Ana María VACAS

Recuerdo pasear cuando era niña por la calle Rafael Tejeo y escuchar siempre un piano sonando, aún hoy día esa hermosa tradición dentro de la familia Cantó continua. El relevo de ese amor por la música con un compromiso real, lo han seguido los nietos de Luis, pero quizás con más intensidad Luis Cantó Cuadrado. Ha sabido absorber de cada uno de sus familiares las virtudes y consejos necesarios para su formación, además del talento innato que posee y que nos muestra en cada una de sus interpretaciones. Han influenciado su trayectoria como el mismo nos recuerda; los consejos de su abuelo, la tenacidad de sus padres, los años de iniciación con Juan Antonio Giménez Ramírez, en los cuales aprendió a disfrutar la música como un juego lleno de magia; las primeras lecciones de piano impartidas por su padre Luis V. Cantó, decisivas para su formación inicial; las composiciones de su tío Paco, y la orientación que le aportó su tía Rosa, aconsejándolo en su decisión de estudiar Bachillerato de Artes Escénicas en el Instituto, todo un acierto y un momento decisivo dentro de su carrera musical.

Cantoría

Cantoría

En su niñez le gustaba estar al lado de su padre cuando éste se sentaba al piano y escuchaba con atención todo lo que interpretaba; esta manera de absorber música por los cuatro costados, hizo que aún siendo muy pequeño empezara a estudiar música en casa con la supervisión de su padre, comenzando los estudios de iniciación a la edad de cinco años y posteriormente grado elemental con su primer profesor, Enrique Castiñeiras, con un nivel considerable para su edad. Dos años después comienza a dar clase con Raúl Martínez Romero, pianista de origen caravaqueño. Adquiere bastante técnica y musicalidad gracias a la profesora armenia Tamara, pianista de la escuela afincada en Murcia que le impartiría clases particulares desde los 7 años hasta terminar sus estudios de Superior, siendo clave en su formación como pianista. Se prepara para la prueba de acceso con un temario excelente y se presenta a varios concursos, entre ellos el Regional de Cartagena, en el que llega a la final con la edad de doce años compitiendo con participantes mucho más mayores y en el concurso Nacional de Villena donde consigue el tercer premio. De los años transcurridos en el periodo de Enseñanzas Profesionales en el Conservatorio de Caravaca destaca las clases de Música de Cámara impartidas por el profesor Antonio Salmerón, las cuales califica de magistrales; además recuerda esos años convulsos por la iniciación en bachillerato, pero guarda un amable recuerdo de aquellos profesores que le aportaron conocimiento, amor por la historia y el arte, como Juan Sánchez Carrasco, Antonio Fernández y Miguel Sánchez Robles dejando una imborrable huella en su memoria.

El aumento de la cantidad de horas de estudio, pertinentes para poder llevar buen ritmo, le hacen decidir trasladarse a practicar a la casa de los abuelos, donde ensaya sus repertorios lejos de distracciones y lleno de satisfacción por compartir muchas horas con su abuelo, que era su más preciado oyente. Además de escucharlo, lo aconsejaba, considerando esta etapa un punto de inflexión importante en su desarrollo personal, que finaliza con un concierto homenaje a su abuelo Luis por parte de todos los nietos y que supone uno de los momentos más emocionantes y memorables de su vida.
Una vez superados los diez años de estudio y después de realizar su recital fin de curso, se prepara la prueba de acceso al Superior, a manera de ensayo decide presentarse al Concurso de Cartagena con dicho temario llegando a la final y consiguiendo el tercer premio; supera sin problemas las pruebas y accede al Conservatorio Superior de Murcia en la especialidad de piano iniciando los estudios con el profesor Antonio Narejos, con el que trabaja la musicalidad y expresión, reconociendo desde el primer instante que observa interpretar a Luis, su maestría y el nivel de técnica con la que comienza su nueva etapa, que le servirá para ser un alumno aventajado. En estos años presenta en estreno dentro de su repertorio, obras compuestas por su tío Paco Cantó (para piano y flauta) que asombran de manera grata a su profesor. Ejecuta obras como la Rapsodia nº2 de Franz Liszt que prepara con dedicación y empeño por tratarse de una de las obras preferidas por su abuelo y un referente dentro de esta especialidad. Asiste a una clase donde escucha por primera vez un clave en directo con el intérprete Javi Sáez organista de Lietor, desde este momento comienza un interés desmesurado por este instrumento, en el cual unifica la historia con la música. Su formación, va cambiando su concepción de entender la música, esa relación invisible se hace evidente para comprender el proceso de evolución, por ello comienza un enorme interés por conocer a la familia musical establecidas en su zona, todos y cada uno de los músicos, son importantes y pueden aportar riqueza. Preocupado por el desarrollo de la cultura musical en el noroeste y sobre todo en su pueblo Caravaca de la Cruz, intenta ponerse en contacto y conocer el trabajo de la vida musical caravaqueña, los hermanos pianistas Martínez Romero, los violinistas Manuel Montiel y Raúl Bartomeu, Neli pianista de la Zarzuela, etc.. Ha interpretado en numerosos conciertos de piano, tanto a nivel individual como colectivo, pero lo que guarda en su recuerdo con mayor cariño, son las colaboraciones realizadas con el violinista Manuel Montiel Guirado, siempre presente en todos sus proyectos, derrochando comunicación musical y que le ha servido de guía en muchas ocasiones ayudándose mutuamente.

Durante los años venideros en el grado superior realiza la prueba de acceso a Grado Profesional de Órgano con Alfonso Sáez, compaginándolo con sus estudios de piano, comienza a asistir a cursos de Música Antigua, entre ellos uno de los más prestigiosos e Internacionales Daroca, con la complicidad y ayuda de su tío Juan Antonio Ramírez para llevarlos a cabo. Recibe clases de Adaptación al Órgano y la técnica antigua con los profesores Javier Artigas y José Luis Gonzales Uriol. Su trabajo Fin de carrera como no podía ser de otra manera trata del, proceso documentalista de Investigación basado en un piano Pleyel, francés del siglo XIX, exactamente 1895, marca para la que trabajó Chopin y su dueño, Amancio Musso Ruiz de Assín, compositor local del siglo XIX bastante desconocido.
En Junio de 2017 consigue la Licenciatura de Piano, haciendo las practicas externas en su centro de origen el Conservatorio Leandro Martínez Romero, en el que se siente muy arropado por todo el profesorado de piano. A partir de este momento comienza un proceso de investigación de los instrumentos locales, Órganos históricos de Caravaca descubriendo un Armonio en la Iglesia del Salvador, donde consigue que se restaure y desde ese momento dedica tiempo a tocarlo continuadamente a igual que lo hace con el Órgano del Castillo, participando con numerosos actos. Cuenta con la colaboración del Archivero Municipal, Francisco Fernández, Diego Marín, Indalecio Pozo y Paco Sandoval, con el que comparte variadas conversaciones sobre el patrimonio cultural. Continúa su formación realizando un master en la Universidad de Murcia.
La recopilación de la música culta y religiosa de la Sierra de Segura, Caravaca, Yeste y Segura de la Sierra, le deriva a formar parte de la elaboración de guías de montaña para estos ayuntamientos, creando el diseño del camino de la sierra de Segura en colaboración con el Padre Pascual Gil, Enrique Fuentes y Pepe Romero. Participando a su vez en el proyecto del camino de San Juan de la Cruz, con Juan Sánchez Carrasco en el trazado físico del camino. Con la corta edad que le acontece, tiene una trayectoria impresionante como organista y pianista, colaborando con grupos de Música Antigua como los Ministriles de San Miguel.
Luis vio claramente su destino, al que ha llegado dedicando muchas horas de estudio y sacrificando parte de su juventud para conseguir ser uno de los jóvenes intérpretes de la región, en el que puedes sentir la vocación fluir de sus manos. Tu abuelo estaría muy orgulloso de ti.