FÉLIX MARTÍNEZ/FILÓSOFO

Es extraño mirar al pasado, más aún si lo hacemos hasta el ocaso del siglo XV, concretamente a 1492. Esta fecha se encuentra señalada en muchos de los anales de la historia, más concretamente si nos posicionamos en la historia de España, mucho más si lo relacionamos con esa idea del (¿mal?) llamado Imperio Español. Sin embargo, no vengo a remitirme a esos acontecimientos, sino a otro que, podría resultarnos mucho más llamativo de ese año: el nacimiento de Juan Luis Vives. Es en honor a este insigne pensador -así como maltratado y olvidado- al que debe su nombre la Facultad de Filosofía de la Universidad de Murcia.

La familia Vives pertenecía a la burguesía judía del Reino de Valencia, sin embargo, por un decreto de los Reyes Católicos acontecido el mismo del nacimiento de Luis Vives se verían obligados a convertirse al cristianismo. Mientras tanto un joven Vives, de tan solo quince años, comenzaría sus estudios universitarios en la Universidad de Valencia, a la cual acudiría durante el periodo de 1507 a 1509. A pesar de la conversión gran parte de la familia Vives seguía practicando el judaísmo, un primo de Juan Luis, Miguel Vives, era rabino y la Inquisión lo descubriría en una sinagoga en plena liturgia. Debido al proceso inquisitorial en el cual se encontraba la familia Vives el padre de Juan Luis lo mandaría a estudiar al extranjero, concretamente a la Universidad de la Sorbona. Llegaría a alcanzar el grado de doctor y, tras ello, se trasladaría a Brujas (Bélgica).

En 1523 alcanzaría ser nombrado canciller del rey Enrique VIII de Inglaterra, lo que le llevaría a trabar amistad con Catalina de Aragón -hija de los Reyes Católicos-, así como con Tomás Moro.

Su pensamiento es uno de los más reconocidos de su época, siendo mucho más relevante en el extranjero que dentro de nuestras fronteras. Además, se trata de uno de los primeros, por no decir el primero, de los grandes pensadores españoles. Se erigió como uno destacado humanista, centrando su atención sobre los aspectos más relevantes de lo humano.

Lo más relevante dentro de su pensamiento podemos establecerlo entorno a los dos grandes autores griegos: Platón y Aristóteles. Del primero trató de fundamentar una ética, para la que también se valdría de la concepción estoica. En cuanto a lo tocante al segundo, intento descristianizarlo, es decir, descargar de él toda la carga que la escolástica le había endosado. Con todo, sus propuestas llegarían más lejos, abarcando el ámbito de la filosofía, la teología, la política e incluso la pedagogía. Fue un firme defensor de la paz internacional, así como de la unión de los europeos.

Para profundizar más sobre este apasionante personaje de nuestra historia recomendaría un libro de reciente publicación (febrero de 2021), Luis Vives, de José Luis Villacañas.