Pedro Antonio Hurtado García

Rosa Morena, considerada como gran baluarte del flamenco pop en los años 70, ha fallecido, a los 78 años de edad, víctima de una penosa e inacabable enfermedad. El óbito se produjo en la unidad oncológica del Hospital Universitario de Badajoz, su tierra, donde destacó ampliamente como verdadera niña prodigio. Se cebó con ella un cáncer de mama, precisamente, en uno de sus mejores momentos profesionales, enfermedad que le obligó a interrumpir su carrera, en 1987, situación que se vio agravada por una clara negligencia clínica practicada en el “Hospital la Paz”, lo que le ocasionó pérdida de funcionalidad de un pulmón que no llegó a extirpársele. Precisó de abundantes y prolongados tratamientos radioterápicos, así como de extensos periodos de descanso en Lanzarote y París, tendentes a su recuperación, amén de dejar pendiente un suculento contrato que le hubiera llevado a trabajar a Hollywood, a las órdenes de la cinematográfica productora “Paramount”. Superó la dolencia, posteriormente, pero una recaída ha sido la responsable de acabar con su vida. Desde el día 1 del presente mes de diciembre, estaba siendo asistida con cuidados paliativos que tampoco remediaron el fatal desenlace.

Junto a los grandes.- De su carrera profesional, quizás, el más rotundo éxito lo obtuvo con el famoso y tan tarareado “Échale guindas al pavo” que cantara y grabara hasta el mismísimo Raphael, entre otros muchos artistas. Pero también cabe destacar “La hija de Don Juan Alba”, “El gitano señorito”, “Más vale tarde que nunca”, “Me desperté llorando” o “Sharon pop”. Tras la muerte del dictador, Rosa Morena, con su impenitente y rubia melena, gozó de su mayor grado de popularidad en la época conocida como “La España del destape”, en los años ’70 y tras haberse presentado en numerosos países de América latina y Estados Unidos, enmarcado, todo ello, en una rabiosa juventud de la artista que atesoraba un magnífico virtuosismo vocal. En cualquier caso, ya era ampliamente conocida en aquellas transatlánticas latitudes, pues había participado en una benéfica gala, en Nueva York, al lado de Frank Sinatra, Dean Martin, Judy Garland, Sammy Davis Jr. y otros artistas norteamericanos, lo que le valió el “Premio de la crítica de Nueva York”.

Reconocimiento póstumo solicitado.- Desde la comunidad autónoma de su tierra, ya se solicita, para ella, la Medalla de Extremadura a título póstumo, reconocimiento que siempre manifestó la artista que le haría mucha ilusión conseguir. Manuela Otilia Pulgarín González (11-07-1941, Badajoz-Extremadura-España/04-12-2019, en el mismo lugar de nacimiento), era artísticamente conocida como “nuestra” Rosa Morena, cantante de copla, música popular, flamenco pop y actriz de envidiable y muy atractiva figura, desafiante de las tradiciones sociales, los convencionalismos y demás ataduras, mito erótico y artista de relieve que llenaba todos los recintos en los que se presentaba por su genio artístico y su intensa popularidad, lo que le convirtió en una revolucionaria de su época, cuyo esplender se localizaba en los años ’70 del pasado siglo XX. Camilo Sesto, fallecido el mes de septiembre último, se dirigió a su figura llamándola la “Marylin española” por “su capacidad para animar a las tropas”, decía el alcoyano.

Premios.- Recibió innumerables galardones, entre los que destacan los de la crítica en diversos países, reconocimientos populares, numerosos festivales o “Reina de los gais 77”. Actuó en el Madison Square Garden con el fin de recaudar fondos para niños poliomielíticos, acontecimiento retransmitido por numerosas televisiones americanas. Participó en multitud de eventos con grandes de la música, como el bongocero y percusionista cubano Cándido o el guitarrista español Pedro Cortés, con el que interpretó “Dos cruces” a ritmo de rumba. También “Angelitos negros”, con compás de bulerías, con el, igualmente, prestigio guitarrista español Sabicas. Y junto a la inigualable e inolvidable Ella Fitzgerald se atrevió a fusionar flamenco con jazz.

Radio y teatro.- Está considerado momento importantísimo en su carrea cuando, en 1974, a través del televisivo programa “A su aire”, de Chicho Ibáñez Serrador, la artista ofreció un concierto con sus grandes canciones en la base militar de Alcalá de Henares, en Madrid, brindando sus interpretaciones a paracaidistas, con el ritmo flamenco pop que a ella le otorgó la fama. Hija de minero y componente de una nutrida descendencia que se cifra en ocho hermanos, consiguió su primer premio, en su propia tierra, en un concurso musical denominado “Jueves infantiles”, organizado por el radiofónico locutor Julián Mojedano, en 1953, en el “Teatro López de Ayala”, donde imitaba, con sus canciones, al cubano Antonio Machín. Y, así, la radio, primero, seguida por el teatro, comenzaron a forjar la estrella que fue Rosa Morena.

Hasta Japón.- Ya, en Madrid, supo conseguir buena “sombra” junto a los desaparecidos e inolvidables monstruos radiofónicos y televisivos José Luis Pécker o Bobby Deglané, en cuyos programas interpretó partituras de Antonio Molina, además de gozar de la oportunidad de conocer a Lola Flores, Concha Piquer y Antoñita Moreno. Como consecuencia de todo ese intenso trabajo, productores extranjeros quisieron conocerle personalmente y, ese, fue el comienzo de una larga lista de compromisos artísticos que se sucedieron en forma de catarata incesante en Bélgica, Francia, el continente americano (norte y sur) y hasta Japón. En Sudamérica tuvo contratos en casi todos los países y puertas abiertas en la televisión oficial de cada lugar, mientras que en Estados Unidos actuó en los más lujosos hoteles y casinos de los diferentes estados

Giras y cine.- Tampoco le faltaban compromisos en marcos escénicos prestigiosos como el “Circo Price”, “Victoria” y otros muchos recintos artísticos de la capital española, sin dejar escapar giras y presentaciones en numerosos lugares de nuestra “piel de toro”. Incluso, se relacionó con el cine, desempeñando un reducido papel en el film “Salomón y la reina de Saba”, en 1959.

Humildad y gloria.- A su regreso a España firmó contrato con “Discos Belter” para grabar temas de algunos de los compositores de mayor prestigio en la actualidad de entonces: Francisco Naranjo, el maestro Jaén o el maestro Quiroga, entre otros. Nombramientos, reconocimientos, actuaciones importantes, discos y canciones que se colaron en las listas de ventas, jalonan una carrera de éxito que encumbró a una artista nacida en la humildad, pero que logró la gloria en su carrera gracias al esfuerzo, tesón, capacidad y profesionalidad de esta extremeña a la que el cáncer se ocupó de poner sombra, oscuridad e imbatibles dificultades ante una trayectoria brillante, respetada y plagada de éxitos. Descanse en paz la estrella querida, deseada y admirada. Buenos días.