Francisco Fernández García
Archivo Municipal de Caravaca de la Cruz

Aunque la situación parecía controlada, la población se mantuvo alerta y armada hasta el 29 de agosto en que se decidió el «recogido de Armas y municiones que se repartieron en los dias diez y seis y diez y siete». Los intereses se centraron entonces en el afianzamiento del nuevo sistema, procediendo al control generalizado de la población, iniciándose así una durísima represión que se prolongó durante varios meses. La situación económica resultaba asimismo preocupante, las arcas municipales se habían vaciado con los acontecimientos de los últimos meses y las particulares también comenzaban a resentirse, por eso no resultó extraño que cuando el 24 de agosto se recibió un oficio del Real Regente de la Jurisdicción de Hellín y del Comandante de las tropas francesas acantonadas en ella exigiendo el suministro diario de 400 raciones de pan, 300 de carne, 276 de vino, 80 de cebada y 300 de menestra, el ayuntamiento se negase alegando «las varias exacciones de consideración que se han hecho en esta villa, tanto por las Tropas del Señor Ballesteros, que han transitado, como por las grandes partidas de Paisanos armados dela misma, Pueblos Comarcanos, que han auxiliado a estos vecinos en defensa contra la Columna comandada, según se decia, por Chaleco y otros gastos que se han ofrecido».
El martes 29 se acordó «la construccion de una inscripción sobre piedra, en que se diga Plaza Real, como está mandado», confiándose su realización al escultor local Francisco Fernández Caro. El restablecimiento de los símbolos se consideró un tema fundamental; entre las anécdotas sucedidas figura la desagradable sorpresa que se llevaron las nuevas autoridades cuando fueron a buscar las indumentarias de los maceros para una de sus pomposas ceremonias y tan solo encontraron tan solo las antiguas ropas, habiendo desparecido «las mazas de Plata que de antiguo han usado los Maceros desta villa, con las Armas del mismo metal» y los nuevos vestidos, que eran de color negro. En el interior del arca, donde habitualmente se guardaban, solamente encontraron las vestimentas antiguas, descritas como «dos vestidos de corto de paño negro con sombrero de tres picos, y los capotes a la Romana de Damasco Carmesí que tambien usaban de antiguo».
A comienzos de septiembre el ayuntamiento procedió a la elección anual de oficios y el 11 tomo posesión de la alcaldía el titular de la misma D. Juan José Hervás, pero el mayor problema continuaba siendo la falta de liquidez, con serias dificultades para hacer frente al mantenimiento de algunos servicios, como el cuidado de «los Niños Espositos y contribuir a sus Amas de Leche para lactarlos» que pudo solucionarse tras varios meses de atrasos al consignarles 1.312 reales incautados al «fugitivo de esta Villa Don Alfonso Melgares» .
El domingo 14 se celebró la habitual festividad de la Exaltación de la Cruz, procediéndose en los días siguientes a la finalización de la composición de la Milicia Real, dándose inicio a un alistamiento al que podían presentarse todos los hombres entre 20 y 50 años, «de buena conducta, honradez conocida, amor a nuestro Soberano, Adhesión decidida a la Justa causa de restablecerle en su trono y abolir enteramente el llamado Sistema constitucional».Tras 3 días, la inscripción se cerró el jueves 18, resultando finalmente la cantidad de 160 de infantería y 21 de caballería, nombrándose igualmente los correspondientes oficiales y suboficiales para su gobierno.
Mientras tanto comenzaron a llegar novedades favorables para los absolutistas, entre ellas la derrota del General Rafael del Riego en la Batalla de Jódar y su posterior captura en Arquillos, lo que fue festejado con diversos actos religiosos y civiles, incluyendo una solemne función de acción de gracias a la Ssma. Cruz en su templo, según la anotación de Pedro Luís de Reina en su cuaderno: «Noticias: las de que havía el Duque de Agulema intimado alas Cortes la entrega del Rey; que Malaga havia capitulado, que se havia destrozado al exercito de Riego; por lo que huvo repiquetes, iluminación, victor por las calles y Funcion de gracias ala Ssma. Cruz; todo como a mediado de mes: y últimamente ha venido la noticia dela prision de Riego en la Carolina «.
El día 23 desde Bullas, D. Luis Dulonq, Ayudante Mayor del regimiento francés, envió una carta al Ayuntamiento de Caravaca, avisándole de la llegada de su regimiento, compuesto por 300 soldados de caballería, en la mañana del día 25 y de la obligación de suministrarles 300 raciones diarias de pan, vino, arroz, paja, cebada y carne. La situación era crítica, pero este era un servicio que no podían eludir, por lo que el miércoles 24 se reunió el ayuntamiento para realizar todos los preparativos. Para el trigo y la cebada se solicitó la cooperación del administrador de la Encomienda; para la carne se dio aviso a los abastecedores para que tuvieran «hecha la matanza» correspondiente; las arrobas de arroz se sacarían del Pósito y por último, el vino se pediría a varios particulares, «en atención a que por la epoca en que nos hallamos de estar proxima la recoleccion de ubas y ser poco el vino añejo». Los oficiales fueron alojados en casas particulares, «con proporcion a su graduacion», y los soldados y animales en las cuadras del antiguo colegio de los jesuitas y los que sobrasen, en posadas. Para que todo estuviese dispuesto dieron ordenes a los carpinteros y albañiles que hubiesen en la villa para que procediesen a la reparación inmediata de las cuadras de los jesuitas ya que se encontraban «la mayor parte de ellas ynutilizadas» y a la colocación de «Lamparillas y demas utensilios».
El regimiento francés fue recibido por un comité formado por los regidores D. Ildegardo Torrecilla del Puerto y D. Juan José Perez y Lostado, los Comandantes de infantería y caballería de la Milicia Real y el Alcalde Mayor. Para evitar problemas durante su estancia, el ayuntamiento ordenó la publicación de 3 bandos, uno para «que cada vecino en particular y en general obsequien y den el mejor tratamiento a las referidas tropas francesas», otro «para que ningun tratante, tendero o traginero altere los precios delos comestibles en sus respectivos sitios o tiendas, sino que los den a los regulares que estan en el dia» y el último «para que ningun vecino saque ni oculte sus respectivas caballerias», castigando a los infractores con multa de 10 ducados. No consta que hubiera ningún tipo de alteración, por lo se supone que la estancia de las tropas francesas fue bastante tranquila. El hecho fue recogido igualmente en el mencionado cuaderno, donde se indica que un teniente con 4 caballos fueron alojados en la casa de D. Pedro Luís de Reina.
Para reforzar la seguridad se ordenó la formación e instrucción de los milicianos alistados, abriéndose una suscripción entre los vecinos para adquirir los efectos necesarios. También se dispuso la vigilancia del edificio del ayuntamiento, colocando diariamente una guardia compuesta por un cabo y seis hombres armados y municionados. El 9 de octubre se comunicó al ayuntamiento la conclusión de la lápida encargada a Fernández Caro, por lo que se dispuso su colocación en la Plaza el domingo 12 en un solemne acto al que asistieron las autoridades civiles, militares y religiosas, Milicia Real, Comunidades religiosas y la «Musica con todos los yndividuos que la compongan», publicándose un bando disponiendo «que todo vecino se comporte con la mayor tranquilidad, y aderecen e iluminen sus respectivas fachadas en el referido dia doze desde su tarde hasta las once de la noche, sin que en los regocijos publicos que se intenten hacer con tan plausible motivo, usen de mascaras ni otro disfraz alguno». Sin embargo lo que se preveía que iba a ser una jornada memorable resulto ser todo lo contrario, con diversos desordenes y alborotos provocados por exaltados ultrarrealistas que aprovecharon la ocasión para proferir gritos e insultos contra los constitucionalistas y voces exigiendo medidas mas duras contra ellos. Los hechos «dieron principio estando el Ayuntamiento, Clero y Comunidades Religiosas en el valcon de estas casas consistoriales, levantando la voz una porcion de Realistas» y se extendieron durante toda la tarde y noche con «el escandaloso alboroto con que se comportaron los componentes dela Escolta, quebrantando hasta los capitulos de ordenanza en que esta prevenido tocar la caxa, ni dar voces al retirarse a horas después de la retreta». Por la tarde tuvo lugar un grave incidente con varios disparos en el Callejón de Frías, al acudir el Alcalde Oficial de la Milicia, fue insultado por el vecino Cosme López, que posteriormente se dirigió a su casa realizando varios disparos en la puerta con actitud desafiante e ofensiva. Su posterior detención fue todo un espectáculo necesitándose de varios hombres para introducirlo en la cárcel mientas continuaba pronunciando amenazas e insultos.
La gravedad de los hechos provocó la celebración urgente de una reunión del ayuntamiento, ante el temor de que la tensión estallara y se produjeran enfrentamientos y venganzas personales. Durante esos días circuló el rumor de un nuevo levantamiento del general Ballesteros, disponiéndose «tomar las debidas precauciones para el caso de ser cierto tratar de castigar tan atroz procedimiento».

Finaliza la próxima semana