José Antonio Melgares Guerrero/Cronista Oficial de Caravaca y de la Vera Cruz.

Así conocida en Cehegín y como la Tere de Ramírez en Caravaca, Teresa Calvache Ramírez es una de esas mujeres de las que cada generación sólo aporta una de manera excepcional. Humanista por naturaleza, creativa, ingeniosa,  vitalista, emprendedora, en cuyo entorno no anidan las penas. Hecha a sí misma y con gran vocación de servicio a los demás. Teresa vino al mundo en la localidad de Pliego por casualidad, ya que cuando su madre se disponía a dar a luz en Caravaca, los planes se frustraron por culpa de la recién iniciada Guerra Civil. Fue el primer fruto del matrimonio formado por Leoncio Calvache Cartagena (natural de Alicante y secretario del ayuntamiento de Pliego), y Dolores Ramírez López (de Caravaca), quienes también trajeron al mundo a su hermana Lola.

Con Paco el Peluquero, en el Carnaval de Cehegín de 1978

Con Paco el Peluquero, en el Carnaval de Cehegín de 1978

Llegó a Caravaca con dos años de edad y su formación transcurrió en el colegio de las Monjas de la Consolación, de manera particular con D. Vicente Pla Guerrero en el colegio Cervantes, y con Dª. Ascensión Rosell, junto a quien descubrió su afición por la creación artística, la música, el baile y las funciones de teatro. Su adolescencia transcurrió en el número 10 de la C. Nueva, con su abuela Teresa y sus tíos Ramón y Esperanza, Juan Sequero el Bolo y Pepa. Sebastiana y el esposo de ésta Ramírez: el panadero, dejando el colegio a los once años para trabajar en la panadería.

En 1963 contrajo matrimonio con el ceheginero Antonio Ródenas Gómez, estableciendo su residencia en Cehegín y comenzando a trabajar en la tienda de regalos y electrodomésticos que su marido regentaba, simultaneando con el arreglo de aparatos de T.V. que comenzaban a generalizarse en los domicilios españoles. Teresa, en 1964 dio un nuevo giro al negocio que, con su talento natural modernizó en un nuevo emplazamiento, de mayores dimensiones que el anterior. Inicialmente, en la nueva ubicación contó con dos empleadas: María Jesús y Mavi quienes, junto al matrimonio, ofrecían al público los más modernos televisores, frigoríficos y objetos de regalo propios del menaje doméstico. Allí mismo, recordando lo aprendido en materia de bordado con Dª. Ascensión, montó un discreto taller de bordado, con las máquinas de coser a la venta, en el que se iniciaron en el oficio Anita Carreño y Dolores Avellaneda, entre otras.

Recuerda Teresa que, los primeros televisores que se instalaron en Cehegín fueron a Paco, Fernando y Vicente Carreño. A José Luís López Fajardo, a Alfonso Gorta y al Dr. Manuel Bernal Algueró. También recuerda Teresa cómo su propio domicilio ceheginero se convirtió, durante muchos meses, en punto de encuentro dominical donde se reunían los amigos a ver todo lo que echaban en la tele, en un tiempo en que se veía más la denominada carta de ajuste y la reja que películas y otros programas, por las dificultades técnicas que para ver la tele había, y no sólo en Cehegín sino en todo el territorio español. En su casa se reunían Juan Isaíasy Maria Dolores Salcedo. Juanito, Cari y Merche Ródenas; Pedro López y Juana Aroca. Dori y Manolo Ródenas, Rosendo Berenguí y Antonia Gil, Juana Marí y José Luís; Paco Agudo y Ascensión. Paco Alfonso y Casilda. Juan elQuímico y Salomé. Encarna y Reme Hidalgo. Juan y Coro (los Radas). Manolo Plasencia y los Motolites (Alfonso y Antonio) entre otros, quienes cuando se acababan las sillas se sentaban en el suelo.

Antonio, su marido, falleció en septiembre de 1990, víctima de un tumor cerebral que sufrió con resignación durante años. Teresa entonces quedó viuda y con siete hijos (Fátima, Pepe, Tere, Lola, Ana, Antonio y Raul) a quienes era preciso sacar adelante con muy pocos medios económicos.

Su habilidad para las manualidades y su espíritu creativo se pusieron de manifiesto entonces, siendo los maestros de sus hijos quienes le animaron a pintar, iniciándose en la pintura en tela de forma totalmente autodidacta. Comenzó a pintar pañuelos de seda, mantelerías, cortinas y todo lo relacionado con el ajuar doméstico, haciendo su primera exposición en Cehegín, junto a los artistas locales Juan Carrasco y María Semitiel. Luego se producirían otras exposiciones en Benidorm, Yecla y Valencia con pinturas sobre cristal, con vidrio en polvo de colores, que alternaba con paisajes y flores que tuvieron mucho éxito en el mercado. Los empresarios del mueble de Yecla y Valencia la buscaban para decorar los estands de sus exposiciones, entre ellos Pedro Chinchilla en la ciudad del Altiplano y Mariano García en la del Turia. Tuvo como principal proveedor a Pedro Medina en Murcia, y como clientes no sólo a los mencionados sino también a Rodolfo y Cervantes, El Corte Inglés y otras muchas empresas relacionadas con el interiorismo, contando con la ayuda de su hija Teresa, con quien montó propio taller en la caravaqueña calle del pintor Rafael Tejeo.

Con Ángel Luis Peñalver, cofrade de honro del Santísimo Cristo del Sepulcro, en 1979

Con Ángel Luis Peñalver, cofrade de honro del Santísimo Cristo del Sepulcro, en 1979

En 2005 se separó de la compañía artística de su hija, quien siguió en el taller mencionado, dedicándose en su propio domicilio de la calle Maruja Garrido a pintar y escribir, en lo que sigue actualmente, en una frenética actividad creativa donde cabe lo figurativo, lo abstracto y lo naif, con un dominio absoluto del color, lo que le impide poder exponer su obra con la frecuencia deseada, ya que sus clientes la dejan periódicamente sin existencias. Su próximo proyecto es una exposición en la Casa de la Cultura de Benidorm que ultima su construcción para finales de 2010.

Como digo, en su estudio doméstico de Maruja Garrido también escribe artículos para revistas, publicadas en Caravaca y Cehegín. Entre ellos: Acuarela del tiempo (1992) y Mi calle. La calle Nueva (2003), textos cortos entre los que ha encontrado el título de su próximo libro, de ambiente local, que verá la luz próximamente, en el que transcribe cartas autógrafas de su padre, escritas durante su época carcelaria tras la Guerra Civil.

Entre sus obras más queridas es preciso mencionar el gran mural en metacrilato que, en compañía de su hija Teresa, realizó para el espacio administrativo del Ayuntamiento de Caravaca tras su rehabilitación, en tiempos del alcalde Antonio García Martínez-Reina, quien para el efecto le proporcionó una nave que utilizó como taller, en el paraje de Las Cantarerías.

Teresa Calvache, Tere de Ródenas o Tere la de Ramírez, que de una y otras formas se le conoce según el lugar de su residencia, reorganizó, junto a otros, el carnaval de Cehegín en su actual configuración, y dotó de personalidad sin límites a la cofradía pasional del Stmo. Cristo del Sepulcro en la misma localidad, poniendo en valor un grupo de manolasque acompañan a la imagen de Cristo Yacente durante la procesión del Santo Entierro en la siempre solemne noche del Viernes Santo Ceheginero. Ello motivó el reconocimiento público que la cofradía mencionada le hizo, en la persona de Ángel Luís Peñalver.

En el otoño de la vida, Teresa Calvache trabaja a diario y sin descanso, en el estudio de su domicilio particular, rodeada de recuerdos y vivencias de otrora. Con la mente muy despierta y atenta al devenir de los tiempos. Siempre con proyectos que le permiten mirar con serenidad e ilusión al futuro y asistida por sus hijos y nietos, en quienes ha sembrado la inquietud por la creación plástica y artística, a todos los niveles que el lector pueda imaginar.