José Alberto Sáez de Haro
En el homenaje a Francisco Sánchez Martínez -Paco Pim- con motivo de la imposición de su nombre a una plaza de Caravaca de la Cruz, intervino su nieta haciendo referencia a dos personas que habían nutrido, de manera especial, la “semilla” de su abuelo: Diego “El Carbonero”, abuelo de Paco, y don Basilio Sáez, su querido Maestro en la escuela “La Santa Cruz”. Las enseñanzas académicas y especialmente las humanas de su Maestro, las tuvo siempre muy presentes, y así lo hacía trascender a cuantos lo conocían, haciendo ostentación de su cariño a esa persona, así como fomentándolo en muchos de sus condiscípulos.


José Alberto Sáez de Haro
En el homenaje a Francisco Sánchez Martínez -Paco Pim- con motivo de la imposición de su nombre a una plaza de Caravaca de la Cruz, intervino su nieta haciendo referencia a dos personas que habían nutrido, de manera especial, la “semilla” de su abuelo: Diego “El Carbonero”, abuelo de Paco, y don Basilio Sáez, su querido Maestro en la escuela “La Santa Cruz”. Las enseñanzas académicas y especialmente las humanas de su Maestro, las tuvo siempre muy presentes, y así lo hacía trascender a cuantos lo conocían, haciendo ostentación de su cariño a esa persona, así como fomentándolo en muchos de sus condiscípulos.
De su actividad en la escuela como alumno en “La Santa Cruz”, por los años 30 del siglo pasado, hay que destacar haber formado parte del equipo directivo del periódico “Infancia Escolar” y participar activamente en la “Sociedad Benéfica Infantil”.
Su memoria prodigiosa albergaba multitud de recuerdos en su relación con don Basilio, que narraba con gran emoción, como aquella ocasión en la que Paco le decía a su Maestro que “quería estudiar Derecho y Diplomático para dar la vuelta al mundo…”
Todo el cariño, respeto y consideración que tuvo con su Maestro, supo compartirlo con gran número de compañeros de escuela y ciudadanos de Caravaca de la Cruz, promoviendo la imposición de su nombre “Basilio Sáez” a un colegio de nueva creación de primera enseñanza en 1989, lo que fue muy bien acogido y acordado por unanimidad por la Corporación Municipal, convirtiendo el acto de inauguración en un entrañable homenaje, frente al frio y protocolario común acto institucional.
Haciendo referencia a cómo sentía la influencia de su Maestro, y cómo era conocida, comentaba haber escuchado a unos amigos decir que si Paco Pim había conseguido el “Año Jubilar” para Caravaca de la Cruz era por haber sido alumno de don Basilio Sáez.
Como hijo de Basilio Sáez, y haciéndome eco del resto de la familia, quiero aprovechar esta posibilidad de mostrar nuestro respeto, recuerdo y consideración a Paco, a la vez que mostrar nuestra condolencia a su familia, que pueden estar muy orgullosos de su persona, pues todo lo llevado a cabo en su paso por la ciudad y la Santísima Cruz, a las que tanto quiso, habrán permitido descansar en paz a la “semilla” germinada, con tal cantidad de cosechas de frutos recolectados, junto a aquellos “nutrientes” que le ayudaron a crecer.