José Antonio Melgares Guerrero/Cronista Oficial de la Región de Murcia

El estreno, el 3 de mayo de 2010, del nuevo carro que los hermanos de la Real e Ilustre Cofradía de la Stma. y Vera Cruz, ayudados por diversas instituciones, regalaron a la Patrona, para su traslado procesional, me sugirió ofrecer a los lectores un recorrido en el tiempo a través de las distintas carrozas procesionales que han servido de trono a la Stma. Cruz en sus desplazamientos por las calles de Caravaca, con motivo de sus fiestas anuales.

Proyecto de Carro de 1899

Proyecto de Carro de 1899

Hasta mediados del S. XVIII debieron utilizarse las antiguas andasde plata fabricadas en 1703 con motivo de la conclusión, ese año, de su templo en el Castillo. Aquel trono, cuya traza y envergadura desconocemos y sólo sabemos de su existencia por documentos de la época, era portado por clérigos como corresponde al culto de Latríaque se le tributa a la Sda. Reliquia.

A mediados del S. XVIII, las cofradías locales del Stmo. Sacramento y de la Vera Cruz asumieron el compromiso compartido de fabricar una carroza de madera, con un templete monumental donde, en las procesiones del Corpus Cristi se albergaría cada año la custodia sacramental y en las de la Stma. Cruz el ostensorio con la Sda. Reliquia. Así mismo se fabricaron las seis varas de plata del palio, financiando tres de ellas cada cofradía.

El Carro propiamente dicho es de madera y aún se sigue utilizando en la anual procesión del Corpus por su carrera urbana. El templete se llevó a cabo por artista que desconocemos, en madera sobredorada, y estilo barroco rococó.

El gran peso de esta carroza era un inconveniente, sobre todo cuando cada cinco de mayo la Patrona regresaba a su templo, pues subirla al Castillo a través de las cuestas de firme abarrancado, costaba lo suyo a los voluntarios que en el interior de aquella y los de apoyo exterior, empujaban hasta la Fortaleza, en un trabajo siempre ímprobo.

Más de cien años después, en 1899, la Cofradía de la Cruz tomo la decisión de fabricar un nuevo templete, mas ligero de peso, en plata meseses (de ello dio cuenta el periódico El Diario de Murcia de 20 de enero de 1899), cuyo proyecto encargó a la empresa Hijos de Meneses a través de su representante en la provincia de Murcia Alejandro Guerra. El proyecto de la Cofradía era fabricar una joya artística, del género gótico florido, que llame la atención de cuantos la vean. Tres meses después, en Cabildo Extraordinario celebrado el 23 de abril, se tomó el acuerdo de hacer un carro completo, a propuesta del Teniente Hermano Mayor Enrique Jiménez, siendo Hermano mayor José O´sea y Hurtado de Cascuera. Aquel proyecto, del que se llegó a hacer un boceto que ilustra este texto, no llegó a cuajar por falta de medios económicos. El 25 de julio siguiente, en que tuvo lugar el Cabildo Ordinario, se desestimó el proyecto en vista de la mala cosecha que se presenta en nuestros campos.

Fue al concluir la Guerra Civil, en 1943, cuando se materializó el viejo proyecto gracias a la generosidad de D. José Abril Álvarez quien abrigaba, desde hacía tiempo, la posibilidad de hacer, a su costa, un nuevo carro para la Patrona. D. José Abril era un ingeniero e industrial caravaqueño, afincado en Murcia, fabricante de motores (Motores Abril), cuya empresa radicaba en la murciana Alameda de Capuchinos. Abril concibió la carroza con las características de un coche, respecto a dirección, frenado y sistema de rodaje, no contemplando la iluminación a base de baterías sino muchos años después, ya que inicialmente, como recordará el lector entrado en años, para iluminar el carro se utilizaba energía eléctrica a base de un rudimentario sistema, del que otro día me ocuparé. La carroza propiamente dicha la inventó y diseñó él mismo, materializando su ejecución Pepe Sánchez, oficial empleado en la empresa.

El templete, siguiendo el esquema estilístico que no llevó a cabo Meneses en 1899, cuyo diseño pudo conocer Abril, lo mando construir D. José a la empresa granadina Talleres Rafael Moreno, ubicado en la cuesta de Gomerez que sube hasta La Alambra, quien lo fabricó en estilo neogótico por cantidad de dinero que desconocemos.

Carro de D. José Abril. 1943

Carro de D. José Abril. 1943

Don José Abril, pasados los años fue Hermano Mayor en 1963, sucediendo en el cargo a D. Mario Moreno y siendo sucedido por D. Manuel Álvarez Moreno.

El carro con que obsequió Abril a la Patrona ha sido el que ha venido funcionando hasta el día de hoy, el cual será jubilado el dos de mayo próximo y sustituido al día siguiente por el nuevo y majestuoso, cuya fabricación se ha realizado a iniciativa de la Junta Representativa que preside como Hermano Mayor José Luís Castillo Guerrero. Una joya artística con la que nuestra generación demuestra su cariño a la Patrona y aumenta el patrimonio artístico caravaqueño, la cual recuerda, en su estructura y magnificencia, las custodias de asiento sacramentales góticas y renacentistas, obra de los escultores Luís Álvarez Duarte y Miguel Ángel Domínguez Velázquez, fundida en plata por los orfebres Ramos de La Rinconada de Sevilla. La parte técnica y de motorización ha sido obra de D. Manuel Fernández, D. Diego González y D. Rosendo Sánchez (todos de Caravaca). La actual carroza, y concretamente la custodia, está dotada de un programa iconográfico, cuyo significado y simbolismo merece capítulo aparte, y su funcionamiento descarta la fuerza física, pues está dotado de un moderno sistema de desplazamiento mediante motor silencioso y dirección informatizada, que sustituye a los voluntarios que en todo tiempo empujaron y guiaron el carro desde el interior del mismo.

El nuevo Carro. 2010. Dibujo

El nuevo Carro. 2010. Dibujo

El tres de mayo, fecha cumbre del Año Santo 2010, la Santísima Cruz hizo la tradicional y ritual carrera hacia el Templete, por vez primera en su nuevo Carro y Custodia, bajo la lluvia de aromas y colores que ese día, todos los años, caen sobre su trono rodante a su paso por las viejas calles de la Caravaca de siempre.