JOSÉ ANTONIO MELGARES/CRONISTA OFICIAL DE LA REGIÓN DE MURCIA

Con el nombre del título del texto y como Luís “el de Antena 3” ha sido conocido en Caravaca Luís García Martínez, hombre vinculado a la empresa, a la comunicación y a la Fiesta durante toda su vida, siguiendo en el mundo festero actualmente en Murcia, donde reside.

Vino al mundo en noviembre de 1938, en la calle “Los Ciruelos”, siendo el mayor de cinco hermanos (Mercedes, Concha, Pepe y Josefa), todos ellos fruto del matrimonio entre Antonio García y Encarnación Martínez.

A los cuatro años fe prohijado por el matrimonio (sin hijos) formado por el farmacéutico D. Luís Sánchez Caparrós y su esposa Dª. Mercedes Martínez Rosello, viviendo con ellos en adelante en su casa de la C. Mayor.

Aprendió las primeras letras junto a sor Evarista, en el colegio de Monjas de la Consolación, y después en la recordada “Escuela de D. Vicente”, junto a D. Vicente Mora. Hizo el bachiller elemental en el colegio Cervantes de la Carretera de Moratalla y siguió la carrera de Magisterio en la Escuela Normal de Murcia, alojándose en el “Colegio San José” de Espinardo, dirigido entonces por D. Antonio Rocamora.

Cumplió el servicio militar en la Academia General del Aire de San Javier, a donde llegó como voluntario, y al terminar el mismo obtuvo la concesión de la marca automovilística SEAT, por medio de su suegro Francisco Javier García (entonces depositario de fondos del Ayuntamiento local). La única exigencia para ello fue la de obtener el título de Maestro de Taller, que obtuvo sin problema alguno en la entonces Escuela de Maestría Industrial de la ciudad, precedente del actual Instituto de Secundaria “Ginés Pérez Chirinos”.

Hombre vocacionado por el mundo de la información a través de la radio, formó parte del equipo inicial de la recordada “Emisora Parroquial”, instalada en las salas altas de la Iglesia Mayor del Salvador, donde formó equipo con Gregorio, Juan Olivares, Alfonso Jiménez, Bernardo Barqueros, Mari Carmen “la Pajarica”, José María Martínez-Iglesias, Mariano García-Esteller y Paco García Zapata, al que más tarde se incorporó y fue su director el sacerdote coadjutor del Salvador D. José Freixinós Villa.

De aquella época recuerda con especial ternura espacios radiofónicos como el de “Discos dedicados” y “Noche de Ronda” (entre otros), este último con la sintonía de la ópera “Carmen”, que se emitía un día a la semana para recaudar fondos con fines sociales. También llevaban a cabo informativos locales y retransmisiones de obras de teatro desde el Thuillier. Todo ello sin percibir remuneración económica alguna. A petición de Freixinós, pasado un tiempo dio el salto a la COPE, en Murcia, emisora instalada entonces en la C. González Adalid de la capital, donde coincidió con Martín Noguerol, Bernardo Barquero y Mari Carmen Martínez, actividad que abandonó para dedicarse de lleno en la concesión de la SEAT, como ya queda dicho.

Abrió la citada concesión automovilística en la carretera de Murcia, trasladándose con el tiempo a la de Granada. Allí contó como contable con Carlos Llamazares Romera. En la secretaría con Mari Cruz (“La Floreta”) y en recambios con Amalio Montes. Fue su primer maestro de taller Juan Antonio Torres Quintana (a quien se trajo de Barcelona) y también Cayetano Talavera. Como electricista Paco Rubio y Ana en recepción de vehículos. Simultáneamente al trabajo empresarial en la SEAT tuvo la representación de la casa DEVALD que proporcionó al mercado los primeros televisores en color.

También simultaneando su trabajo en la SEAT se incorporó a la cadena de radio “Antena 3” cuando se instaló en Caravaca, haciéndose cargo de la dirección de la misma tras un corto espacio de tiempo en que fue director un directivo de la misma.

En “Antena 3” formó un equipo de profesionales que siguen en el mundo de la radio y la TV y que aún siguen en activo. Entre ellos Pepe Ferrer, Marcos Chacón, Manolo Sánchez Guerrero, Mari Carmen Martínez y Alfonso de la Cruz; con corresponsales en Cehegín (Felipe de Paco) y Cieza (Luís Belló), entre otros. Como técnico brilló con luz propia Antonio Díaz Calderón. La emisora tenía su antena principal en la sierra del Buitre, hasta donde transportaban el material en caballerías por carecer de caminos apropiados para vehículos a motor.

Abandonó la SEAT poco después de reconvertirse la firma en MOVILCAR, y “Antena 3” al ser adquirida ésta a nivel nacional por la cadena SER, trasladando su residencia a Murcia, donde se integró en el equipo de ventas de la empresa “Forte Los Sotos” a partir de 1986, en donde le llegó la jubilación en el año 2002.

Dejo para el final su vinculación al mundo de la Fiesta pues aún permanece en ella y fuertemente implicado en el devenir de la misma.

En 1958 fue una de los denominados “Trece de la fama” que formaron la célula inicial de las Fiestas de la Cruz dentro del Bando Cristiano, y que dieron la cara ante la sociedad caravaqueña el dos de mayo del año siguiente. De aquellos primeros momentos recuerda el alquiler de 12 trajes-hábitos en la casa “Cornejo” de Madrid, inspirados en la película “El Cid”. Tras tener los trajes hubo que buscar quienes los vistieran. Y lo hicieron 13 audaces muchachos que se vistieron todos juntos en “La Seat” con el miedo en el cuerpo ante la incertidumbre de la experiencia, siendo acompañados por la banda de música de Calasparra. Luís fue el primer jefe de grupo de aquella empresa que tan excelentes resultados dio hasta nuestros días. Recuerda, también, que al frente del grupo le siguió, pasado el tiempo, Rafael Fortis Oliver; y recuerda así mismo el tiempo de los “bandos” y los “partes de guerra” camelísticos a través de la Emisora Parroquial. Bandos redactados desde las filas cristianas por Juan Miguel Guerrero, José Antonio Ruzafa, Cristóbal Díaz Azorín y Antonio Ros, contestados desde el bando moro por Manolo Mané, Pedro y Alfonso López (los Caillos) y Juan Montoya Rico.

Tras su reubicación en Murcia por motivos profesionales, siguió en el mundo de la fiesta, siendo uno de los fundadores de la mesnada cristiana templaria. En Murcia ha sido rey cristiano y, en compañía de su mujer, Pilar de las Eras, forma parte de la misma mesnada, ahora en la segunda fila, donde la veteranía, la experiencia y el consejo han sustituido al hábito, el yelmo y a espada, armas aquellas más importantes que éstas para el futuro de la Fiesta de Moros y Cristianos.

Luís no ha abandonado Caravaca, a donde se desplaza con la más insignificante excusa. Los recuerdos se amontonan en su mente y también en su corazón. Y es que su poliédrica actividad vital tiene aún abiertos varios frentes que no han cicatrizado ni por su propia voluntad ni por la voluntad de los demás.