sefardita. Su cuarta y última, Ocaso” finaliza la tetralogía.

Su inspiración surge de la quietud de los demás, la noche y la continua formación en el trabajo reinicia su pensamiento mostrándole la riqueza asombrosa que lleva dentro deseosa de mostrar, su capacidad para escribir la obra, verla espacialmente y hacerla llegar al público nos impresiona, al igual que la evolución de Ramón para adaptarse a cualquiera de los textos y simplificar la música en concordancia con la dramaturga. Lo que de verdad le aporto Reyes, fue a componer de otra manera con un ámbito mayor, pensando en los personajes, en el escenario, en la interpretación. Estas composiciones las considera muy artesanas, como música de oficio, encargadas para un determinado acto, un trabajo mucho más reflexivo que le ayuda para transmitir a los demás no al ego de uno mismo. Todo el trabajo de adaptaciones, arreglos musicales para teatro le han proporcionado un enorme aprendizaje, aunque no se considera compositor en realidad si lo es por sus continuas inmersiones dentro de este campo. Incluso ha realizado la transcripción de la Partita II de BWV 1004 de J.S.Bach para violín a guitarra convirtiéndose en un investigador musical. Considera que la guitarra es un instrumento inacabado, está evolucionando constantemente, incluso la técnica moderna de Abel Carlevaro ya la podríamos considerar obsoleta.

La unión de estas dos enormes personalidades, nos muestra una riqueza que muy pocas veces podemos encontrar. Pensar, sentir y actuar son el triángulo que mueve sus vidas, siendo consecuentes con sus ideas intentan llevar a cabo sus obras y presentaciones con la mayor pureza del germen inicial, esforzándose en mostrar su verdad y dejándonos ver un talento admirable.