Los microhuertos de Bullas

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José María Ortega González

Había una vez un Presidente del Gobierno que, como rEstado de los microhuertos en Bullaseceta ante la caída de la economía, allá por el año 2008, se inventó un plan, el Plan E, que supuso una importante inyección económica para los ayuntamientos en forma de obras.

Dicho plan fue aplicado por todos los alcaldes, con independencia de su signo político, pues a nadie le amarga un dulce, y a la vez fue muy criticado en las fogatas televisivas de la extrema derecha: despilfarro, ruina, déficit… fueron algunos de los calificativos más suaves que recibió por aquel entonces el plan del que fuera el culpable de todos nuestros males…Zapatero.

El tiempo ha pasado y la crisis que era culpa de Zp se hizo más profunda y dura todavía, eso sí, el poder ahora reside en un Presidente que lee el marca, hace ruedas de prensa a través de una pantalla y está bajo la sospecha de pertenecer a la cofradía de San Chorizo el de los sobres.

En nuestros pueblos el Plan E dejo aceras arregladas, alcantarillado, algún centro cultural, consultorios… En Bullas dejó obras hoy tangibles, como el Centro Social de La Cruz, el Centro de Ocio la Almazara, las Escuelas de Don Antonio García, entre otras muchas. Todas estas obras estaban terminadas al principio de esta legislatura, así que el “humilde” Alcalde de Bullas hizo su aportación en forma de plaza azul PP con su nombre.

Uno de estos proyectos, que costó alrededor de 30.000 euros fue el Complejo Municipal de Microhuertos, un conjunto de 14 parcelas de cultivo y un invernadero que, una vez puesto en funcionamiento, fue adjudicado según un sistema de cupos que reservaba un número determinado de parcelas para jubilados, asociaciones y ciudadanos a título particular.

A los adjudicatarios se les pidió una cantidad módica, así como el compromiso de implicarse en el cuidado de las instalaciones y de dar un uso adecuado y frecuente a sus parcelas. Este sistema de funcionamiento estaba pensado para fomentar la corresponsabilidad de la ciudadanía en la gestión de los espacios públicos, siendo la concejalía responsable de supervisar el proyecto la Concejalía de Medio Ambiente, en aquel momento gestionada por Izquierda Unida. La iniciativa ha tenido un éxito indudable durante el tiempo que ha estado en funcionamiento: hay lista de espera, se produce rotación entre los adjudicatarios y el coste para las arcas públicas ha sido inapreciable.

Pienso que este tipo de proyectos, no sólo sirven para fomentar la práctica de la horticultura-en este caso de tipo ecológico e integrado- sino que a la vez contribuyen a fomentar la cooperación, el amor a la tierra, el intercambio de semillas y la preservación de variedades hortícolas tradicionales. Sin embargo, con el nuevo modelo de gestión impulsado por los «iluminados» que gobiernan Bullas, se han producido un cambio radical en todo lo relacionado con la política ambiental: la mayoría de los proyectos ambientales que ya estaban en marcha fueron olvidados o aniquilados sin miramiento, por tener en su origen la firma de IU.

Con respecto al centro de microhuertos, el trazado de un gaseoducto, que pasa por allí ha sido la coartada perfecta para sacar el saco de cal viva. El Gobierno de Bullas no ha movido un dedo para evitar que las obras del gaseoducto del noroeste atraviesen el centro de microhuertos. Dichas obras han esquivado todas y cada una de las construcciones que inicialmente se interponían en su trazado original, menos los microhuertos. Con la excusa de las obras inminentes, echaron a quienes cultivaban las parcelas y congelaron nuevas adjudicaciones. Ahora, en lugar de pimientos, tomates y gallinas, en los microhuertos habitan las hierbas autóctonas, las ratas y la desidia propiciada por quien lleva al extremo su odio ideológico. Existe un elevado riesgo de que las instalaciones de los microhuertos terminen vendidas al peso a alguna chatarrería. La puerta del complejo se ha quedado abierta, por si alguien quiere pasar y servirse.

Cuando acaben las obras veremos a ver cuánto tardan en dejar que las instalaciones vuelvan a la vida. Me parece que no se van a estresar mucho. Antes de que alguien vuelva a comerse una verdura cultivada en los microhuertos pasarán muchas cosas. Sabremos mucho más de otros cultivos más rentables, como el de chorizos, al que menesterosamente se ha dedicado buena parte del PP en los últimos años. A quien se le ocurre cultivar tomates y demás productos tan poco rentables.

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