Pedro Antonio Hurtado García

Vaya por delante nuestro agradecimiento de corazón a Jaime Parra, como director de “El Noroeste”, así como a todo el equipo del semanario, sin olvidarme del editor, mi buen amigo Paco Marín, por la página tan cariñosa e inmerecida que me dedicaron la pasada semana, con motivo de mi amistosa y voluntaria desvinculación del mundo financiero. Ahí, se me comprometía, con la finura y elegancia del “maestro” Jaime, a colaborar más intensamente con esta publicación, lo que haré encantado, al disponer de más tiempo, para convertirme, como se quiere desde el periódico, no en colaborador habitual, como hasta ahora, sino en colaborador permanente y sistemático. Por ello, advierto que, en la nueva etapa, no me referiré a los artistas del mundo musical, únicamente, por razón de fallecimiento (“Solamente escribes ‘de los muertos’”, me dicen muchos amigos y numerosos lectores), sino que procuraré ocupar este espacio semanal, bien con esos obituarios, cuando proceda, o con otros motivos y razones que aconsejen traer a estas páginas a tales artistas. Así, por ejemplo, aprovecho, ahora, para recuperar una dedicatoria a una extraordinaria estrella del jazz que falleció cuando un servidor se hallaba de viaje familiar en un destino internacional muy distante, pero que, por la calidad y gran valor de tal estrella, entendemos que lo merece a pesar de la demora. Nos referimos ala desaparición de la gran diva de la interpretación jazzística Natalie Maria Cole (06-02-1950, Los Ángeles-California-Estados Unidos/31-12-2015, fecha de óbito para la que también es válido el mismo lugar de nacimiento), una dedicatoria que, de no introducirla en estas páginas, seguro, nunca me lo perdonaría mi entrañable amigo Alberto Nieto Meca, consagrado Director del Festival de Jazz de San Javier, al tiempo que licenciado en derecho y secretario del ayuntamiento de la citada localidad marmenorense, un enamorado de esta disciplina musical, como tiene más que demostrado después de haber “bendecido” ese festival mencionado, con categoría y lujo internacional, que, muy pronto, llegará a las dos décadas de existencia y por cuyo escenario han desfilado las mejores estrellas del género. Incluso, en la última edición actuó, como recordarán nuestros lectores, el extraordinario pianista y gran cantante Freddy Cole, longevo tío de la fallecida y hermano del inolvidable Nat King Cole, a la sazón padre de la desaparecida intérprete.

Pedro Antonio Hurtado García

Vaya por delante nuestro agradecimiento de corazón a Jaime Parra, como director de “El Noroeste”, así como a todo el equipo del semanario, sin olvidarme del editor, mi buen amigo Paco Marín, por la página tan cariñosa e inmerecida que me dedicaron la pasada semana, con motivo de mi amistosa y voluntaria desvinculación del mundo financiero. Ahí, se me comprometía, con la finura y elegancia del “maestro” Jaime, a colaborar más intensamente con esta publicación, lo que haré encantado, al disponer de más tiempo, para convertirme, como se quiere desde el periódico, no en colaborador habitual, como hasta ahora, sino en colaborador permanente y sistemático. Por ello, advierto que, en la nueva etapa, no me referiré a los artistas del mundo musical,únicamente, por razón de fallecimiento (“Solamente escribes ‘de los muertos’”, me dicen muchos amigos y numerosos lectores), sino que procuraré ocupar este espacio semanal, bien con esos obituarios, cuando proceda, o con otros motivos y razones que aconsejen traer a estas páginas a tales artistas. Así, por ejemplo, aprovecho, ahora, para recuperar una dedicatoria a una extraordinaria estrella del jazz que falleció cuando un servidor se hallaba de viaje familiar en un destino internacional muy distante, pero que, por la calidad y gran valor de tal estrella, entendemos que lo merece a pesar de la demora. Nos referimos ala desaparición de la gran diva de la interpretación jazzística Natalie Maria Cole (06-02-1950, Los Ángeles-California-Estados Unidos/31-12-2015, fecha de óbito para la que también es válido el mismo lugar de nacimiento), una dedicatoria que, de no introducirla en estas páginas, seguro, nunca me lo perdonaría mi entrañable amigo Alberto Nieto Meca, consagrado Director del Festival de Jazz de San Javier, al tiempo que licenciado en derecho y secretario del ayuntamiento de la citada localidad marmenorense, un enamorado de esta disciplina musical, como tiene más que demostrado después de haber “bendecido” ese festival mencionado, con categoría y lujo internacional, que, muy pronto, llegará a las dos décadas de existencia y por cuyo escenario han desfilado las mejores estrellas del género. Incluso, en la última edición actuó, como recordarán nuestros lectores, el extraordinario pianista y gran cantante Freddy Cole, longevo tío de la fallecida y hermano del inolvidable Nat King Cole, a la sazón padre de la desaparecida intérprete.

Su espejo artístico residía en la impecable carrera de su padre, Nat King Cole
Contaba nuestra protagonista con 65 años de edad y dejó de existir, precisamente, el último día de Nochevieja a causa de una insuficiencia cardiaca. Arrastraba diversos problemas de salud y, así, en 2008 se le diagnosticó una “hepatitis C”. Un año después fue sometida a un trasplante de riñón. También canceló una gira internacional, el pasado otoño, como consecuencia de una severa recaída. Grande y muy respetada en el mundo del jazz, practicaba, igualmente, con enorme soltura y notable éxito, el soul y el rhythm and blues, lo que le valió para ganar varios discos de platino a los que, sin duda, no solamente contribuyó su calidad artística e interpretativa, sino el lujo de haberse convertido en la heredera de la inigualable leyenda del jazz, Nat King Cole, su padre, a quien convirtió en su referente y al que utilizó como espejo artístico para continuar su legado musical durante décadas y tras el fallecimiento del artista, como consecuencia de un cáncer de pulmón, el día 15 de Febrero de 1965, con solamente 45 años de edad, pero no por ello dejó de ofrecer una carrera dilatada, completa y colmada de éxitos, incluso en nuestro idioma: “Ansiedad”, “Perfidia”, “Fantástico”, “Piel canela” y una interminable relación de valiosas canciones que grabó el progenitor de nuestra protagonista. También consiguió Natalie Cole nada más y nada menos que nueve premios “Grammy” y, en cuanto a su discografía, aunque logró su primer éxito con el single “This will be (an everlasting love)”, incluído en su álbum debut “Inseparable” y por el que consiguió sus dos primeros “Grammy”, uno como “Mejor Artista Revelación” y, otro, como “Mejor Interpretación Femenina de R&B”, su éxito más notable y digno de reseña le llegó en 1991, cuando inmortalizó en disco el gran éxito de su padre titulado “Inolvidable” (“Unforgettable”), su momento más memorable al interpretarlo como dueto virtual acompañando la voz de su difunto ascendiente y aderezando el título como “Unforgettable… with love”, un disco que, tras varias semanas como “número uno”, le proporcionó otros seis “Grammy” más y unas ventas que superaron los 14 millones de copias en todo el mundo, lo que, si nos atenemos a su vida artística, se traduce en más de 30 millones de copias globales.

Su adicción a las drogas
Afrontó su vida artística con el éxito a favor, pero con la adicción más descarada a la cocaína en contra. Tanto es así que su representante, enfadadísimo, tuvo que enviarla, en 1983,a una clínica de desintoxicación. Anteriormente, ya había “flirteado” con otros productos tóxicos como el LSD o la heroína. Luchó y consiguió salvarse, tras ver en peligro su vida y hasta su matrimonio. A sus muchos premios y éxitos hay que sumar la estrella que se le dedicó en el “Paseo dela Fama”, en Hollywood, así como dos libros de memorias y algunos espacios televisivos al inicio del actual siglo XXI. Podemos destacar, igualmente, su genioartístico en la interpretación, su carácter fuerte, su entrega a la hora de cantar y su prodigiosa voz, además de unaarrolladora carrera plagada de éxitos. Pero, en todo caso, nos seguimos quedando, sin despreciar ninguno de sus discos, con el que le otorgó esa media docena de “Grammy” y al que antes nos hemos referido, “Unforgettable”, ya que añade valores sentimentales como la popularidad que le concedió su padre a este inmortal tema que creara, en 1954, el gran compositor neoyorkino , de Brooklyn, Irving Gordon.

El ambiente artístico familiar
Nació escuchando música, creció en torno al jazz y, además de Nat King Cole, como padre, tuvo la enrome suerte de disfrutar, como madre, a Maria Hawkins Cole, unamagistral intérprete que trabajó con artistas de la talla de Duke Ellington y Count Basie. Afinó sus cuerdas vocales,ya a los seis años, para acompañar a su padre en las melodías navideñas, pero se estrenaría profesionalmente a sus tempranos once, interpretando canciones con mitos musicales como Ella Fitzgerald y Dinah Washington. A los veinte años ya se consagró en el género como estrella del rhythm & blues en el que brilló con el single “Será así (un amor eterno)” y luego vino“Inseparable”,“Señora sofisticada” y un interminable etcétera. Pero, así y todo, se apagó su estrella en tan señalada fecha y sin darle tregua la vida para disfrutar, ni un segundo, de este año 2016. Descanse en paz la inolvidable e irrepetible Natalie Cole. Buenos días.