ANA VACAS

En su familia no había ninguna tradición musical, así que se puede decir que este oficio nace en ella de manera natural, ayudada por su abuela Catalina, que (como la mayoría de las abuelas) le dedico tiempo, en su caso para conocer y escuchar canciones de copla, así nació su afición en primera instancia. Mari Francis quería ser cantante y sus padres le aconsejaron que para ello necesitaba formarse, aprender solfeo y piano o guitarra, pero nunca pensaron que fuera su profesión en un futuro. Acabo matriculándose en el conservatorio “Leandro Martínez Romero” en la especialidad de piano. Una vez conocido el instrumento quedó atrapada irreversiblemente, sentía que era su sitio, fue como encontrar su camino.

Tuvo la suerte de conseguir unas partituras armonizadas por Federico García Lorca, por medio de una profesora de lengua del Instituto Vega del Argos, que sin saberlo fueron una enorme motivación para ella, un punto de inflexión en su carrera musical. Durante un tiempo estuvo preparándose para su interpretación, acompañando a una persona declamando poesía o en otra ocasión a Susi Espín, actriz local. Recuerda con cariño que estas actividades fueron responsables de su vínculo con el poeta, una unión que se consolida formando parte de más de un proyecto posterior.

Su etapa en los estudios profesionales de música los recuerda por la gran labor docente que realizaron los profesores que le impartieron las clases. En primero estudio con María Encarna Andreu, a la cual está muy agradecida por la ayuda que le aporto con respecto a los métodos de estudio, que aún hoy día sigue utilizando a la hora de prepararse un concierto o en sus estudios ordinarios. Leticia Valverde fue su profesora en cuarto, quinto y sexto; supo cómo motivarla, mostrándole sin decoro todos los caminos para conseguir superar las barreras que se nos presentan cuando acuciaba el cansancio; gracias a ella ha terminado la carrera, Y el profesor Domingo Serrano, aunque no le impartió clases, ha sido un gran apoyo personal dentro del conservatorio, aportándole numerosos consejos aplicables en su día a día.

Después estudio un segundo instrumento, clarinete y se sumergió en el mundo de las Bandas de música, consiguiendo abrir una ventana al trabajo en equipo, relacionándose con otros músicos y sobre todo a conocer el registro de otros instrumentos. Este nuevo horizonte fue muy enriquecedor a nivel personal, ya que el pianista está muy acostumbrado a la soledad del solista.

No estuvo en su pensamiento nunca dejar la música, porque es consciente de la realidad del músico que deciden abandonar la música después de realizar el grado profesional; se genera una dependencia absoluta. Se ha creado una necesidad de estudio diaria que se hace muy difícil de olvidar, porque en realidad es ya parte de su persona, cuesta desligarse de algo que esta intrínseco en ti. Como decía San Agustín “conociendo amo, amando conozco”, cuando más conoces más agradecida te sientes de ese conocimiento y aprecias con más sentido. Por ello le ha dado mucha pena terminar la carrera superior, ya que al ser una enseñanza muy personalizada se crean fuertes vínculos con los profesores y los compañeros, disfrutando mucho juntos.

Estuvo de Erasmus en Austria, la ciudad de Mozart, lugar soñado por Mari Francis en numerosas ocasiones a nivel pianístico. Allí descubrió una oferta de musical increíble, y    accesible para el público en general, pudiendo asistir a conciertos de Barenboim, en el Musikverein; incluso operas fabulosas muy económicas que le dieron a conocer los artistas europeos más importantes. A nivel personal lo aconseja a cualquier joven, para ella fue una evolución hacia la madurez, que le hizo valorar lo que en España tenía.

Acaba sus estudios en el Conservatorio Superior de Música de Murcia Manuel Massotti Littel obteniendo el Premio Extraordinario de Enseñanzas Artísticas Superiores de la Región de Murcia bajo la dirección de Julián García de Alcaraz profesor que le acompañó durante los años de estudio en este centro. Fue becada para estudiar en Joseph Haydn Konservatorium de Landes Burgeland (Austria) con Stanislaw Tichonow. Ese mismo curso, complementó sus estudios pianísticos estudiando Correpetición y Dirección con Chariklia Apostolu

Mari Francis Sáez ha ofrecido recitales para piano solo y de música de cámara en ciudades como Viena (Musikschule Margareten), Eisenstadt (Kultur Kongress Zentrum) y Londres (Trinity College London). Recientemente, ha participado en el Festival Internacional Caprichos del Romanticismo en el Museo del Romanticismo (Madrid), en el XII Ciclo de Jóvenes Solistas de Murcia, en el Ciclo de Solistas F.I.M.A (fundación indalina para la música y las artes) y para el Ciclo de Jóvenes Solistas de la Fundación CAM.

También ha recibido masterclasses de personalidades pianísticas como: Nino Kereselidze, Pilar Valero, Eulàlia Solé, Albert Attenelle, Jordi Mora, Bernardino Costa, Rasa Vitkauskaite, Jesús María Gómez, y Guillermo González, entre otros.

Ella cuando toca, se siente libre. Sobre todo, lo ha conseguido en la realización de Máster de Interpretación Solista, en el Centro Superior Katarina Gurska de Madrid de la mano de Graham Jackson, donde han trabajado improvisación, arte dramático, ansiedad escénica, consiguiendo mostrarse ella misma como lo que es y lo que siente cuando está interpretando, ayudada por la profesora Eva Guillamón. Recibió clases y consejos de Guillermo Dalia, psicólogo dedicado a los músicos que le enseño metódica de trabajo, aplicables sobre todo de obras muy complejas. Se trata de pautas a seguir con mediciones de tiempo, como máximo de cincuenta minutos y dentro de estos por intervalos de seis minutos, cuando vuelves a retomar el tiempo lo haces con una obra contrastante, eso hace que el cerebro no se aburra y la asimilación sea mucho mayor. Cuando la preparación es para un concierto hay que interpretar delante de alguna persona ajena a la música, posteriormente delante de un músico, y rodarlo en varios escenarios para ir puliéndolo poco a poco. Los conciertos suelen durar una o varias horas, pero en un conservatorio imposible que los alumnos puedan interpretar esos tiempos. Se intenta que aumenten el número de audiciones para que el alumno se acostumbre a disfrutar del escenario y de la actuación pública, para cuando llegue el momento de interpretar como solista estén preparados.

Hoy día está trabajando de profesora de piano y pianista acompañante en el Conservatorio de Jumilla, sobre todo acompañando a los clarinetes. Muy contenta porque al tener conocimiento de este instrumento puede impartir consejos a los alumnos sobre éste. En un futuro le gustaría formar parte como docente de la conserjería y de un grupo de cámara, con instrumentos de Plectro, interactuando en comunión con los distintos saberes (poesía, filosofía). Ya ha llevado a cabo un proyecto con Pablo Martínez, sobre obras de Federico García Lorca, del cual está muy orgullosa.

Sigue amando las canciones de Rocío Jurado por los hermosos recuerdos que le aportan, y porque en realidad fueron el inicio de su interés por la música. Con ese mismo cariño nosotros queremos abrazar a esta joven pianista con tanto talento. Bienvenida al proyecto Icon talents.