Los trabajadores del IMIDA

Con motivo de la concentración de hoy 25 de enero a las 13:00 de los trabajadores de plantilla del IMIDA en su sede de La Alberca, denunciamos públicamente el olvido en el que se encuentra la investigación agroalimentaria en nuestra Región.

Como veníamos adelantando varios meses, el pasado 31 de diciembre, un porcentaje superior al 60 % de los trabajadores (53 personas), entre los que se encuentran, investigadores, técnicos superiores y especialistas, cesaron de sus puestos de trabajo.
La convocatoria del personal para trabajar en los nuevos proyectos FEDER se realizó el pasado 28 de diciembre, cuando su tramitación había empezado el julio pasado, siendo el
proceso paralizado por sucesivos e innecesarios trámites administrativos impuestos desde la Consejería y la nueva Dirección.
Esto se ha traducido en una
paralización total de esos proyectos que están iniciados desde el 1 de enero, cuyos investigadores principales se encuentran sin personal para poder ejecutarlos lo que supone que el centro se encuentre en
situación de bloqueo. Durante años el Gobierno Regional ha optado por hacer uso de fondos europeos para la financiación de la investigación regional, lo que hacía que el IMIDA dependiera de los fondos de desarrollo regional para su funcionamiento, haciendo de un centro autónomo, un instituto FEDER-dependiente.
Queremos que quede claro, que dicha convocatoria
no hace referencia a “plazas” tal y como se ha manifestado desde la Consejería, sino que son nuevamente, interinidades por tres años, continuación de la precariedad que venimos sufriendo. Los trabajadores solicitamos una reunión con el presidente de la Comunidad el pasado mes de diciembre. Como respuesta se recibió una llamada en la que se nos indicaba que el interlocutor de dicha reunión iba a ser el consejero de Agricultura, el presidente no nos recibe, y el consejero ya conoce de sobra las carencias que nos ocupan, por lo que este cambio nos decepciona profundamente.
Necesitamos compromiso con la investigación, y eso pasa por la estabilización, ya que ante este panorama muchos investigadores con formación y experiencia de más de 20 años han decidido no apostar nuevamente por el IMIDA, lo que conlleva una 
fuga de cerebros y una inversión perdida de la Comunidad Autónoma.
Necesitamos, tal y como se define a nuestro centro,
autonomía por parte de la Dirección y no un control e inoperancia impuesto desde la Consejería.
El potencial del instituto quedó claro en ejercicios anteriores previos a la crisis, cuando un personal de plantilla suficiente e independiente era capaz de atraer fondos y trabajar por el sector agroalimentario. La inversión en I+D+i ayuda a la construcción de un futuro sólido para nuestra Región, apostemos por ella.