JAIME PARRA

La Asociación de Familias con Discapacidad Intelectual del Noroeste, APCOM, estrena una obra de teatro donde los protagonistas son personas con y sin discapacidad de la asociación Apcom. En el Auditorio Municipal de Calasparra, el 23 de enero a las 20:00 horas (precio de la entrada, 8 euros).

El grupo de teatro Express’art de Apcom ha sido creado por Fernando Ripoll, autor también del guión de Maestros de ternura”.

“Maestros de ternura” se estrena el 24 de enero en Calasparra

“Maestros de ternura” se estrena el 24 de enero en Calasparra

¿Por qué decides realizar la obra “Maestros de Ternura”?

Yo empecé a trabajar con Apcom en un taller, nunca había trabajdo con personas con discapacidad. Al ver que nos acoplábamos bien, después de un año de trabajo desde la dirección del centro me piden que por qué no hacíamos algo que les pudiera subir la autoestima y a la vez que se le diera visibilidad a la discapacidad.

¿Qué es “Maestros de Ternura”?

”Maestros de ternura” es un viaje emocional por la vida de las personas con discapacidad, todo los que les rode. A los padres, qué les supone; las relaciones sociales de las personas con discacidad, por ejemplo, el colegio; su vida personal, sus miedos, sus sueños, sus ilusiones… eso es “Maestros de ternura”.

¿Cómo fue el proceso de realización del guión?

Yo tenía claro el punto de partida: ser muy fiel a lo que les había pasado en sus vidas. Para darle forma tuve reuniones con sus padres, con ellos, en los que me contaban cosas, y reuniones con sus cuidadores, uní eso con la experiencia que había vivido, con mis propias emociones. Así le fui dando forma a la obra.

¿Continúas el taller de teatro de Apcom?

Sí, seguimos trabajando. Con ellos y con mi hijo. Y seguimos dándole visibilidad a la obra con nuevas representaciones; y, entre representación y representación, seguimos con el taller, que es la base.

¿Qué les aporta el teatro?

Les aporta cohesión grupal, muchísima autoestima, el gestionar mejor todo el tema emocional, les aporta concentración…, y sobre todo les aporta mucha ilusión. Lo noto en cuanto llego al centro, yo me llevo muchas cosas suyas y ellos también se llevan mías.

¿Qué has aprendido de ellos?

Muchísimo más que ellos de mí.

El aprender el valor de las pequeñas cosas, cómo te tienes que conectar a las cosas más esenciales del ser humano, el contacto, el abrazo, el hablar bien, que el pensamiento no te lleve a otro sitio… Viven mucho en el presente y el momento en que están. Para mí es muy importante.

¿Cómo fue vuestra primera representación?

El debut fue sorprendente. La primera vez que se hizo el público estaba formado con personas, familiares y gente relacionada con Apcom. Fue muy especial, porque cuando te metes en el proceso creativo pierdes un poco la objetividad. Y el día de enfrentarte al público tienes que ver qué funciona, qué no, si te has perdido en el camino. Pero conseguimos que conociesen y se emocionasen al ver sus vidas. Aunque es verdad que el público lo formaban familiares y personas vinculadas con Apcom.

Fue cuando lo hicimos después para chavales de colegios e institutos cuando vimos que funcionaba, que para ellos era emocionalmente muy fuerte.

¿Trabajas en alguna otra obra con ellos?

De momento, no lo tenemos en mente. Aunque es verdad que en clase siempre veo posibilidades, nuevos recursos… pero queremos que esta obra tenga un recorrido largo.

¿Hay lugar para la improvisación en “Maestros de ternura”?

Hay mucho lugar para la improvisación. Aunque está muy medido, ellos son una auténtica caja de sorpresas, no sabes qué puede pasar en cada representación. Y es una parte bonita. Mucho lo he cogido de ellos, pero cada representación te la hacen de una manera diferente. Está muy estructurada la obra, pero cada día hay posibilidades de un “error” entre comillas.

¿Qué le dirías a los calasparreños para que acudan a verla?

Que es muy bonita emocionalmente. No vas a salir como has entrado. No te dejará indiferente, deja poso conocer la vida de una persona con discapacidad y todo lo que le rodea.