ANA MARÍA VACAS

María es la representación de una sutil y bonita ilustración; su delgada figura y su expresividad en gestos no te traslada muy lejos de lo que será sus obras. Es una artista multidisciplinar en toda su acepción, que comenzó con la escritura como medio de expresión, dedicando unas horas diarias a escribir, sintiendo que su tiempo en intimidad era más importante que compartir con otras personas o dedicarlo al ocio. Siempre le gustó estar en su habitación pensando, investigando o explorando dentro de su persona, tanto escribiendo como dibujando o realizando fotografía.

Estudió en la Universidad de Murcia en la facultad de Bellas Artes los tres primeros años, pues reconoce que le atraía el mundo artístico y encontraba una relación real con la filosofía y el pensamiento. Continuó en Valencia, Bilbao y después termino en Valencia, pasando por numerosos campos artísticos como videoarte, diseño gráfico, e Ilustración. Completo sus estudios en Barcelona en la Escuela de Diseño Elisava, donde realizó un Máster en Diseño Gráfico. Su prioridad era realizar algo muy personal y a la vez conceptual, donde verdaderamente se reconociera su sello y a la vez se sintiera cómoda.

Partió de la convicción de que la piel, es una representación de lo que llevamos cada ser, es un soporte que cuenta un poco de nosotros mismos; su logotipo en esencia es la piel de los peces, y esto le parece muy expresivo a la hora de crear su marca comercial a la que denomina de inicio “Escamas de Sirena “por ser un símbolo mitológico, algo onírico; posteriormente decide llamarlo sólo “Escamas”. El arte puede estar en un libro, en una exposición o en la ropa donde plantea sus creaciones, pero siempre desde el punto de vista mundano, cotidiano donde representarse de una manera personal. La moda no le interesa en absoluto considerándola temporal y a María le gusta lo atemporal; además no está en consonancia con el mundo que se crea alrededor de la moda, un mundo exclusivista y competitivo donde la prioridad no es lo artístico, sino lo temporal. Sus obras podrían definirse entre diseño e ilustración, pero con la diferenciación de considerarlas creaciones artísticas por encima de todo.

Cuando miras una obra durante mucho tiempo al final consigues mimetizarte con ella; puedes añadir multitud de detalles, construcciones o edificaciones, instalar vegetación, imágenes de parten de recuerdos, incluso jugar con la mirada del artista que consigue transformar la obra con el paso de los años, sus historias personales hacen que la observación varíe su realización, pasado y presente consiguen aunar conceptos y reflejarlos de una manera natural. Todo este proceso enriquece el trabajo de una manera tan intensa que puedes visualizar muchos detalles que llegan a contarte mil historias reflejadas con sutileza. Su obra rica en gama cromática, intensa en su percepción del entorno convierte sus láminas en algo más que interesante, son como una hermosa terapia donde refugiarse.

Pero como siempre hasta que el artista y su obra no se consideren en el puesto que merecen, María tiene que dedicar la mayor parte de su tiempo a realizar trabajos comerciales, donde, aunque su capacidad creativa es puesta a prueba, merman sin ninguna dura su evolución personal por quitar horas a su desarrollo personal. Es difícil vivir del arte, para ello realiza logotipos, fotografía, e incluso audiovisuales que aporten un poco de estabilidad para poder invertir en su marca con nuevos diseños. Hoy día también realiza un proyecto de inclusión social con niños donde puede volcar todo su talento para ayudar en primera persona a los más desfavorecidos.

Contentos de encontrar esta artista tan versátil que dedica a mostrar su obra tanto en tiendas, página web o en mercadillos artesanales en continuo movimiento, viajando para luchar por su apuesta, su bonita e interesante marca “ESCAMAS”.