Felipa Gea López. Psicóloga, experta en Sexología y Neuropsicología. Presidenta de la Asociación Espacio de Alcoba.

El otro día me preguntaban en una entrevista por la radio si la sexualidad también estaba de cuarentena. La verdad es que esta pregunta me resultó muy simpática y un tanto irónica, ya que estaba claro que me preguntaban por la situación actual pero realmente la sexualidad está en cuarentena desde hace mucho tiempo y no sólo por la crisis del Coronavirus (Covid-19).

La sexualidad es una área del ser humano, se quiera o no se quiera siempre nos acompaña. Es decir, el ser humano es un ser sexual desde que nace hasta que muere, la sexualidad está presente durante todas las etapas de su vida: los ancianos y las ancianas son sexuales, los niños y las niñas son sexuales, los y las bebés son sexuales…. ¡Exacto!, no es algo que se despierta con la adolescencia y termina con la jubilación (poniéndonos en el mejor de los casos) a pesar de lo que se piense, nos hayan hecho creer o hayamos aprendido. Lo cierto es que el “Hecho Sexual Humano” es un hecho, una realidad, tal y como bien dice el término, aunque la realidad aprendida sea otra.

De cuarentena vs. En cuarentena

Como ya os podéis imaginar, la sexualidad no puede estar “de cuarentena” porque forma parte de nosotros y nosotras, la desarrollamos y vivenciamos estemos en confinamiento, en celibato o esperando a que llegue nuestra hora de concebir. Independientemente de esto, lo que nos han vendido y hemos creído es que esta parte de nosotros y nosotras mismas es algo que se puede escoger o no, que se puede desarrollar o no, que existe un momento adecuado para escogerla y “usarla”… y toda una lista de falacias innumerables. ¡Así es!, nos han enseñado a ponerla de cuarentena, a pesar de que esto sea imposible. Y, claro, como no puede ser de otra forma, esto nos ha convertido en seres disfuncionales sin un desarrollo pleno de nuestra naturaleza.

Quizá os estáis preguntando qué quiero decir con todo esto. Bien, que me entendáis es lo que más me interesa en este momento y mucho más cuando os acabo de llamar disfuncionales. A lo que me refiero es a que al área sexual humana no se le da el lugar que realmente le corresponde, se sigue intentando ocultar y demonizar su existencia como parte del ser humano. Un claro ejemplo es que la Educación Sexual sigue siendo un asignatura pendiente en la sociedad, en la educación, en la cultura…, y esto sí que pone en cuarentena a una parte de nosotros y nosotras mismas, no el hecho mismo de estar de cuarentena debido a una crisis mundial epidemiológica. Como diría mi padre, ¡estos son otros López!

Fijaos lo que puede cambiar una preposición, no es lo mismo estar de cuarentena que estar en cuarentena. La primera se escoge de manera consciente debido a unos motivos, como es el Covid-19. La segunda se escoge sin consciencia alguna, por el aprendizaje de ese gran engaño que es “lo normal”, que lo llevamos tan impregnado que no nos deja ver la realidad. Una realidad en la que no hay cabida para “lo normal” sino para lo diverso.

Actualmente, pese a nuestros esfuerzos por ser modernos y modernas, sigue existiendo esa educación rancia, casposa, judeocristiana y, por supuesto, falsa entorno al área sexual humana y eso pone más en cuarentena la sexualidad que la propia cuarentena. No es un tema puntual, está arraigado y enraizado en una sociedad que sigue sin una educación sólida respecto a lo que es el Hecho Sexual Humano y su diversidad. Pero, incluso con esta pretensión y esfuerzos por no educar en sexualidad que siguen vigentes, la sexualidad no se pone de cuarentena porque forma parte de nosotros y nosotras mismas y se desarrolla al mismo tiempo que nos desarrollamos, otra cosa es que vivenciemos ese desarrollo de manera positiva hacia nuestro bienestar pleno… y esto es lo que nos hace disfuncionales. ¡Ese es el quid de la cuestión!

Es imposible ser lo que no se es, al igual que es imposible negar lo que va en nuestra naturaleza. Pero, en esta sociedad ya neurótica y que sigue propiciando la neurosis por agarrarse a esa imposibilidad, la normalidad sigue siendo el salvavidas pinchado que tarde o temprano termina por hundirse. Esto nos ha convertido en seres impostados que viven una vida aparentemente “normal”. Al fin y al cabo, en esta sociedad primer mundista, la apariencia lo es todo, ¿no?

Cuanto antes nos demos cuenta de esto y aceptemos que fallamos en nuestras estrategias, en nuestras creencias, en nuestro aprendizaje…, antes seremos y dejaremos de aparentar. Es entonces cuando realmente seremos “lo normal”.

La verdadera Cuarentena

Esta crisis mundial epidemiológica está cambiando nuestras relaciones, además de nuestra manera de ver el mundo y, como no puede quedar otra, nuestras relaciones afectivas y sexuales (y/o de pareja) también se están viendo afectadas. Espero que lo verdaderamente normal llegue pronto, aunque soy consciente de que queda mucho camino por hacer en este aspecto.

Esta situación ha provocado un cambio repentino y forzoso, al que hay que añadir la novedad y la imprevisibilidad, lo cual provoca un gran estrés y preocupación. El impacto emocional está siendo de gran envergadura y se está viviendo reflejado de muchas maneras, y una de ellas están siendo las relaciones afectivas y sexuales (y/o de pareja). En algunos casos está propiciando un bloqueo en la capacidad de reacción, dificulta la búsqueda de soluciones y alternativas de una manera adecuada. En otros casos está provocando un planteamiento más funcional de estas relaciones, ha puesto en juego una visión más social y menos individualista.

En relación a estos últimos casos, la semana pasada escuché en una entrevista a la magnífica filósofa Adela Cortina diciendo que era el “momento de la solidaridad universal”, que esta crisis va a cambiar la estructura económica y social tal y como la conocemos. Yo considero que este cambio también se va a expandir a la estructura de relaciones de pareja, así como a las relaciones afectivas y sexuales. Se va a producir un cambio generalizado hacia un pensamiento más empático, solidario y de conjunto. En definitiva, un pensamiento más “de equipo” y que está en íntima sintonía con la normalidad de la que hablaba antes.

Son muchas las personas que se plantearán su modelo afectivo y sexual (y/o de amor) a raíz de esta situación, lo que puede provocar divorcios y separaciones, ¡y puede que tú estés entre ellas! Pero que a la larga se establecerá un modelo más funcional que el establecido antes de esta pandemia, un modelo más cercano a lo verdaderamente normal: al “Hecho Sexual Humano” y su diversidad. Aunque también es cierto que para que este cambio sea fructífero es necesario y de manera urgente la implantación de un Educación Sexual que rompa reglas, esquemas y tabúes. ¡Esto es lo que pretendemos desde Espacio de Alcoba (www.espaciodealcoba.com)!

El amor no mueve montañas, pero sí puede hacer que vivamos en mejor sintonía y para eso es fundamental ser un equipo. Muchas personas se darán cuenta de esto durante esta cuarentena.