FELIPA GEA/Psicóloga, Sexóloga y Neuropsicóloga/

ESPACIO DE ALCOBA

Queridas lectoras y lectores, siento no haber podido escribir durante varias semanas y tengo pendiente responder a una de vosotras. ¡No se me ha olvidado! Prometo hacerlo. Pero esta semana toca hablar sobre LGTBIfobia, ya que el 28 de junio se conmemora el Día Internacional del Orgullo LGTBI+Q y ésta es una parada obligatoria dentro de la labor que pretendo hacer con esta sección, que es educar sexualmente hablando.

Mini tutorial sobre LGTIfobia

Cuando hablamos de LGTBIfobia nos referimos a los hechos de intolerancia, discriminación y rechazo hacia las lesbianas, gais, personas trans e intersexuales por razones de orientación sexual y de identidad de género (o incluso de sexo, en el caso de las personas intersexuales). Esta lacra social está en íntima relación con el machismo y la misoginia, a lo que se le añade la falta de una buena educación sexual, y también afecta al colectivo LGTBI+Q. Pues lo establecido como “normal” crea estereotipos y prejuicios entorno a la Diversidad Sexual de todas las personas, lo que crea diferentes sucesos LGTBIfóbicos dentro del colectivo.

  1. Mayor visibilidad de gais que lesbianas. El lesbianismo es una amenaza a las estructuras del Patriarcado, pues rompe el estereotipo social de mujer (no necesita un hombre, dejar de ser la parte pasiva…) y, por lo tanto, deja de regirse por sus estructuras. La invisibilidad lésbica ha servido de protección, tanto para las propias mujeres como para el Sistema Patriarcal. De hecho, las lesbianas son doblemente discriminadas: por su género y por su orientación sexual, mientras que los gais (hombres) son discriminado sólo por su orientación. Sí, el Homopatriarcado existe.
  2. Pasivofobia. Se trata del rechazo y discriminación hacia hombres que suelen ser penetrados en una relación sexual homosexual. Esto está relacionado con el rol activo-pasivo y recordemos que dentro del Sistema Patriarcal el pasivo se acoge al rol femenino. Este rechazo y miedo a ser “el que recibe” surge de modelos heteronormativos con respecto a la masculinidad, donde hay un rechazo a “lo femenino”. De esta manera, los gais activos suelen sentirse superiores en su rol sexual y el ser pasivo sigue siendo algo mal visto, por lo que se oculta con un “soy versátil” o te limitas sexualmente con un “jamás seré pasivo”.
  3. Plumofobia. Es la discriminación que la propia comunidad LGTBI realiza a las personas con “pluma” que forman parte del colectivo. Pues, en el caso de los hombres, “la pluma” se asocia a “lo femenino” y, siguiendo la estela del Sistema Patriarcal, los hombres afeminados valen menos. Esto limita a la hora de encontrar pareja (rechazo las posibles parejas por parecer afeminadas) y también a la hora de la autoaceptación, ya que me vigilo constantemente para seguir un cliché determinado (el de hombre). Pero esta plumofobia también afecta a las lesbianas, pues el binarismo de género afecta a todo el mundo. Es más, el rechazo a las mujeres “masculinas” (o coloquialmente marimachos) existe y son cada vez más las lesbianas que se acogen a él.
  4. El colectivo de “Los Osos”. Que este colectivo sea el más respetado dentro de la comunidad gay dice mucho sobre el machismo existente en el mundo LGTBI. Este colectivo representa una exaltación de la masculinidad dentro del mundo gay, el cual tiene el cliché de “afeminado y delicado”. Se resisten a resignar sus cualidades varoniles, aún asumiéndose gais, y eso provoca un mayor respeto por encajar en el rol heterosexual de “macho”.
  5. Bifobia por parte del colectivo. El estereotipo homosexual-heterosexual hace que los gais y las lesbianas vean a las personas bisexuales como si realmente no lo fueran, incluso dejándolas fuera del colectivo LGTBI. Es decir, se discrimina a las personas bisexuales por no decantarse hacia un género en concreto y se cree erróneamente que lo hacen porque les da miedo terminar de “salir del armario”. Obviamente, este rechazo se suma al rechazo social y hace que realmente no “salgan de armario” por protección.
  6. Transfobia hacia las personas sin la transición “completa”. Comprender y conocer la transexualidad es una asignatura pendiente en la sociedad. Este desconocimiento crea mitos entorno a las personas trans, los cuales generan ideas que llevan a su discriminación. Los estereotipos de “cómo deben ser las cosas” hace que no se entienda que la transición es completa en relación a lo que la propia persona considera como completa. Y, sobre todo, metámonos a fuego que los genitales no determinan el género y las características físicas tampoco.
  7. El mito de las personas intersexuales. No se habla de intersexualidad y cuando se hace es como una leyenda. Hay un desconocimiento generalizado sobre la existencia de más sexos que el de macho-hembra, lo que crea un rechazo brutal hacia aquellas personas que no están dentro de ese binarismo. Además de que no nos educan en la diversidad de cuerpos y, claro, cualquier cuerpo que salga de la norma es discriminado. Todavía más cuando esa diferencia se da en los genitales, los cuales todavía a día de hoy siguen siendo innombrables.

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