JAIME PARRA

La Rosa del Carmen, la escuela de baile fundada por María Fernández Valverde, continúa su marcha a pesar de las incertidumbres que ha creado esta pandemia.

María nos explica cómo está viviendo esta situación y conocemos más de sus primeros pasos hace ya cinco años.

María Fernández Valverde, con sus alumnas en el certamen Escuchamos la danza

¿Cuándo comenzó tu interés por el mundo del baile?

Creo que estoy bailando desde que tengo uso de razón, mis primeros pasos fueron gracias a mi tía María Rosario, ella siempre movió el baile en el pueblo de Bullas, empezó con la peña la Uva bailando “jota”, luego siguieron las sevillanas, con las que puso a todo el pueblo a bailar, con la ayuda de mi madre y mi tía Isabel. Luego empezó su formación en flamenco.

Todo cuanto aprendía, me lo enseñaba y siempre iba detrás de ella a todos los ensayos, clases y actuaciones.

Ella era y es baile, y toda esa pasión y ese amor por la danza lo viví de su mano desde que era una niña con apenas 4 años. Ella fue mi oasis en el desierto de un pueblo sin escuela de baile.

¿Cómo te surge la idea de montar una escuela de baile en Bullas?

Pues como bien he dicho llevo bailando desde los 4 años, pero de una forma más profesional desde los 16, estuve desde los 16 a los 25 tomando clases casi a diario, entre clases regulares, talleres, master class, cursos de verano, pero jamás me planteé la idea de dedicarme a ello, bailaba por puro placer. Siempre he sido muy tímida y me costaba mucho hablar y relacionarme con la gente y bailar era mi forma de expresarme, de ser yo.

Estudié ingeniería de edificación en Cartagena, lo cual me hizo muy infeliz durante 5 años, literalmente me ahogaba en esa carrera, pero tenía mi formación aparte de danza que me daba el respiro.

Conocí al que actualmente es mi pareja, nos fuimos a vivir juntos y ahí vino esa frase que cambió mi vida y me abrió los ojos.

Él me dijo… con todo lo que te has formado en baile durante toda la vida, con lo que te gusta ¿Por qué no te dedicas a ello? ¿Por qué no montas una escuela?… Y ahí empezó todo, presenté el proyecto al ayuntamiento de “La rosa del Carmen” el 2 de noviembre de 2015, día en el que cumplía 25 años. Y el 26 de enero de 2016 abríamos sus puertas. El apoyo de Juan Ángel y de mis padres fue increíble, mi padre iba todos los días al bajo después de trabajar, mi hermano también ayudaba, montando aislamiento, pladur, suelo… “La rosa del Carmen” es un poco de todos ellos.

¿Qué clases se imparten?

En la escuela para los niños y adolescentes damos la clase de “danza” dónde tocamos un poco todos los estilos y estudiamos técnica, vamos del contemporáneo al flamenco, pasando por el moderno y el jazz.

Para los adultos tenemos baile latino, antes dábamos pasos libres y pareja, este año sólo tenemos un grupo de parejas “convivientes” y el resto va enfocado a los pasos libres y el baile individual.

¿Es el baile seguro? ¿Qué medidas de protección has adoptado?

No es seguro, es segurísimo. Desde que empezamos a dar clases hemos tenido la suerte de tener contagio 0 en la escuela. He reducido el aforo en un 70%, la distancia entre alumnos es más de dos menos, todos bailamos con mascarilla, cada alumno tiene un sitio asignado, desinfectamos pies y manos, tenemos renovación de aire constante y la sala se desinfecta entre clases.

Todo es poco para que mis alumnos se sientan totalmente libres y a salvo en la escuela.

Retomando la pregunta es seguro y sobre todo necesario, porque en estos tiempos que vivimos necesitamos disfrutar, reír, bailar, ser un poco libres aunque sea un periodo limitado a la semana.

Cuando se entra por la puerta, se queda todo atrás, somos los mismos de siempre, haciendo algo que nos encanta.

¿Algo positivo en la reducción del número de alumnos por clase a causa de la pandemia?

Dentro de todo lo malo que ha traído esta pandemia siempre intento sacar algo positivo a la situación y creo que, de lo más positivo, aunque los ingresos son un 70% menos, es la evolución tan grande que están teniendo los alumnos este año, están siendo unas fieras escénicas, son clases particulares por lo que el avance es increíble en comparación a otros años.

Cuando vuelva la normalidad, la de verdad, no esta nueva, y las clases puedan tener más aforo seguiré manteniendo clases de “alto rendimiento”, porque la verdad que merece la pena.

En un año normal, ¿qué actividades realizáis fuera de las clases?

Pues en el curso 2019/2020 de septiembre que abrimos las puertas hasta que tuvimos que cerrar a causa del confinamiento, tuvimos cerca de unos 20 eventos entre galas, espectáculos y desfiles, un ritmo enloquecedor. Entre todos esos eventos me gustaría destacar el musical que hicimos el 14 de diciembre de “El ángel de la navidad”, en el que estaba previsto una única función y tuvimos que sacar un segundo pase por la gran demanda de entradas, fue algo espectacular. Todos los participantes, en especial las niñas aún recuerdan ese “momentazo” de decirles que teníamos que hacer un segundo pase, disfrutaron como enanas, su ilusión y sus ganas traspasaron el escenario y aunque para mi fue todo un reto organizativo, mereció la pena todo ese esfuerzo sólo por ver todo lo que disfrutaron los participantes y por supuesto todos los asistentes.

Este 2021 se ha cumplido vuestro quinto aniversario, ¿vais a preparar algo especial?

Quizá no es el 5º aniversario por todo lo alto que mi cabeza andaba planeando ya en 2019, pero creo que tiene un significado aún más especial después de todo lo que hemos vivido este año. Cuando empezó toda esta locura pandémica vi como este sueño se me escapaba entre las manos, pero aquí estoy, aquí está “La rosa del Carmen” y sigo en marcha con muchos proyectos.

Ya tengo puesta la vista en el festival fin de curso de este año, donde irá enfocado a la celebración de estos 5 años.

Tengo muchos proyectos y sorpresas para esta celebración, pero el que más me apasiona en este momento es la creación de un grupo de baile más profesional con los alumnos de la escuela, tenemos las pruebas de acceso en abril y si dios quiere y la suerte nos acompaña el estreno de este grupo de baile será en este festival.

¿Qué beneficios tiene el baile para los niños?

Todos los beneficios que puedas imaginar, como siempre digo a los adultos bailar cura de dentro a afuera.

Al conocer gente con sus mismas aficiones e inquietudes se genera un espacio de confianza en el que pueden mostrarse tal y como son, ganan en autoestima, en confianza, en tranquilidad y equilibrio emocional.

Al principio bailar es un reto, tienes que derribar muchas barreras mentales para empezar a moverte y dejar salir ese bailarín que llevas dentro.

En la escuela he tenido niños muy tímidos, niños que han sufrido de bullying, hiperactivos, que estaban pasando por procesos familiares complicados. Y es increíble ver como el bailar, el conectar con sus compañeros y con su propio cuerpo les ha ayudado a salir de situaciones complicadas, a superarse y a estar llenos de confianza y amor propio, lo que les capacita para superar mejor cualquier situación de su vida personal.

En la escuela siempre me he encargado de observar a todos los alumnos que entran por la puerta y actuar con cada uno como necesitan, cada persona es un mundo y es mi trabajo saber analizarlos para acompañarlos y ayudarlos a que se saquen el mejor partido posible.

¿Qué le dirías a un adulto al que le gustaría aprender baile, pero le da miedo o vergüenza?

La vergüenza te quita más de lo que te da, antes habría dicho un discurso muy largo, pero ahora le diría:

¿Has visto todo lo que ha pasado este 2020?

¿Crees que está la vida como para perder el tiempo?

Si quieres hacer algo, este es el momento ¡Que nada te pare!

Como reflexión final y haciendo un poco de resumen de estos 5 años creo que solo puedo dar las gracias.

Gracias a mi familia y amigos, a todos mis profesores, gracias a mis vecinos de arriba.

Gracias al ayuntamiento de Bullas en general y a su alcaldesa María Dolores y a Antonio José, anterior concejal de cultura, en particular.

Mil gracias a mis caseros, porque gracias a ellos y a la ayuda que me han ofrecido en estos tiempos de pandemia puedo seguir con las puertas abiertas

Y sobre todo gracias a todos los que han cruzado alguna vez el umbral de esta escuela, pues con todo su apoyo y confianza la han hecho crecer y ser mejor año tras año.

Gracias a los que estuvieron, gracias a los que están y gracias de ante mano a todos los que vendrán.