Basilio Pujante

Uno de los grandes problemas de nuestra época era la falta de tiempo. Y digo “era” porque desde que el coronavirus nos ha obligado a la mayoría de ciudadanos a quedarnos en casa, ese tiempo libre que rebañábamos al final de cada jornada ha aumentado. Es cierto que muchos siguen trabajando a distancia o se tienen que ocupar de niños o dependientes que reclaman gran parte de su atención, pero la imposibilidad de salir de casa ha provocado, en general, un aumento del ocio doméstico. Además de dedicar horas a escuchar música, ver series o mirar por la ventana, ¿por qué no recuperar el tiempo y leer tanto como siempre habíamos querido? Para los que puedan y quieran sumergirse en la lectura en estos tiempos de confinamiento, aquí van unos cuantos consejos.

El primero es rebuscar en casa ese libro que compramos hace tiempo y que, por un motivo u otro, no pudimos leer. Todos tenemos cuentas pendientes en los anaqueles de nuestra biblioteca; el mío, por ejemplo, es el Ulises de Joyce; obras que se nos atragantaron y cuya lectura ahora, con la perspectiva de un largo encierro, podemos completar. Además de esos libros que no leímos o de otros que dejamos a medio, os recomiendo coger de entre vuestros volúmenes alguno que os encantó hace años y releerlo. Es una experiencia curiosa e interesante, porque, como creo que afirmó Heráclito, nadie lee dos veces el mismo libro.

Si no tenemos volúmenes en papel en casa o los que adornan nuestras estanterías no nos llaman la atención, siempre nos queda la opción digital. Internet es esa Biblioteca de Babel que soñó Borges y en el que están (casi) todas las obras que el hombre ha escrito. Entre las opciones que nos ofrece la Red está el préstamo digital que propone la Biblioteca Regional de Murcia: eBiblio. A través de la dirección murcia.ebiblio.es encontraremos nada más y nada menos que cinco mil obras tanto del catálogo infantil, como juvenil y adulto. Entre ellas podemos acceder a biografías, novelas históricas, románticas, etc. Además de un espacio de novedades, hallaréis algunos libros de autores murcianos como Maldita feminista de Loola Pérez, La edad media de Leonardo Cano o Sidi, la última novela de Arturo Pérez-Reverte.

Además de algunos libros recientes, en Internet podemos encontrar con facilidad los grandes clásicos de la literatura española. Son libros sin derechos de autor y que instituciones públicas ponen a disposición de los lectores. ¿Por qué no leer por fin el Quijote?; ¿encontraré en la Red esa comedia de Lope de Vega que vi representada hace años?; ¿se parecían los artículos de Larra a las columnas que hoy en día se publican en nuestros medios de comunicación? Todos ellos y muchos más forman parte de nuestra cultura y son fáciles de hallar con una rápida búsqueda.

Para los que no tengan tanto tiempo o prefieran algo más breve, la poesía y el microrrelato son buenas opciones. Ejemplos de ambos géneros hay a docenas por Internet… por no hablar de las redes sociales, donde poetas y narradores encerrados en casa se lanzan a compartir sus últimas creaciones. Para el que prefiera algo más selecto, le recomiendo, en el caso de la lírica, webs antólogas como “A media voz” o “Poesía Castellana”. En cuanto a la minificción, podéis leer centenares de minicuentos en páginas como “Químicamente impuro” o “Internacional microcuentista”.

Mil y una razones para apagar la televisión y pasar el confinamiento en compañía de las historias más interesantes y los poemas más sugerentes