MAGDALENA GARCÍA FERNÁNDEZ

El pasado 28 de enero tuvo lugar en el Centro Párraga, ubicado en el Cuartel de Artillería de Murcia, la clausura de la residencia artística del colectivo de Murcia, La Mano Robada. El proyecto que presentaban era “Línea Discontinua”.

MAGDALENA GARCÍA FERNÁNDEZ

El pasado 28 de enero tuvo lugar en el Centro Párraga, ubicado en el Cuartel de Artillería de Murcia, la clausura de la residencia artística del colectivo de Murcia, La Mano Robada. El proyecto que presentaban era “Línea Discontinua”.
Exposición Linea DiscontinuaCon este proyecto, La Mano Robada pretendía, en un principio, mostrar la parte que no se ve de la fotografía. Pero, en palabras de ellos, el problema surgió cuando al centro no iba nadie. No tenían público, por lo que plantearon que sin público no habría obra.
Se propusieron, por tanto, atraer un público con intención, surgiendo así La Línea. La persona que asistía era tatuada de manera simbólica y quedaba registrada la mano. Era la línea que completaba “La Línea Discontinua”.
Se pusieron un número de personas mínimo que tenían que asistir para llevar a cabo la obra. El objetivo se cumplió y también el objetivo de dar un enfoque diferente al arte.
Tener eventos que haya gente, y qué este se convierta en un acto social. Asumir riesgos y tener la oportunidad de que los nombres de las personas que asisten aparezcan como participantes de la obra.
La idea de romper con el individualismo cada vez más frecuente en nuestra sociedad y crear espacios donde la gente le resulte fácil y agradable asistir a un evento artístico.
Más allá de la creatividad y de la magia de este colectivo, nos dan un enfoque del arte compartido que en muchos casos ya se pierde, alejando al espectador.