MANUELA SEVILLA ARNAO

Los “Picas” de Calasparra están presentes en los momentos más significativos de nuestra Semana Santa, acompañando a la Cofradía de Nuestro Padre Jesús, con un papel de gran relevancia y protagonismo único.

La presencia de los Armaos como figurantes en la Pasión de Cristo comienza en el s. XI, dentro de la simbología medieval, con la costumbre de velar el cuerpo de Cristo. De aquí pasó, a lo largo del tiempo, a incorporarse a las procesiones y protagonizar ritos que rememoran la Pasión, Muerte y Resurrección de Cristo. En España hay numerosas Cofradías de Armados (Sevilla, Valencia, Puerto Llano, Orihuela, Cieza…) y también Agrupaciones de Armaos que pertenecen a una Cofradía titular (Jumilla, Totana, Archena, Abarán, Calasparra…). Las Cofradías de Armados se crearon en el S. XVII en España y en la Región de Murcia,en 1782, en Alguazas.

Los armaos” son los legionarios romanos que prendieron y crucificaron a Cristo y que custodiaban el sepulcro. A lo largo del tiempo cambiaron su esencia de paganos y verdugos a cristianos creyentes.

En el pueblo, toda la chiquillería siempre ha querido ser “Pica” (llamados así por la lanza o pica que llevan) y poder desfilar con su paso marcial como verdadero ejército romano: con su escudo, pica, casco… En definitiva, convertirse en soldados, sueño anhelado de cualquier niño. Desfilando detrás del abanderado que llevaba el estandarte de la legión romana, con su peculiar forma de marchar, tintineando las espinilleras metálicas, que resonaban al ritmo de los tambores. Este estandarte pertenece desde hace más de 150 años a la familia Valverde. Es de color marrón, bordado con hilo de oro, un águila con las alas desplegadas, enmarcada por una corona de laurel, representa la fuerza de los legionarios romanos mientras que entre sus garras atrapa los rayos de Júpiter que le confiere el poder sobrenatural.  Debajo “S.P.Q.R” monograma de la frase en latín“Senātus Populus Que Rōmānus”, cuya traducción es «el Senado y el Pueblo Romano». El primer Abanderado fue Domingo Valverde González, después su hijo, Gaspar Valverde Sánchez, y hoy en día es el nieto, Gaspar Valverde Villena.

MIÉRCOLES SANTO

Celebración de la representación de “El Prendimiento”, construyendo una réplica del Huerto de Getsemaní. Éste, antiguamente, era realizado por los armaos el día anterior, cuando cogían las ramas de palmera y olivo, del jardín de Carmen Jaén, y añadían sabina (curiosamente los símbolos de las tres culturas asentadas en el Levante español). Actualmente, el acto comienza con el sermón del Párroco subido en la torre del Parque del Prendimiento y a continuación se produce una escena de singularidad única: una figura de ángel se descuelga del balcón con un mecanismo y baja junto a la imagen de Jesús, produciéndose un efecto escenográfico. Es en este momento cuando entra la escuadra de picas. Comienza el cura haciendo las veces de Jesús y pregunta a los romanos “¿A quién buscáis?”, pero nadie contesta. A la segunda ocasión que lo pregunta, los picas se ponen de rodillas, preparándose para la acción, y en la tercera, los picas contestan “A Jesús de Nazareno” y la voz del párroco contesta “¡Yo soy, prendedme!”. Entonces se produce una emotiva escena, el cabo de picas sube y ata las manos del Nazareno.  El auto se celebra en otros lugares de España y de la Región (Bullas, Cieza, Abarán, Cartagena) pero en Miércoles Santo y con un escenario de carácter efímero, hecho para la ocasión, solo en Calasparra.

JUEVES SANTO

Antiguamente también salían este día en la procesión de la noche, acompañando a la Cofradía de Nuestro Padre Jesús, pero hoy ya no salen.

VIERNES SANTO

En 1771, en el inventario que hacían los Visitadores de la Orden de San Juan de Jerusalén, se describe la capilla con la cruz del descendimiento. Y es que se realizaba una representación en la Iglesia de San Pedro donde, a un lado del altar, se colocaba la cruz en un agujero en el suelo y se procedía a quitarle los símbolos de la Pasión. En la procesión de la noche, los Picas van custodiando el Cristo yacente o “la Cama” como se conoce aquí. Y al recogerse todas las imágenes se quedaban custodiando el sepulcro de Cristo toda la noche en turnos de vela hasta el Domingo de Resurrección.

DOMINGO DE RESURECCION

Este es el día grande de los Picas, siendo los protagonistas durante toda la mañana. Comienza este domingo con la escenificación de la “Aparición del Resucitado” y huida de los romanos a las 10 de la mañana en la puerta de la Iglesia de San Pedro, que hace de sepulcro. Sale el Resucitado por la puerta, momento en el que los romanos salen despavoridos corriendo escaleras abajo. Por la calle de la Encomienda, sale la Virgen Dolorosa (a principios del s. XX salía una niña vestida de ángel) que les corta el paso y, retenidos entre las dos imágenes, los Picas dicen al unísono “Semos vencíos, semos copaos”, desarmados de sus picas y escudos, su derrota queda simbolizada por una cuerda con la que procesionan. En este acto, la Banda de nuestro Padre Jesús toca la marcha militar “Llamada”.

Al finalizar la procesión, cercano el mediodía, protagonizan su rito final y que recoge toda su idiosincrasia: El Caracol.

A lo largo de la historia, el caracol, el laberinto y las espirales, se han representado como elementos de ritos de iniciación y como puertas que permiten el tránsito hacia otras dimensiones. Así tenemos la “Danza del Sol” en los ritos celtas realizada en espiral, donde caían al suelo y se levantaban en señal de reconocer la dureza de la vida y, tras llegar a un punto central, salían alegres y liberados del mal. En la Edad Media las “Danzas de Muerte”, con la interpretación religiosa que los goces del mundo son perecederos y hay que estar preparados para morir. El símbolo de Caracol también ha sido muy utilizado en las representaciones a lo largo de la historia. Se ha encontrado en pinturas rupestres, petroglifos, los griegos en el mito del Laberinto del Minotauro, se cuenta que Teseo celebraba cada año una danza en espiral con los jóvenes liberados tras matar al Minotauro. Y más hacia delante tenemos los famosos laberintos esculpidos en el suelo de las catedrales francesas, recorridos por los peregrinos como forma de purificación. En Murcia tenemos dos representaciones de este símbolo en la Antesacristía de la Catedral. La bóveda que la cubre es de caracol y, pasando a la sacristía, en un bajorrelieve de madera vemos un diminuto caracol que trepa por la cruz del crucificado. Caracol y espiral, símbolos cíclicos de regeneración evolutiva.

En Calasparra, ligada a esta danza, está la familia de José Moya Prieto, llamado “Pepe de la María del Sol” (bisabuelo de Patricio Ros que también ha sido pica), fue durante muchos años el cabo de los legionarios que tenía a su cargo la Escuadra de Gastadores. Era principios del s. XX y los trajes eran diferentes, con telas más lujosas, con capa de terciopelo decorada con brillantes lentejuelas doradas, los penachos de los cascos eran plumas de aves exóticas. En el pecho un escudo de tela en color morado, bordado con hilos de oro los símbolos de la Pasión: lanza de Longinos, corona de espinas, tres clavos de la crucifixión, martillo, columna, látigo y esponja mojada en vinagre. Esta figura hace de jefe de ceremonias dirigiendo la tropa de Picas y la Banda de Nuestro Padre Jesús. Y en el centro, el cornetín y un tambor que marcan el ritmo. Se inicia un giro hacia la izquierda en espiral, hasta concentrarse en un punto, posteriormente se procede a invertir el proceso y la espiral sigue entonces la dirección de las agujas del reloj.  Al finalizar el público rompe la emoción contenida para que salga bien el caracol con un sonoro aplauso.

Así terminan las procesiones de la Semana Santa en Calasparra, quedando la merienda de los hornazos, tras las habas y embutidos tradicionales de ese día.