La “Catedral del Cante” es el referente mundial del flamenco

La codiciada “Lámpara Minera” representa el gran anhelo de los artistas participantes

 

Por Pedro Antonio Hurtado

Murcia es una auténtica sede de festivales musicales internacionales que abarcan diversos géneros, pero, además, con prestigio, solera, años de andadura y su correspondiente experiencia, solvencia, calidad interpretativa y lujo en sus carteles, certámenes que otorgan gloria al verano, atractivo a nuestra región y mérito a los sacrificados organizadores. La pasada semana nos ocupábamos del que para nosotros le corresponde el tratamiento de “usted” por méritos propios. Se trata, como recordarán, del “Festival Internacional de Jazz de San Javier” que, este año, alcanza su vigésima edición. Pero, pese a existir otros de los que nos ocuparemos, si el tiempo y el espacio nos lo permiten, ya que nuestra condición de semanario nos limita enormemente, al no disponer más que de unas fechas muy concretas que, a veces, hasta vemos reducidas por acontecimientos de última hora, queremos, en esta ocasión, ocuparnos de un festival que, por muy diversas y notables razones, se ha convertido en un acontecimiento internacional, como los otros que citamos, sí, pero, además, con la vitola de “Catedral Mundial del Flamenco”, un valor que nadie puede lucir con la categoría, mérito, años de trabajo, esfuerzo, sacrificio, desfile de primeras estrellas del género y honor con que lo luce el minero y cantaor municipio de La Unión, donde el flamenco se vive, se siente y hasta se venera, especialmente cuando llega su “LVII Festival Internacional del Cante de las Minas”, certamen que celebró su estreno en 1961 y al que poco le falta para cumplir sus seis décadas de historia, a caballo entre dos siglos.

Premios de categoría

Ese inicio suyo gozaba del espíritu de convertirse en un concurso de canto, criterio que se vio reforzado con un apartado competitivo, dedicado a la guitarra, que nació en los años ’80, extremo que cobraría fuerza en la década siguiente, al ampliarse el concurso con una sección de baile, lo que se ha hecho extensivo, en la actualidad, con otro espacio para instrumentistas flamencos que vio la luz primera en 2009. Todo ello, ha traído una serie de premios y reconocimientos anhelados por los artistas del género que llevan por denominación la “Lámpara Minera”, como elemento más codiciado por los participantes, sin desdeñar en modo alguno el “Bordón Minero”, el “Trofeo al Desplante” y el “Premio Filón”, cultivando, igualmente, notables distinciones o galardones dedicados a “otros cantes”, como son los netamente andaluces de Málaga, Granada, Córdoba y Huelva, entre otras alternativas de reconocimiento.

Consagración de artistas

Fue en el año 1984 cuando este certamen resultó merecidamente declarado de “Interés Turístico Nacional”. Posteriormente, en 2010, los “Cantes Mineros y de Levante” fueron declarados “Bien Inmaterial de Interés Cultural”. Por añadidura, en Noviembre del último año citado, todo el flamenco recibió la declaración, por parte de la UNESCO, como “Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad”. En 2011 y en una imparable colección de bien ganados reconocimientos, recibió el “Premio a la Difusión de la Música” que concede la propia “Academia de la Música”, mientras que su escenario ha servido de trampolín para el lanzamiento de grandes estrellas como el actualmente prestigiado Miguel Poveda, al que este marco escénico le sirvió de verdadero escaparate para darse a conocer, musical y mundialmente, al ganar la “Lámpara Minera”, como el grandioso Pencho Cros, que la logró de forma reiterada, así como también la lograra, con copiosidad, Luis de Córdoba, Encarnación Fernández, “Curro Lucena” o Antonio Ferrer “El Camionero”; alcanzando el preciado galardón, igualmente y entre otros muchos artistas, “Curro Lucena”, “El Gaditano”, “El Rampa”, “Barquerito”, el granadino Juan Pinilla Martín o nuestro amigo, último pregonero de las fiestas patronales de Caravaca de la Cruz y consumado maestro cartagenero, “Curro Piñana”.

Antonio Piñana Segado, primer vencedor del certamen

El lujoso e incomparable marco escénico es el “Antiguo Mercado Público de La Unión”, facilitando la participación no solamente a intérpretes desconocidos, sino, igualmente, a profesionales. El primer vencedor y adjudicatario de la codiciada “Lámpara Minera” fue el cartagenero Antonio Piñana Segado (1913-1989), cabeza conductora de una gran saga de artistas flamencos que se convirtió en el primer defensor, divulgador y valedor de los “Cantes de Levante”, los que perfeccionó con la inestimable e impagable ayuda de Antonio Grau Dauset, hijo del “Rojo el Alpargatero”, quien fuera un referente de la minería unionense. Piñana se instaló en los orígenes y la fidelidad al cante auténtico del más natural entorno minero, al que aportó su personal y marcado estilo.

Ambiente laboral en la mina

El certamen de este año, desde el 2 al 12 de Agosto, cuyo programa ofreceremos, más adelante, si el espacio nos lo permite, lo conforman galas, memoria a los “grandes” del flamenco, pregón protagonizado por personaje relevante, homenaje a los cantes minero-levantinos de la sierra minera unionense, con especial exaltación al sufrimiento y los “quejíos” que propiciaba el ambiente laboral en la mina. Todo un lujo para disfrutar y… ¡¡¡aprender!!!. Buenos días.