JAIME PARRA

Fotografía: TRESSOTOMAYOR

Alumnos del IES Emilio Pérez Piñero de Calasparra han participado en el proyecto “Construyendo futuros” que imparte Loola Pérez, presidenta de MUJOMUR.

Filósofa y sexóloga, en en esta entrevista hablamos de educación en valores y educación sexual.

¿En qué consiste el Proyecto “Construyendo futuros”?

Es un proyecto de prevención de conductas de riesgo en las relaciones entre adolescentes. El objetivo es que las chicas y los chicos aprendan a construir relaciones sanas, positivas, responsables y sin violencia. Es fundamental que aprendan a identificar las conductas abusivas, que sean capaces de poner límites y que tomen decisiones responsables sobre su sexualidad. Para ello, partimos de su momento vital: la adolescencia. Madurar, como ya expresó el psicólogo Erick Erikson supone una crisis de identidad normativa. Es un conflicto donde aparece con fuerza tanto la posibilidad de encontrarse a uno mismo como la de perderse. Las personas jóvenes en su tránsito hacia la vida adulta atraviesan un conjunto de dificultades y riesgos, unos comunes a todas las personas de su edad y otros específicos de colectivos que están en una situación de mayor vulnerabilidad. Las relaciones románticas, en esta etapa, a menudo se viven desde modelos tóxicos, estereotipados y sexistas. A través del proyecto Construyendo futuros orientamos a los jóvenes en la construcción de los vínculos, inculcando una imagen realista y sana sobre las relaciones.

Loola Pérez, en el IES Emilio Pérez Piñero

¿Cuáles son las diferencias con el programa que ofrecieron el curso anterior, “Ni cuentos con perdices ni novelas rosa”?

El proyecto Ni cuentos con perdices ni novelas rosas es una intervención más ambiciosa y extensa. Tiene dos ejes de intervención: prevención de la violencia de género y en la pareja; y educación sexual. En esta iniciativa trabajamos cuestiones actitudinales de la violencia de género y en la pareja, pero también conocimientos jurídicos al respecto y recursos de atención. También, en la parte de educación sexual, abordamos temas como la diversidad sexual, la salud sexual y los mitos sobre la sexualidad.

¿Es la escuela el lugar idóneo para aprender educación en valores?

La educación en valores es un compromiso que toda la sociedad debería tener con la infancia y la adolescencia. Familias, centros educativos y medios de comunicación deberían ser ejemplares en ese sentido, pues son agentes de aprendizaje. En el caso de la escuela, es un lugar idóneo para aprender valores, habilidades y conocimientos que les ayuden a convivir de forma civilizada y ética en la sociedad. Además, es allí donde chicas y chicos socializan frecuentemente con su grupo de iguales. En ese sentido, MUJOMOR, desde la educación no formal, trata con sus intervenciones de que los valores de igualdad, respeto a la diversidad y convivencia pacífica se comprendan e interioricen. La estrategia educativa es, en este caso, crear un clima de confianza donde tanto ellas como ellos puedan expresar sus inquietudes, ideas o dudas sobre las relaciones.

¿Cuándo debe comenzarse a educar a los niños en sexualidad?

No hay una edad concreta para hacer educación sexual, pero sí hay quizá un periodo donde este tipo de intervenciones se hace más urgente: la pubertad y la adolescencia. Es en esa etapa donde aparecen muchos cambios madurativos, los jóvenes empiezan a interesarse por las relaciones, son más conscientes del deseo o empiezan a tener dudas sobre su orientación y/o identidad sexual. En MUJOMUR creemos importante acompañar a los jóvenes en este momento, especialmente para que puedan desarrollar una sexualidad saludable. Evitar hablar de sexualidad o creer que esto es algo que ‘ya irán descubriendo’ conlleva que muchos jóvenes asuman riesgos, los cuales tienen un impacto negativo en su relación consigo mismos y los demás.

La educación sexual continúa ligada a muchos prejuicios y pánicos morales. Muchas personas adultas asocian sexualidad con prácticas eróticas, pero se trata de cosas muy distintas. La sexualidad es una condición que tenemos como seres humanos, integra aspectos biológicos, psicológicos y sociales. Hacer educación sexual es abordar aspectos como el conocimiento y aceptación de uno mismos, las emociones, el consentimiento, la salud sexual y reproductiva, o el placer. Esto implica hablar de cambios corporales, autoestima, valores, respeto, toma de decisiones, satisfacción, límites, amor. Quien crea que hacer educación sexual con jóvenes es ‘enseñar’ prácticas eróticas muestra una gran ignorancia.

Ahora bien, muchas familias, cuando hacen educación sexual en casa, manifiestan un doble miedo: el miedo al exceso y miedo al defecto. Hay un consejo que repito mucho a las familias: lo ideal es que, a lo largo de ciclo vital del menor, los progenitores contesten a sus preguntas. Si no se contesta se transmite un mensaje muy negativo: “de esto no se habla, esto es un tabú”. Y es posible que el menor identifique esa pregunta sobre sexualidad con algo malo o no se atreva a manifestar sus dudas a aquellas personas que son de su confianza, en este caso, a sus padres.

¿Qué sería recomendable enseñar en cada etapa?

Esta es una pregunta muy interesante. A grandes rasgos, en la infancia deben trabajarse cuestiones como aprender a nombrar las partes del cuerpo (incluidas los genitales, con su verdadero nombre), diferenciar entre el buen y mal tocar (abusos), poner límites al contacto físico, promover valores como el respeto, evitar los roles de género… Cuando son niños también tienen mucha curiosidad, por tanto, es normal que también quieran saber sobre la reproducción y el embarazo. Lo genital y lo erótico no es relevante en esta etapa. La sexualidad infantil es una sexualidad exploratoria, no ligada al erotismo ni a las prácticas eróticas. En la pubertad es importante abordar los cambios corporales con naturalidad y estar atentos a la socialización de género. Todavía persisten muchas creencias sobre cómo debe comportarse un chico y una chica, como si existieran dos caminos, el azul y el rosa. Además, en la etapa de la preadolescencia, aparecen en esta etapa muchas inseguridades sobre el propio cuerpo, por tanto, abordar aspectos relacionados con la autoestima, el autoconcepto y la diversidad corporal son fundamentales para promover la autoaceptación y el reconocimiento positivo de las diferencias. En la adolescencia se pueden trabajar las cuestiones que ya mencioné antes.

¿Por qué considera importante la educación sexual?

Los jóvenes tienen derecho a recibir información científica, de calidad y adaptada a su edad madurativa sobre sexualidad. Si es un derecho de la infancia y la adolescencia, ¿cómo no va a ser importante? Es una cuestión de educación y prevención. El enfoque de nuestras intervenciones en educación sexual fomenta la participación auténtica de las y los jóvenes, su libertad de información y expresión y se basa en el respeto, la igualdad, la dignidad y la no-discriminación. No se trata solo de promover el desarrollo sexual saludable de los jóvenes, también de que integren en valores fundamentales para sus relaciones presentes y futuras.