PEDRO ANTONIO HURTADO GARCÍA

Despedir a Marcos Mundstock es decir adiós a uno de los grandes del humor, en particular, y del espectáculo, en general. Sin duda es su grupo, “Les Lutiers”, uno de los que en más ocasiones ha actuado en el escenario de la “Sala Narciso Yepes” del “Auditorio y Centro de Congresos Víctor Villegas”, de la capital del Segura, gracias a su reiterada programación, siempre con llenos absolutos, de la imprescindible “Semana Grande de la Fundación Cajamurcia”. Telegráficamente, recojamos sus habilidades como narrador de los “sketchs” de su formación humorística, intérprete de sus melodías, locutor profesional, actor, redactor publicitario, hombre de fina ironía y capaz de hacernos reír sin mover un músculo de su cara, además de lutier que, junto a sus compañeros, ha construído los más inverosímiles y esperpénticos instrumentos que, eso sí, suenan a gloria por su maestría creativa. Marcos Mundstock (25-05-1942, Santa Fe de la Vera Cruz-Argentina/22-04-2020, Buenos Aires-Argentina) gozaba de la doble nacionalidad hispanoargentina y ha fallecido a tres días de faltarle un mes para cumplir 78 años, a consecuencia de las serias complicaciones derivadas de un tumor cerebral con el que venía peleando desde hace algo más de un año. Mundstock declaró en cierta ocasión que “mis padres eran judíos polacos, de la Galizia, zona que, actualmente, se halla en Ucrania. Regresaron antes del nazismo y les supuso su salvación, pero toda la familia paterna murió en los campos de concentración”. Nos quedamos con muchas ocurrencias, habilidades y recuerdos del “maestro” dotado de enorme inteligencia, amplia formación, puntilloso en el uso de los datos históricos, reivindicativo permanente y de apariencia calmada, verbo ágil, oratoria perfecta y narración culta. Un grande del humor sobre el escenario al que echaremos siempre de menos.