Francisco Fernández García
Archivo Municipal de Caravaca de la Cruz

Durante el otoño fue constante la presencia y transito de tropas, «tanto francesas como españolas», a las que hubo que proporcionar suministros y bagajes, lo que supuso una carga a veces imposible de asumir: «Hallandose esta Corporación exhausta de caudales por los continuados suministros que incesantemente se estan haciendo a las muchas tropas que transitan por esta villa».
El clima de indefensión en que vivía parte de la población resultaba abrumador y mientras el Vicario exigía que se instruyesen diligencias sobre la quita de la cruces de Santiago de la portada de la parroquial la propia Orden solicitaba información sobre la conducta de sus dependientes durante el periodo constitucional. Por su parte, el ayuntamiento continuaba vigilando «las conductas de las personas que sean sospechosas» y abriendo investigaciones ante cualquier denuncia o comentario, como la efectuada a finales de octubre contra las hijas del cirujano D. José Ignacio Moreno, ante el rumor de que en su casa se reunían «personas y familias adictas a el Sistema Constitucional». También se comisionó al regidor Benito Martínez Carrasco para que investigase el paradero de D. Alfonso Melgares, declarado rebelde y al que se habían incautado todos sus bienes, pues se decía que había abandonado la defensa de Cartagena y podría refugiarse en Caravaca.
Siguiendo con la política de demostraciones públicas se incrementaron las ceremonias decretadas por el Rey, de obligado cumplimiento en «todas las iglesias de la Monarquia», entre ellas un funeral por los «Martires del furor revolucionario», en sufragio por sus almas, y una «solemne funcion de Desagrabios al Santisimo Sacramento con asistencia de los tribunales, Ayuntamiento y demas cuerpos del estado, implorando la clemencia del todo Poderoso a favor de toda la Nacion, y particularmente delos que se han extraviado el camino dela verdad, y dandole gracias por su inalterable misericordia»,.
A principios de noviembre se detectó la presencia en nuestra población de 2 soldados de la Columna de Eguaguirre, que fueron reconocidos por los vecinos, extendiéndose el rumor de que la columna iba a transitar por Caravaca. Ante la agitación popular, el Ayuntamiento solicitó al propio Eguaguirre que «tanto por el bien de sus tropas, como por la tranquilidad publica de este comun de vecinos, sirva mudar la ruta», publicando también un bando en el que ordenaba que «todo vecino permanezca quieto y pacifico en sus casas», prohibiendo las reuniones de más de 3 personas y organizando rondas nocturnas con los Regidores y Alcaldes de Barrio. A lo largo de este mes se conoció la ejecución de Rafael del Riego, ahorcado y posteriormente descuartizado, y la entrada en Madrid del Rey el día 13 «a la una y media». Mientras todo esto sucedía estalló un conflicto en el propio seno del consistorio, con la sustitución del Licenciado Bernardo José Hervás como Alcalde Mayor y el nombramiento de D. José Luis de Mira con carácter interino, evidenciándose claramente la división en 2 grupos de sus miembros, uno de carácter ultraconservador, partidario de endurecer las medidas contra los constitucionalistas e incrementar sus detenciones y otro, afortunadamente mayoritario, de carácter más moderado. En cualquier caso, el proceso de represión ya se había puesto en marcha y los expedientes y diligencias instruidos durantes los meses anteriores dieron paso, a partir de diciembre, a un sin fin de detenciones, siendo los presos recluidos en el castillo, que se habilitó como prisión hasta finales de marzo de 1824, en que fueron trasladados a Murcia, excepto 4 de ellos naturales de Cehegín, que, según la versión oficial, resultaron muertos cuando intentaron huir: «se los llevaron el dia 20 y los que quedaron de Cehegín, los dos Oces, el Cojo Miñano, y Ramírez, por que se quisieron escapar, fueron muertos, el dia 29 en la noche por la Guardia», aunque también se dijo que «los abian asesinado sin causa alguna ni hacer motibo de fuga ni otro delito». En el Libro de Defunciones de la Parroquial de El Salvador se conservan los correspondientes registros, anotándose en todos los casos sus muertes violentas; los 4 fueron enterrados en el cementerio parroquial el 30 de marzo.
La normalización de la vida ciudadana fue lenta, la dura represión afectó a gran parte de la población, sumiéndola en la desolación y el desánimo, como el propio ayuntamiento reconoció en mayo de 1824: «las criticas circustancias en que se halla este Pueblo por el enlace que tienen muchas familias, ya por parentesco ya por amistad y otras relaciones con los que se hallan presos», aunque no por ello redujeron a los constitucionalistas, que siguieron manteniendo reuniones clandestinas en los lugares más insólitos para evitar ser detectados, entre ellos, las Fuentes de Mayrena.
Por su parte, las autoridades continuaron con su política de demostraciones públicas para aparentar una unión y armonía en realidad inexistente. En este sentido es digna de mención la función celebrada en mayo de 1824 «en obsequio de nuestro amado Rey y Señor Don Fernando Septimo (Q.D.G.) por el goze de su apreciable livertad, por su segunda colocacion entre sus amados hijos, y por la restitucion dela plenitud de los derechos del trono», haciéndola coincidir con la festividad de la Ssma. Cruz «a la que concurren innumerables personas, no solo de los pueblos de esta Provincia, sino también de otros de fuera». Según la anotación de Reina las «fiestas reales fueron el dia 4, 5 y 6», lo que indica que al tradicional programa de actos se añadieron otros en días sucesivos de los que no ha quedado constancia, tan solo las disposiciones referidas a la procesión: «se execute esta en el mismo dia que la dela Santisima Cruz, colocando el retrato de nuestro amado Monarca en unas andas adornadas en todo cuanto sea posible, y se llevara en la misma procesion, en medio de esta corporación, pendiendo del mismo Real Retrato, unas cintas que llevarán una cada individuos de esta corporación, siendo las personas que hayan de llevar dichas andas decentes, que señalaran o nombraran los mismos Señores Comisarios, acordando estos con los Mayordomos de la Ssma. Cruz los gastos que sean precisos para la mayor solemnidad» y algunas otras, como la iluminación y adorno de fachadas durante 3 días.
Alertados por varias denuncias, para asegurar el orden durante las fiestas se dio aviso a los 12 diputados de los distritos rurales para que comunicasen el tránsito o presencia de cualquier sospechoso y también a los alcaldes de barrio y población en general para que estuviesen alerta y denunciasen a cualquier persona sospechosa o que no tuviese en regla la documentación, advirtiéndoles «que por ninguno pretexto admitan en sus casas a ninguno forastero sin presentarlo a esta Real Justicia»; del mismo modo se prohibieron las reuniones de mas de 3 personas y se mandó «que en las tabernas o puestos de vino y Aguardiente, no se permitan estancias, ni juegos de Naipes aunque sea con pretexto de Jugar y despachar dichos Licores». También se dispusieron rondas nocturnas, encabezadas por una «persona de toda integridad», ordenando a la Milicia Real que «tenga a disposición de esta corporación la fuerza armada de veinte y quatro Realistas, que deveran colocarse en el principal, y la restante fuerza que pueda armarse según las circunstancias en que se halla dicho Cuerpo, los pondra a las ordenes de los Diputados «. Finalmente, el 29 de abril se publicó «un bando con la solemnidad correspondiente a fin de que todos los vecinos adornen del modo que les sea posible las fachadas de sus respectivas casas y calles, y puedan erigir arcos triunfales, Pirámides, cenadores y demas adornos, por las expresadas carreras, con la precisa circunstancia de que tengan la elevación necesaria para pasar con livertad el Carro triunfal, asi de la Ssma. Cruz, como el Retrato de S.M., el que hira colocado en Andas sobre el mismo Carro; que todos los Artesanos, Menestrales, Labradores procuren contribuir con los símbolos correspondientes de sus respectivas pertenencias, adornados a discreción, a la mayor brilantez; Que se prohiva vajo la Multa establecida por Ley, el disparar tiros asy dentro de esta Población como en los sitios anteriormente a saber Castillo, Mayrena y Corredera, con el objeto de evitar toda desgracia, como suelen experimentarse ordinariamente en semejantes dias; a ecepcion delas salvas de ordenanza que devera hazer la tropa, que se prohiva igualmente el uso de palos, Enmantados, Mascaras, y todo disfraz sospechoso». En este estado, casi de excepción, se desarrollaron las fiestas, que contaron asimismo con la novedad de la recuperación de la ceremonia del Pleito Homenaje «que debe prestar el cavallero Alferez mayor según la antigua costumbre de boluer la reliquia de la Santisima Cruz a su capilla luego que se concluya la funcion», tras su prohibición durante el Trienio Liberal.
Por ultimo, reseñar la realizada para conmemorar el primer aniversario de la victoria sobre la columna de Chaleco. En este caso se aprovechó la tradicional función de San Roque, para añadir a su conclusión un Tedeum cantado en acción de gracias «por el feliz resultado que huvo en el año anterior quando fue atacado este vecindario por las tropas constitucionales al mando del Comandante Don Andres Egaguirre en los dias quince, diez y seis y diez y siete del mes de agosto del año anterior».