ÓSCAR MARTÍNEZ

Hubo un tiempo, que parece ya lejano y olvidado, en el que nuestros Gigantes viajaban por toda España y parte del extranjero enarbolando el nombre de Caravaca de la Cruz. Fin de semana sí, y casi que el otro también, miembros de la Asociación de Amigos de los Gigantes y allegados, se encaminaban hacia Cataluña principalmente, así como otras localidades de Castilla – León, Madrid, Comunidad – Valenciana, la propia Región de Murcia y cEl Gigante Tomir, a los pies de la Catedral de Murciaualquier lugar donde se celebrara un evento gigantero y fueran invitados. Pero llegó «la crisis» para que prácticamente todo lo que oliera a cultura se eliminara de las partidas presupuestarias municipales en primer lugar, sobre todo los Gigantes y Cabezudos. Pocos lugares aguantan hoy en día la misma dinámica de encuentros y concentraciones que aquellos tiempos ilusorios en los que parecía que había dinero para todo, especialmente para mangantes y comisionistas de todo pelo. Pero todo eso ya pasó y sinceramente, no sé si alguna vez volverá. Supongo que hasta que no se vuelva a construir desmesuradamente no volveremos a disfrutar de aquellas cotas de bonanza, en la que muchos especuladores estuvieron por encima de sus posibilidades, pero la gran mayoría estuvimos en nuestros respectivos lugares, como siempre.
Siempre he pensado que la gente nos veía con un poco de resquemor porque hacíamos turismo gratis, pero nada más lejos de la realidad. Nos lo pasábamos muy bien, claro está, pero con mucho aporte de nuestra parte en cuanto a tiempo, dinero y molestias. Sinceramente yo lo veía como una tarea de promoción turística a la par que cultural, ya que, aunque esté mal decirlo por un caravaqueño como yo, nuestros Gigantes siempre han llamado mucho la atención por su belleza, espectacularidad y carácter genuino allá donde han ido. Siempre he visto ojos de admiración cuando hemos aparecido en cualquier Encuentro o Trobada de Gigantes, sobre todo con el Gigante Tomir, ya que por ahí ves cada figura que te dan ganas de pegarle al diseñador. Y siempre que podíamos y se prestaba la oportunidad, dábamos pequeñas charlas de promoción turística sobre Caravaca cuando era necesario…
En resumidas cuentas, nuestros Gigantes ya no viajan apenas porque no hay duro (o euro) para casi nada en este plan y quizá no vuelvan a viajar en un futuro cercano, pero al menos podemos decir que durante un tiempo sí que fueron unos verdaderos embajadores de Caravaca de la Cruz y sus Fiestas.