FELIPA GEA/Psicóloga, Sexóloga y Neuropsicóloga/ ESPACIO DE ALCOBA

Buenos días, de antemano aprovecho para agradecerle y felicitarle por tan interesantes aportes a la salud. Mi hijo de 14 años tiene discapacidad intelectual y constantemente está motivandose con una almohada, pero a la fecha no sabe lo que es masturbarse, ¿yo como padre debería enseñarle como masturbarse? Agradezco de ser posible me pueda orientar. Bendiciones.

Quiero empezar, antes de anda, felicitándote el año nuevo, ya que todavía no había tenido la oportunidad. Y te traigo un tema que del que ya habíamos hablado en esta sección, pero que debido a la falta de información y formación en este terreno me llegan preguntas como la que expongo hoy aquí. Gracias por mejorar esta sección con tus preguntas y hacer que sea cercana, porque es lo que pretendo.

Ya comenté que, a las personas con discapacidad, especialmente a las que poseen discapacidad intelectual, se les ha negado sus necesidades afectivas y sexuales. Pues se les ha considerado como no aptas para desarrollar su área sexual humana, y los esfuerzos siguen siendo a día de hoy, pese a los intentos por contrarrestar esta realidad, para reprimir estas manifestaciones y estas necesidades. Estoy segura que has oído en alguna ocasión de tu vida la frase de “es que son como ángeles”, lo que viene a dilucidar que no tienen aspiraciones sexuales y, por lo tanto, tampoco las deben de tener.

Esta forma de ver a las personas con discapacidad intelectual, como seres inocentes sin sexualidad, crea grandes problemas en las familias con algún miembro con discapacidad intelectual, en las instituciones que los acogen y, por su puesto, en su propia persona. Pues el área sexual no se puede reprimir, por muchos esfuerzos que se hagan, ya que forma parte intrínseca del ser humano. Por lo tanto, la normalización e integración deben ser principios básicos en todas las áreas que conciernen a las personas con discapacidad intelectual y a sus familias, donde se incluye el área sexual humana.

Debido a que todavía no hay una integración real de las personas con discapacidad intelectual, y mucho menos del área que más tabúes alberga: la sexualidad, pues las familias no saben abordar las situaciones que se encuentran con este tema y tampoco lo saben hacer los profesionales que trabajan con estas personas. Quiero agradecerte tu valentía como padre, ya que entiendo que es muy difícil plantearse estas preguntas y buscar respuesta para darle una solución adecuada. Gracias a gente como tú, que no mira hacia otro lado, se puede avanzar en la lucha de los derechos de las personas con discapacidad intelectual.

Como padre y cuidador de tu hijo, uno de tus deberes es educarle para vivir una sexualidad desde la libertad, la salud, el respeto y la no discriminación. Esto conlleva que le dejes espacios de intimidad para que pueda, en caso de que quiera, explorarse sexualmente o estimularse, ya que sea con una almohada o con su propia mano. Esos espacios deben ser marcados por el educador o educadora, es decir, debes enseñar a tu hijo cuáles son esos espacios en los que puede estar sólo disfrutando de su intimidad (sea o no para masturbarse) y marcarle que esos espacios son los correctos para la estimulación. De esta manera, aprenderá que las relaciones sexuales, a solas o con otra persona, se realizan en esos espacios y no en lugares públicos o comunes. Este sería el primer paso.

En ocasiones, debido a la falta de educación sexual que se da con las personas con discapacidad y la creencia de que son “asexuales”, no sólo se les niega esos espacios de intimidad y la oportunidad de desarrollar de manera adecuada su área sexual humana, sino que no saben qué les pasa y terminan buscando sus propias estrategias para cubrir esas necesidades sexuales sin saber bien qué hacen, qué les ocurre, dónde se hace o cómo hacerlo. Por lo tanto, hay que enseñarles también los pasos a seguir en la masturbación. Para enseñar estos pasos podemos usar materiales diseñados en pictogramas, paso por pasos, donde se explican los pasos a seguir para autoestimularse. Esto debe ir junto con la explicación, a través de una buena educación sexual, de aspectos concretos a tener en cuenta, como la presión o fuerza, para que no se presenten autolesiones. Además de pictogramas se pueden utilizar recursos como vídeos explicativos o, incluso, a veces, es necesario hacer una explicación mediante un modelo. Para elección de estas explicaciones o recursos hay que tomar en cuenta qué tipo de discapacidad intelectual presenta la persona y el grado de la misma, ya que hay que tener muy en cuenta el tipo de comunicación que necesita para lo entienda de manera adecuada.

Desde “Espacio de Alcoba”, quiero volver a recordar que las personas con discapacidad intelectual tienen los mismos derechos que cualquier otra persona y su desarrollo también lo es. La necesidad de afecto, placer y gozo no tiene por qué ser diferente para ellas. De esta forma me despido y espero que me cuentes tus experiencias a través de las diferentes vías, que están puestas únicamente para ti, y que puedes usar si necesitas consejo erótico o concretar alguna cita.

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