E. SOLER

El encargado de abrir el ciclo A la luna de Barranda el 6 de agosto será el músico, compositor y musicoterapeuta Manu Sequera, especialista en crear experiencias sonoro musicales con instrumentos característicos de la música de tradición oral.

Ritmo, fuerza, expresividad saber hacer y emoción se conjugan en este espectáculo que transporta a épocas pasadas con la frescura de la música de hoy.

Manu Sequera bebe de la música de raíz ibérica en una familia y un entorno muy ricos en músicas tradicionales. Ha pasado por diversas formaciones de música folk como Algaraba y Zarandango, para emprender posteriormente numerosos proyectos en solitario.

¿Qué nos vamos a encontrar en Barranda?

Vamos a realizar un viaje por sonidos, por instrumentos, imágenes y olores, porque la música tiene esa capacidad de evocarnos lugares, de recordamos personas y emociones.

Haremos un recorrido por músicas tradicionales de la Península Ibérica. Pasaremos por Asturias, viajaremos hasta Galicia para bajar por Portugal. Veremos alguna canción de Extremadura, que es la tierra donde yo nací, y por supuesto habrá temas de Murcia. Sin olvidar temas del centro de la península y de Canarias.

En definitiva, música tradicional y su readaptación en música folk.

Y en un entorno único como es el Museo de la Música Étnica de Barranda.

Es un sitio espectacular para este tipo de conciertos. Desde hace cuatro años vivo en Murcia, y antes de la pandemia estuve en la Fiesta de las Cuadrillas, donde tuve la oportunidad de visitar el museo.

La verdad es que es un gusto poder participar en este ciclo de ‘A la luna de Barranda’.

También eres musicoterapeuta. ¿Cómo nos pueda ayudar la música?

Utilizamos la música como un medio para alcanzar objetivos terapéuticos, bien sea físico-motriz o cognitivo de memoria, atención, orientación o lenguaje. Bien a nivel emocional o conductual. Yo me dedico a la atención de personas mayores con demencia o alzheimer.

En las sesiones sale mucha música tradicional que nos ayuda, entendida desde una manera terapéutica, a paliar esos efectos negativos del envejecimiento, porque activa diferentes partes del cerebro.

Hace que una persona que no tenga lenguaje hablado pueda cantar una canción completa y no hable en su día a día. A través de ahí se puede rehabilitar y recuperar todo lo que está perdido.

¿Por qué momento pasa ahora mismo la música folk?

Creo que pasa por un buen momento. He tocado en casi todos los festivales de música folk y cada vez hay más festivales. Es una música que ha sabido adaptarse. Hemos visto también corrientes como ha sido el caso de Tanxugueiras que le han dado un empuje importante al mundo folk, ese descubrimiento de las músicas tradicionales adaptadas a nuestros días. la música folk tiene mucho futuro y presente.

En Murcia hay grandes grupos y cada vez más festivales. Yo abogo por festivales pequeños, bien planteados y con calidad musical.

Has pasado por varios grupos de folk como Algaraba y Zarandango, ¿cómo fue iniciar tu carrera en solitario?

He cantado desde pequeño, comenzando en grupos de Coros y Danzas en Extremadura. Luego en la universidad contactas con gente que está interesada en esta música y después la gente se va casando y haciendo su vida.

Así que en 2014 saqué mi primer disco, y decidí dar ese paso y contar con diferentes músicos de diferentes sitios de la geografía española.

¿En que va a consistir tu segundo trabajo?

Estamos en la dura lucha de sacar disco, de presentarlo en plataformas digitales. Este segundo disco se llamará Madreselva, como se llama el espectáculo.

Se trata de un arbusto aromático que crece en muchos campos y que tiene una flor muy delicada, pero que nace en sitios muy escabrosos. Esa delicadeza y esa sencillez es la línea de este segundo trabajo.

Voy a dar un salto, porque en el primero era sólo música de Extremadura, y en este nos encontraremos desde el bolero de Fuente Álamo, algunas seguidillas murcianas, así como temas de Asturias, Navarra y País Vasco.