CARLOS MARTÍNEZ SOLER

Está claro que desde hace ya unos años el mundo de la ficción televisiva ha cambiado. Las nuevas plataformas de vídeo bajo demanda (Amazon, Netflix…), han puesto a nuestra disposición una gran diversidad de productos, dentro de los cuales han cobrado gran fuerza las series documentales.

El producto que hoy nos ocupa se enclava dentro de esta categoría, y me acerco al mismo con mucho recelo. Primero, porque gira en torno a una figura futbolística (Sergio Ramos) que no es santo de mi devoción, y segundo, porque soy aficionado de su eterno rival capitalino, el Atlético de Madrid. Dicho esto, algunos pensaréis que soy masoquista, qué hago yo viendo un producto como éste. La razón es bien sencilla, sentía gran curiosidad por ver la vida de un futbolista desde dentro (familia, rutinas, intereses…), pues es algo que hasta la fecha no se ha hecho mucho dentro del audiovisual, aunque algo me hace pensar que de aquí en adelante este tipo de productos van aparecer hasta detrás de las piedras

¿Qué decir de El corazón de Sergio Ramos? Pues poca cosa la verdad, aunque la más evidente tal vez sea que se trata de un relato construido para realizar un lavado de cara a un jugador que cuenta con tantos seguidores como detractores, así como a un club, el Real Madrid, que la pasada campaña vivió una de sus temporadas más aciaga de la última década.

Nada se salva de este documental sin alma. Primero su historia, deslavazada, insulsa, sin un hilo conductor que nos guie por la trama y que nos atrape hasta el minuto final. Los capítulos son pequeñas islas en medio de un océano, donde cada uno de ellos prácticamente no guarda relación con los demás. En segundo lugar, su “supuesta” recreación de la realidad. En principio nos encontramos ante una serie documental, pero cuando uno ve los capítulos, tiene la sensación de que todo es impostado, ficcionado, que ha sido puesto allí para el lucimiento de unos personajes que tienen muy poco que decir. Por último, su fotografía, puesta en escena, selección musical, así como un largo etcétera, no están a la altura de un producto que se supone representa al mejor club del mundo.