ANTONIO F. JIMÉNEZ
El conjunto musical QuodLibet ensemble, del que Bastida forma parte como guitarrista, se estrenó el sábado 12 de abril en la Casa de Cultura de Bullas con un repertorio que «animará y gustará a todo el público». El 14 de abril tocaron en Logroño y el 24 en Plasencia.
María Bastida (Bullas, 1994) es una María Bastida, a la guitarrachica a una guitarra pegada. Viene de los clásicos y está embrujada, nunca mejor dicho, por la música de Falla; también le encanta la guitarra cantora de Tárrega y, por supuesto, Paco de Lucía, «con ese movimiento de dedos tan increíble, esa ligereza… En verdad, los clásicos estamos siempre muy preocupados por el sonido, por llevar bien las uñas, y a Paco de Lucía todo eso le daba igual, no estudiaba la perfección en sí, aunque la buscaba, pero le salía innato». Paco de Lucía llegó a la guitarra por su padre. María Bastida, por su madre. «Ella estaba apuntada a música con mis hermanos y cuando yo la veía estudiar me iba a su lado y aprendí a tocar ahí las primeras notas y canciones».
Empezó a estudiar guitarra en la Escuela Municipal de Bullas en el 2003 –María tenía 8 años- y desde ahí hasta ahora. Un recorrido de unos diez años (ahora tiene 19) en los que ha recibido numerosas distinciones como el primer premio de grado elemental del Concurso Nacional de guitarra Ciutat d´Elx; primer premio en el Certamen Instrumental Nacional del Conservatorio Profesional de Música Mariana Baches; accésit en la modalidad de guitarra en el XIX Concurso Nacional de Jóvenes Intérpretes Ruperto Chapí; y mención honorífica en el Concurso Internacional de Guitarra Clásica de Almería Antonio Torres. Además, forma parte de la Orquesta de Guitarras de la Región de Murcia desde 2007. Sin duda, una trayectoria que predestina un futuro de lo más prometedor.
Ahora ha empezado el primer curso en el Conservatorio Superior de Murcia. «Cuando acabe me gustaría ser concertista, recorrer mundo, conocer a guitarristas y cultivarme. Luego de eso, quiero ser profesora de conservatorio». Para María, un profesor de música es también un acompañante de vida. «Te forma no sólo como músico sino como persona, te va ayudando a crecer, y no se dedica únicamente a enseñarte la técnica sino que se preocupa de ti, y si has tenido una semana mala te pregunta qué te ha pasado, porque notan enseguida la desazón y que no has estudiado». Del Conservatorio le gusta que, al ser paralelo a la formación obligatoria en las escuelas, te va formando y curtiendo en otras facetas, como la de tocar ante un público u otros retos a los que otros niños de esas edades no se enfrentan. «Son dos estudios a la vez».
Se define como una guitarrista clásica. Sin embargo, le gusta mezclar el toco clásico con otros estilos. «Siempre desde el mayor respeto, claro. Soy consciente de que lo clásico no le gusta a todo el mundo, de manera que lo que hago es tocar canciones que sé que son conocidas por la mayoría del público, como Let it Be o Entre dos aguas, pero siempre introduciendo mi estilo clásico». Con ese estilo, explica Bastida, se parte de una composición que, a la hora de interpretarla, cada músico le da su toque, su estilo. «Es diferente, por ejemplo, del jazz, que está formado por estructuras a partir de las que el músico compone y expresa en directo. En lo clásico ya hay una composición hecha, y el músico tiene que intentar expresársela al público».
—¿Dónde se es más libre entonces?
—Un músico siempre es libre.