GLORIA LÓPEZ

Cuando las pasiones de los hijos volvieron a juntarnos 30 años después de que los estudios nos separaran me contó que nadie la había vuelto a llamar Ángelines desde que íbamos juntas a la escuela. Allí fue donde nos conocimos. Yo he cambiado demasiado, en forma y fondo. Ella en cambio está igual que cuando se escapaba los recreos para ir a ver al Loren, trece años tenía su amor. El mismo moño, la misma sonrisa, el mismo genio y la misma estatura. Me cuenta que después de separarnos y de distintos avatares de la vida, tuvieron que dejar los estudios y decidieron seguir los pasos de sus familias, que siempre se habían dedicado a los mercados. No fue fácil, porque a las inclemencias del tiempo se unen las dificultades de los principios, la carretera y los días eternos, el oficio nuevo y los viejos problemas administrativos. Comenzaron por los mercados y el puesto pequeño, pero pronto se hicieron con los mercados y el camión grande. Muchos madrugones después vinieron los hijos y los días libres, que aprovechan para organizar el almacén y vivir. Para ir a ver jugar al fútbol al pequeño o bailar a la mayor. Para disfrutar de unos deberes bien hechos a base de esfuerzo, alegría, horas compartidas, madrugones y noches de hacer cuentas, días de frío o de calor. Ahora este virus les ha cerrado el puesto, les ha quitado las tardes de fútbol o las noches de baile, lo mismo que a nosotros los momentos compartidos. Pero saben que todo volverá y afrontan la situación como siempre lo han afrontado todo: con alegría y esfuerzo, juntos y con amor.

¿La semana de antes de la proclamación del Estado de Alarma cómo fue en los mercados?
Normal. Las ventas en los mercados igual, la gente no compró con vistas a encerrarse y nosotros hicimos todos los pedidos para atender los mercados de la semana siguiente.

¿Y cuándo cambió la situación?

La situación empezó a cambiar ese miércoles cuando empezaron a llegar los mensajes de los Ayuntamientos cerrando los mercados. La incertidumbre era total, porque piensa que aunque pertenecemos al sector alimentación no podemos vender ni en mercados ni en bares, porque están cerrados… con lo cual no sabíamos que iba a pasar con nosotros.

 ¿Teníais mucho material en el almacén cuando se declaró el Estado de Alarma?

Claro, nos pilló con bastante material perecedero que no veíamos cómo darle salida. Pero como dentro de lo malo, algunos proveedores pudieron recogerlos algún material y otro, como podíamos vender a domicilio, pensamos cómo darle salida y no perderlo todo, aunque se ha tirado bastante.

 ¿Y habéis podido darle salida?

Si, porque al poder vender a domicilio decidimos salir a la calle. Pero no es una forma de ingresos, porque no llega ni a un 5% de lo que normalmente vendíamos. Es más una forma de mantener contacto con nuestros clientes de siempre, que también nos piden para ayudarnos y paliar un poco la situación. Es una satisfacción recibir llamadas de clientes que te compran por ayudarte, esa confianza que depositan en ti es lo mejor de esta situación.

 ¿Habéis podido acogerse a alguna de las medidas del gobierno para esta situación?
Si, nosotros somos autónomos y de momento nos han aceptado el cese de actividad al no poder vender en los mercados ni repartir en la hostelería.

 ¿Y la vuelta cÓmo la veis vosotros?

Creo que todo esto pasará y volveremos a vender en los mercados. No va a ser de repente, va a ser paulatino, pero creo que hay que aceptar nuevas fórmulas, otras formas. Aceptar que la situación ha cambiado. Estoy segura que todos, comerciantes y clientes, sabremos adaptarnos a todo, siempre lo hemos hecho.