Pedro Antonio Hurtado García

La “Explanada de Barnuevo”, de Santiago de la Ribera, recibió el pasado día 21 a Pepe Rivero Trío. Invitados: Raúl Márquez y Enrique Heredia “Negri”.

Pepe Rivero

Pepe Rivero, pianista cubano de magistral destreza

Iniciaron con “Tumba en tres”, “Balada para un invierno en Mallorca” y referencias a su trabajo sobre “Los boleros de Chopin”, “como si el músico polaco hubiera pasado por Cuba a tomarse un mojito”, bromeó Pepe Rivero, refiriéndose a lo atrevido de estas denominaciones. Sentimiento, calidad interpretativa, destreza ante el teclado y apoyo magistral de sus acompañantes: contrabajista y batería. Recuerda Rivero su paso por este certamen con proyectos anteriores. Invita a comparecer al violinista, Raúl Márquez, para interpretar “S.L. (Sociedad Limitada)”. Prodigio de violín que imploraba gloria junto a las aguas del Mar Menor.

Un tema inspirado en esos tambores cubanos que formaron parte del jazz y de la música sinfónica. Suena otra obra del propio Rivero dedicada a uno de los más grandes pianistas cubanos y de la música universal: Bebo Valdés. El título, “Pa’ Bebo”. Otra vez el violinista encandila al público con su insuperable magisterio musical.

Aparece, seguidamente, Enrique Heredia “Negri”, para interpretar boleros de la talla de “Contigo aprendí” o “Si nos dejan”, aderezados con toques flamencos. Y un tema de Armando Manzanero que “Negri” grabó con Rivero: “Esta vez, que te vas”. El pianista cubano anima a la concurrencia a corear algunos “cha-cha-chás” compuestos por él mismo. Finalmente, “Negri”, “a capela”, afronta “Alegría de vivir” y otros boleros cubanos con todo el elenco artístico sobre el escenario, para ofrecer un broche de oro de auténtico lujo. Pepe Rivero, piano; Toño Miguel, contrabajo; Shayan Fathi, batería; Raúl Márquez, violín; Enrique Heredia “Negri”, voz. Espectáculo muy cercano.

Matthieu Saglio

Matthieu Saglio Quartet, el ingeniero agrónomo que se pasó al violonchelo

“Amanecer” y “En el camino”, temas iniciales, el día 23, que, al violonchelista Matthieu Saglio, le permiten presentar a su cuarteto inicial que añade percusión, teclados y violín. Manifiesta su satisfacción por haber realizado este montaje de espectáculo con invitados, montaje pensado, exclusivamente, para San Javier y a petición de Alberto Nieto, pacto alcanzado siete meses antes. Acometen “Bolero triste”, dando entrada al acordeonista invitado. Un tema de estreno con la denominación de “San Javier” en el título de la composición. Aparece la bailaora flamenca y pone de acuerdo al público con reiterados aplausos y mucho genio artístico. A continuación, el chelista protagonista se estrena con su hermano, ya que habían actuado juntos en fiestas familiares, pero nunca en un escenario. Matthieu Saglio, de origen francés, pero afincado en Valencia por su antigua proyección como ingeniero agrónomo, actividad cambiada por la música, es, también, persona de intenso conocimiento de los países y sus miserias y valores, presentando como viejos amigos a todos los invitados.

Turno para el de Senegal, Abdoulaye N’Diaye. Impresiona su potente voz, afrontando una canción del disco, titulada en senegalés, que significa “Dolor”, cuya letra está referida a quienes se echan al mar para cruzarlo y, unos, lo consiguen, mientras que, otros, no. Aclaró Saglio que las tres vocecillas que figuran en los coros, en esa grabación, corresponden a sus tres hijos.

“El abrazo”, tema dedicado a su abuelo, al que pudo darle, en la habitación del hospital donde falleció, el último abrazo. Allí, le tocaba el chelo, entre esas cuatro paredes hospitalarias. Lo grabó para que sus familiares pudieran difundirlo en el sepelio.

Con “Tiempo para soñar”, cantando la magnífica invitada, acompañándose con las castañuelas, manejadas con exquisita destreza, y taconeando con una profesionalidad magnífica, dieron paso a “La llamada al rezo”, tema que abre el disco y cerró el concierto, antes de los “bises”, con todos sobre el escenario. Matthieu Saglio, violonchelo; Steve Shehan, percusiones; Christian Belhomme, teclados; Léo Ullmann, violín; Isabel Julve, voz y baile flamenco; Abdoulaye N’Diaye, voz; Camille Saglio, voz; Carlos Sanchís, acordeón. Eclosión intercultural.

Daniel García Trío, dulce embeleso

Nos presentaban, el pasado sábado, día 24, su último disco, titulado “Travesuras”. Procedentes de San Sebastián, donde actuaron la noche anterior, pero encantados de haberse cruzado toda la península “para estar en este festival que supone una heroicidad en base a las circunstancias actuales”, señaló el pianista Daniel García, salmantino, que no era la primera vez que pisaba el escenario marmenorense. Tuvo elogiosas palabras para Alberto Nieto, tantos años director general del certamen. Invitó a la violinista estadounidense, de Michigan, Maureen Choi, a quien le une una vieja e intensa amistad, ya que estudiaron juntos en Boston. Mano a mano, otorgando categoría a violín y piano para continuar, luego, los 4 músicos, con una obra dedicada al maestro Chick Corea, recordando que “ha tocado varias veces en este mismo escenario y este mismo piano”, concluyó sentidamente el salmantino. Maureen Choi, por su parte, es una violinista única, con un extraordinario magnetismo, dominadora de una técnica pulcra y que hechiza al público hasta atraparlo. Es, con ellos, cuando el arte cobra magia y se presenta envuelto en el celofán de la música en vivo, glorificada y perfeccionada por esos elementos tan especiales a los que llamamos artistas. Tras hipnotizarnos a todos, se despiden con “Travesuras”, tema que da título al disco presentado, basado en las tradicionales y populares “charradas” salmantinas. Daniel García, piano; Maureen Choi, violín; Pablo Martín Caminero, contrabajo; Michael Olivera, batería. Un dulce embeleso.

Mauri Sanchís

Mauri Sanchís Band: jazz, blues, funk y soul,

Completaba el programa doble del sábado. Y menuda banda nos traía, en esta ocasión, porque no es su primera vez, Mauri Sanchís, siempre al frente de su ógano Hammond B3. Y es que Alcoy, el vecino municipio alicantino, no solamente ha alumbrado al mundo artístico a Camilo Sesto y a Francisco, sino que, además y entre otros añadidos, nos ha regalado a este fantástico y envidiable músico que se llama Mauri Sanchís, nacido en 1974. Desveló que su hijo nació a los pocos días de su primera actuación aquí. Y proclamó el orgullo de que estuvieran sus padres entre el público, quienes era la primera vez que asistían. Canciones de grandes instrumentistas como Santana, pero también del propio Sanchís, ofrecidas por una banda completísima y extraordinariamente profesionalizada, bajo la tutela del alcoyano organista. “Los del blues dicen que somos jazzistas, los del jazz que se nos percibe bluseros y los del soul no pueden ni vernos”, aclaró Mauri en tono jocoso, mientras que nosotros percibimos a una banda que nos recordó los mejores tiempos, aunque con bastante menos tecnología que ahora, de las dos grandes bandas de soul españolas, de la “décadas doradas”: “Los Canarios”, de Teddy Bautista y “Conexión”, de Luis Cobos. Grandioso el espectáculo del organista, con invitados de lujo como Oneida James y Damon Robinson, dando paso, por último, al gran cantaor de lo complejo, Raúl Micó. Mauri Sanchís, órgano Hammond B3; Oneida James, bajo y cantante; Lucas Ibáñez, guitarra; Felip Santandreu, batería; Damon Robinson, cantante; Francisco Blanco “Latino”, saxofón; José Luis Rodrigo, trompeta; Vicente Lloret, trombón; Carlos Llidó, percusión; Raúl Micó, cantaor. Acontecimiento de mucha altura y enorme sincronía.

Sara Zamora

Sara Zamora Septeto, la voz murciana del jazz

El pasado domingo, día 25, disfrutamos de un acontecimiento de excelencias, variado y con incorporación de diversos géneros protagonizados por una bonita y elegante voz, en un escenario que fue aumentando su luminosidad, en la misma dársena del Puerto Tomas Maestre, de la Manga del Mar Menor, término de San Javier. Respondió el público, como en todas las veladas del certamen, en una noche con viento en calma y mucho calor. El septeto, eminentemente murciano, se vio ampliado con dos coristas que, con su exhibición junto a los poderosos metales, otorgaron brillo a una velada que discurrió por un sendero de auténtica calidad. Sara Zamora abrió la noche con “Do it”, tema que da título a su reciente álbum, pero también hizo boleros como “Contigo en la distancia” e interpretó otras composiciones del “plástico” que nos presentaba, hasta cerrar, incluso los “bises”, con “Brave woman”. Sara Zamora, voz; Juan Tae “El niño de Mula” (bajo, contrabajo y dirección musical); Sergio Bernal, batería; Fete Clemente, guitarra; “Peps” González, teclado; Pablo Martínez, trombón; Antonio López Antón, trompeta; Celia Gambín y Carolina Reymundo, coristas. Pura elegancia del jazz. Buenos días.